TUXTLA GUTIERREZ.- En sus primeros días de gobierno, Eduardo Robledo Rincón fue acusado, inclusive por diputados priístas, de violar la Constitución del estado al nombrar su gabinete y de imponer al líder del Congreso local.
Del otro lado de la política, el “gobernador rebelde”, Amado Avendaño Figueroa, recibió cartas de indígenas y campesinos –con sello y firma de autoridades étnicas– pidiéndole interceder por la liberación de presos, solucionar problemas de tierras, de salud, e invitaciones para recorrer las zonas autónomas simpatizantes que se localizan en las regiones de la selva, la costa, el Soconusco y hasta del norte de la entidad, que colinda con Tabasco.
Así se inauguraron los gobiernos paralelos que desde el 8 de diciembre tiene Chiapas.
Robledo Rincón se estrenó entrando al Palacio de Gobierno que durante los últimos meses había sido tomado por campesinos y ganaderos. De inmediato realizó giras a las regiones económicas más importantes de la entidad, principalmente Tapachula, donde recibió el beneplácito de grupos empresariales, ante quienes prometió reformas constitucionales, creación de empleos, tranquilidad y restablecimiento de las actividades productivas, comerciales y turísticas.
También visitó la zona de la sierra, considerada una de las más pobres del estado y donde hace 23 años inició su carrera política. Ahí, ante los indígenas, prometió que impulsaría actividades avícolas, porcinas y lecheras. Y ofreció un programa de dotación de estufas, liberar a la mujer de la carga de la leña, elevar la producción y consumo de proteínas y, sobre todo, comunicación; descentralizar los municipios, acabar con el centralismo que “México ejerce sobre Chiapas” y combatir todos los males políticos, económicos y sociales que aquejan a la entidad.
Sin embargo, sus problemas comenzaron el primer día en que tomó posesión de la gubernatura, por crear secretarías sin previa autorización del Congreso y nombrar titulares impedidos legalmente de serlo.
El escándalo mayor fue haber colocado al diputado Francisco Saú Lara como nuevo líder del Congreso del Estado, con lo que realizó su primera maniobra para asegurarse el control de los legisladores chiapanecos.
El nuevo presidente del Congreso estatal, al igual que la mayor parte de los miembros del gabinete “robledista”, estuvo en la administración del exgobernador Patrocinio González Garrido, de quien fue subsecretario de Gobierno de la Zona Costa y dirigente del PRI de Tapachula, cuando Robledo Rincón encabezaba el PRI estatal. Así, a sólo seis días de haber asumido la gubernatura, Robledo Rincón quitó el liderazgo del Congreso a Milton Morales Domínguez, para colocar a Saú Lara.
En un comunicado del Congreso del Estado, se afirma que Milton Morales renunció por “motivos personales, los que fueron respetados por los diputados, no sin antes reconocer la eficiencia y talento con que el licenciado desempeñó sus funciones”.
En el mismo documento se indica que “los diputados reunidos en la Sala de Juntas de la Gran Comisión, dieron su respaldo a Francisco Saú Lara para relevar al dimitente”.
La imposición provocó fuertes diferencias en la fracción parlamentaria priísta, que finalmente tuvo que acatar la designación. En un principio, el gobernador había escogido al diputado Carlos Morales, también de sus confianzas, para presidir el Congreso. Sin embargo, en una reunión privada efectuada el martes 13, la bancada priísta se opuso, por lo que Robledo designó a Saú Lara.
Tan pronto fue dada a conocer su designación, Saú Lara ofreció una conferencia de prensa en la que dijo que era una “exageración” afirmar que Robledo está pisoteando la soberanía del Congreso de Chiapas.
–¿No resulta extraño que tan pronto llega Robledo a la gubernatura se cambie al líder de la Cámara?– se le preguntó.
–De ninguna manera. El anterior presidente del Congreso nos convocó para decirnos que renunciaba por motivos personales. Todo se hizo conforme a las normas establecidas. No hay nada ilegal.
Lo cierto es que Robledo continúa la tradición de los gobernadores anteriores: imponer a sus allegados en la presidencia del Congreso, compuesto actualmente por 21 legisladores, 18 de ellos del PRI.
Al asumir la gubernatura, Patrocinio González Garrido impuso a Roger Grajales como líder de la Cámara. Al sustituirlo Elmar Setzer, se designó a Juan Rueda Aguilar. Javier López Moreno, mandatario que acaba de salir, impuso por su parte a Milton Morales, quien ahora renunció.
El caso es que en la sesión de la Cámara de Diputados celebrada el jueves 15 de diciembre, varios priístas mostraron su rebeldía ante los hechos. Sobre todo, argumentaron, por haberse nombrado secretario de gobierno al escritor Eraclio Zepeda, sin ser abogado, como lo establece la ley.
El exdiputado panista y ahora perredista Horacio Culebro Borrayas demandó juicio político para el gobernador Eduardo Robledo Rincón, debido a que “ha pisoteado la Constitución Política de Chiapas”.
EL OTRO “GOBERNADOR”
Vestido con traje café claro, camisa rosa tenue y gorra gris; con lentes y con un parche en el lado izquierdo a causa de su accidente carretero, Amado Avendaño Figueroa empezó a despachar como “gobernador” en las instalaciones del Instituto Nacional Indigenista (INI) de San Cristóbal de las Casas.
El autocalificado “gobernador rebelde” atiende desde el 8 de diciembre. Avendaño responde a los indios con buen ánimo. Les advierte sobre los riesgos de la guerra y los impulsa a luchar por sus derechos.
El “gobernador de transición” anunció que no habrá encargado de la seguridad pública ni militar, porque “los campesinos se cuidan solos”. Inclusive, señaló que su mandato no requiere del respaldo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En sus discursos y conferencias, el periodista y abogado insiste en la necesidad de que Chiapas tenga una nueva Constitución a través de un Congreso Constituyente, que tenga como objetivos lograr “la democracia, tan anhelada en la entidad”.
Nosotros, dice, “la vamos a hacer con nuestras propias manos”.








