TUXTLA GUTIERREZ.- Ante las críticas que lo impugnan por haberse integrado a un gobierno del PRI “ilegal e ilegítimo”, el escritor Eraclio Zepeda, con más de 35 años de militar en agrupaciones políticas de izquierda, dice: “No tengo nada de qué arrepentirme. Jamás he violado la ética de mi partido, el PRD, y si la decisión que he tomado amerita la expulsión, que es una bofetada en el rostro de cualquier militante, si no logro convencer a mis compañeros, entonces beberé el cáliz amargo”.
Y argumenta: “Yo creo que no hay un solo chiapaneco y mexicano que no pueda aportar en este momento algo de su voluntad para la paz. Yo mismo no me hubiera perdonado ¡jamás! el no haber tenido la decisión de ocupar el puesto que yo creo que me corresponde en esta lucha.
“Habría sido de una cobardía gigantesca quedarme enredado en consideraciones de tipo personal, de seguridad y de prestigio, y no haberme lanzado directamente a resolver los problemas reales y políticos.”
El narrador y conferencista habla en sus oficinas de encargado del despacho de la Secretaría de Gobierno de Chiapas, función que al aceptarla provocó el enojo de Cuauhtémoc Cárdenas, quien pidió al Consejo Nacional perredista se apliquen las sanciones procedentes o, “de lo contrario, considere mi renuncia irrevocable a la militancia en el PRD”.
Para Cárdenas, el hecho de que Eraclio Zepeda se haya incorporado al gobierno de Eduardo Robledo Rincón –lo que también desató la amenaza del EZLN de reiniciar los combates contra el Ejército Mexicano– no significa que el PRD forme parte del gobierno “impuesto”.
“Ponerse al servicio y brindar apoyo al régimen de partido de Estado es un agravio al pueblo chiapaneco y a sus tradiciones libertarias y democráticas”, consideró.
“En el PRD, agregó Cárdenas, no cabemos quienes luchamos por la democracia y quienes alientan la represión desde el servicio público. No permitamos –solicitó el 8 de diciembre al Consejo Nacional perredista– que nuestro partido acabe en el basurero de las claudicaciones y el oportunismo.”
Desatada la polémica, Eraclio Zepeda fue citado a comparecer la tarde del viernes 16 ante la Comisión de Garantías y Vigilancia del PRD. Un día antes aceptó la entrevista con Proceso, en la que aclaró: “No tengo nada vergonzoso para renunciar”.
El nuevo funcionario público acudió a la audiencia pública del Comité Nacional de Garantías y Vigilancia del PRD, en la que luego de explicar su decisión presentó un escrito en el que anunció su “decisión de separar, voluntariamente y temporalmente, mi filiación al Partido de la Revolución Democrática, por el período en el cual cubriré tareas de gobierno en el estado de Chiapas”. Así, ese órgano perredista sobreseyó el juicio interno, “al carecer de materia, en virtud de que el C. Eraclio Zepeda Ramos ha dejado de pertenecer por decisión libre y voluntaria al PRD”.
En la entrevista, Zepeda dijo que lo que ocurra en el PRD en torno a su caso “será positivo”; manifestó “profundo” respeto a Cuauhtémoc Cárdenas, al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), al gobierno paralelo que encabeza Amado Avendaño Figueroa y al obispo Samuel Ruiz, todos ellos enemistados ahora con él. Habló de su pasado y manifestó que a lo que más teme es a la amenaza de que se desate la guerra civil, pues significaría un “genocidio” y un “incendio de 30 años de duración”.
NO AL ESTALINISMO
Renuente a emplear palabras ligeras por el “gran respeto que históricamente significa la figura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas”, Eraclio Zepeda dice de él que sus esfuerzos para abrir espacios democráticos, queda en la historia de México.
Cuenta que quienes crearon al PRD venían de muy distintos grupos y decidieron crear un ámbito democrático, en el cual las personalidades no fueran nunca amputadas.
“Hemos pensado siempre que un partido en donde todos piensan igual, equivale a decir que nadie piensa. Entonces, tiene que ser plural, tener diversas posibilidades de análisis y lo que une a un partido son los aspectos de principio. Partiendo de estos aspectos, no tengo nada de qué arrepentirme.
“Si algo conozco bien es Chiapas. Prácticamente es mi mundo, del cual salgo al resto del planeta. Nunca he perdido la relación con él. Conozco perfectamente la situación del estado y mi diagnóstico político evidentemente no coincide con el de un sector de mi partido”. Dice que eso es lógico, que durante todo el año ha tratado de discutirlo en instancias partidistas sin lograrlo.
“Por eso, cuando se fue estrechando cada vez más la capacidad de acción decidí tomar una decisión personal, que era aceptar la difícil responsabilidad de Encargado del Despacho de la que es la secretaría política por excelencia, donde se toman las grandes decisiones de gobierno”, se explaya quien en el mundo cultural y político es conocido como Laco.
Subraya que aceptó la responsabilidad sin renunciar a uno sólo de los objetivos que se ha ido forjando en la vida, que el experimento plural en Chiapas no impide que haya unidad para resolver los problemas centrales de “cerrarle el camino a la guerra y hacer que ¡estalle la paz!. Cualquier esfuerzo que se dosifique, que no se entregue en forma total para alcanzar esta aspiración de nuestro pueblo, es mezquino. Esta fue la razón por la cual tomé esta decisión”.
Eraclio Zepeda opina que los puntos de vista escuchados en el pasado Consejo del PRD, son voces que recordaron que el partido tiene una normatividad interna, que no puede ser atropellada. La mayor parte de las intervenciones del Consejo fueron en el sentido de respetar los estatutos. Pero no tiene autoridad para conocer este tipo de demandas en las que se pretendía sancionarlo, sino únicamente la Comisión de Garantías y Vigilancia, la que irónicamente fue el primero en presidir.
Entiende que su partido tiene una normatividad, que es el primer paso para poder hacer las cosas debidamente, y que no pueden tomarse decisiones a capricho. Considera que el principal mérito de esto es que en el PRD hay fuerzas suficientes para detener el autoritarismo.
“Es muy posible que los compañeros que han señalado lo inadmisible de estas prácticas personales, caudillistas, tengan diferencias de grado como el que yo voy a exponer. Bienvenidas esas diferencias. Lo importante es que estamos unidos en este momento, para recordar que nuestro partido, si pierde sus normas, estará destruyéndose.”
Respecto a la actitud de Cárdenas, afirma que jamás se toma la atribución de juzgar actos desde el punto de vista de otros, aunque desde el propio “debió de conocerse las normas, pero jamás puedo decir que al ingeniero le falta conocer eso. Lo que sí pienso es que una condición fundamental para trabajos comunes y vivir en un partido es conocer las normas por las cuales nos regimos”.
Pese al escándalo que se desató, no teme que su actitud vaya a causar división en el PRD. Asegura que en primer lugar los riesgos son suyos. “Si yo me equivoco en esta decisión será fatal para mí”, pero tiene la seguridad de que analizó bien los riesgos y que durante toda su vida ha tomado decisiones que causan polémica al principio. “La única forma de no equivocarte es no hacer nada”, resume.
“Ahora, asegura, lo que ocurra en el PRD creo que será bueno. Esto remarcó un problema existente, que es la relación del partido con el resto de la sociedad. Esto lo aprendimos hace muchos años nosotros los comunistas.”
Recuerda que en un tiempo “nosotros pensamos” que la solución a los problemas del país estaba en la lucha armada, luego creímos que era la vida parlamentaria y ahora también es la lucha del poder Ejecutivo. Se sabe, dice, de los grandes fracasos que tuvo lo primero, que se avanza en lo segundo y que “ahora quiero intentar que interceda el gobierno, ¿por qué tenerle miedo?”.
A su juicio, se está ante la oportunidad de poner en funciones a la democracia. “Eso que debe haber en un partido en el cual nadie debe decidir por ti o por otros. Los que venimos de partidos de izquierda conocemos ese tipo de autoritarismo, que se conoce en todo el mundo como estalinismo”.
Reflexiona: “Lo que pasa con el auténtico pluralismo es que es una forma satanizada, porque las experiencias anteriores han sido siempre de gente cooptada. Pero yo creo que es una falta de respeto que tengas un prejuicio ante una persona que nunca ha declinado, que jamás se ha arrepentido de lo que ha sido el motivo de su vida. Por eso es que me he atrevido a pecho descubierto a afrontar esta situación. Por supuesto, si soy una figura pública soy objeto de crítica pública; esto no puede ser clandestino; es abierto”.
Pero eso sí, destaca que –si se persiste en su expulsión del PRD o alguna sanción– siempre estará por el diálogo y no la intransigencia.
–¿Cárdenas debe reconsiderar su actitud?
–Yo puedo poner palabras en boca de mis personajes, en literatura, pero no en la vida real.
NINGUNA VERGÜENZA
Una de las primeras acciones tomadas por Eraclio Zepeda, de la cual existe documento firmado por él como secretario de Gobierno –violatorio de ley porque sólo puede serlo un licenciado en derecho– fue solicitar a la Secretaría de Gobernación los patrullajes militares que se dan en la entidad.
La actitud fue cuestionada de inmediato porque desde que estalló el conflicto bélico se pronunció a favor de la paz y siempre en el sentido de buscar soluciones políticas a los problemas chiapanecos.
Ahora ya en su carácter de funcionario, se acuerda que algunos compañeros suyos exigían el retiro de las fuerzas armadas de la zona. “Yo siempre les dije que cómo era posible que en un momento de guerra se pida que salga el Ejército, si está ahí es porque hay guerra. No recuerdo haber hecho nunca un planteamiento de retirar las fuerzas armadas, porque es ilógico. Están ahí porque hay guerra”.
Pero explica: “desde el punto de vista militar esto no tiene solución. Sería una larga guerra y perderíamos la gran oportunidad de resolver el conflicto por medios políticos, a través de la inteligencia que la fuerza no puede discutir.
“Esto nos llevaría, reconoce, a un largo período de enfrentamientos y dentro de muchos años nos sentaríamos a la mesa para hacer lo que podemos hoy. Entonces, tendríamos el gravísimo problema de cómo explicar por qué 35 años atrás no evitamos la matanza.”
Al estallar la guerra en los primeros días de enero pasado, Eraclio Zepeda formó parte de la Comisión Especial Autónoma para la Paz creada por el entonces presidente Salinas de Gortari. Luego fue uno de los impulsores de la fundación del Consejo Estatal de Organizaciones Indígenas y Campesinas (CEOIC), que se dividió en zapatistas y gobiernistas.
La entrevista se desarrolla en el segundo piso del Palacio de Gobierno, sede que duró meses bloqueada en su acceso principal por campesinos y ganaderos. Modestamente vestido, Eraclio Zepeda accedió, tras largas horas de espera, a platicar antes de enfrentarse en la Ciudad de México a la reacción de sus compañeros perredistas.
Al escritor le tocó el alto al fuego, la visita del PRD con Cuauhtémoc Cárdenas a Guadalupe Tepeyac, lugar cercano a una de las sedes del subcomandante Marcos, asistió a la Convención Nacional Democrática (CND), convocada y celebrada en la selva por el EZLN y hasta el 8 de diciembre participó en la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) propuesta por el obispo Samuel Ruiz García.
Dice estar orgulloso de que el obispo de San Cristóbal de las Casas lo haya invitado a la Conai por ser un organismo de gran autoridad moral, donde expresó que el camino adecuado para resolver las tensiones era precisamente el fortalecimiento de un gobierno plural acatando los resultados electorales.
“Nosotros pedimos que se limpiara el proceso electoral, lo que fue imposible porque la ley actual tiene gravísimas limitaciones. Hay que hacer una nueva que pueda resolver todos los conflictos y nunca más tengamos la vergüenza de no saber quién ganó.”
La nueva ley electoral, explica, debe contener las opiniones de la ciudadanía, traspasar su organización a un gobierno civil, independiente de cualquiera de los poderes, porque “mientras las elecciones sigan siendo hechas por el gobierno, tendrán siempre dificultades”.
En la Conai, señala, se analizaron todas las perspectivas: Robledo o Avendaño, ninguno de los dos, o Robledo y Avendaño. Se vieron todos los escenarios, desde gobernador interino hasta la desaparición de poderes, y de todos estos “expresé siempre que la única solución radicaba en la pluralidad porque hay que recordar que fue alto el número por uno y otro”.
Sin embargo, para Eraclio Zepeda no hay duda: ganó el candidato del PRI, Eduardo Robledo Rincón, y rechaza que su gobierno haya surgido en debilidad, sino al contrario que contó “con un amplio respaldo popular”.
“Con el fin de fortalecer eso, pensé agregarle el carácter de pluralidad personal, con gente que se atreviera a poner su biografía y su prestigio, grande o pequeño, lo que es una decisión democrática”. Y agrega: “Ante un problema inédito, soluciones inéditas”.
Lo más grave del problema, afirma, es la amenaza de la guerra civil, en la que saldría de todos los contextos civilizados, porque al fin y al cabo el enfrentamiento con el EZLN estaría normado por las leyes de Ginebra, pero lo otro “sería una destrucción total. Entonces, todo esfuerzo para detenerla debe de ser bien recibido, y en este momento, estamos por encima de lo que nos separa y fortaleciendo lo que nos une”.
Frente a los cuestionamientos que le llegan de casi todas partes, el narrador y exdirector de Radio-UNAM relata que los miembros de la Conai, quienes al día siguiente de tomar posesión criticaron su actitud, siguen siendo sus amigos, que el 2 de diciembre expuso sus razones, y que, desgraciadamente, hubo una cosa lamentable: “lo que falló fue un fax que les envié recién tomada la decisión”.
Eraclio Zepeda, cuya amistad con el gobernador Eduardo Robledo Rincón es ampliamente conocida, cuenta que éste lo invitó a formar parte de su administración unos 20 minutos antes de que se anunciara.
–¿Bajo qué condiciones y compromisos?
–Yo soy Eraclio Zepeda, esa fue la condición. No tengo nada vergonzoso para renunciar. Además, si lo hiciera no sería útil al gobierno plural. Yo ingreso, seguro de encontrar puntos de acuerdo.
NI ENEMIGO NI TRAIDOR
Desde el primer día de la guerra, los Premios Chiapas, incluido Eraclio Zepeda, calificaron al movimiento rebelde de justo y dijeron que nadie podía estar en contra de la Declaración de la Selva Lacandona.
Dice ahora el funcionario: “Quién puede estar en contra de la necesidad de tener techo, pan, paz, justicia, libertad, escuela, salud… ¡nadie!. En lo que no coincidimos era en los métodos. Tendremos que agotar todos los medios dentro de legalidad. Para nosotros era entendible. Tenemos una posición clara de que los cambios deben hacerse desde el punto de vista de la convivencia”.
Asegura que desde el gobierno plural que representa mantiene todo lo que ha dicho en “este durísimo año del 94”. Afirma que hay disponibilidad de cumplir las 34 demandas zapatistas, y más, siempre por la vía de la concordia.
Siempre amable, sin violentarse por las preguntas, con huellas de cansancio en su rostro, afirma: “Si Eraclio Zepeda ha tenido una posición clarísima ante el problema de la guerra y la paz en Chiapas, y el secretario general aclara que no ha dado a cambio nada, sino que sigue siendo el mismo, entonces creo que los compañeros del EZLN entenderán que no están frente a un enemigo ni de un traidor, sino que mi posición es buscar todas las formas de solución, dentro de la unidad y dentro de la justicia”.
Buscar –alza la voz– una salida democrática al conflicto, que no pase por la muerte. Mi posición es trabajar dentro de la democracia por la vida.
Bajo esa óptica, el político-escritor dice que tiene esperanza y apuesta a que habrá diálogo con el EZLN porque si no ¿cuál será la solución? “Rechazo y he rechazado desde el 1º de enero la vía militar, por lo peligroso e inhumano que significa, el único camino es la negociación y para que la haya tenemos que saber qué piensa el otro”.
Eraclio Zepeda también rechaza que el EZLN esté financiado desde el extranjero; dice también que es ofensivo decir que recibe dinero de narcotraficantes; afirma que es en la Cámara de Diputados donde se debe cuestionar la denuncia de que el Ejército Mexicano recibe asesoramiento de expertos argentinos; insiste en que cuando las soluciones militares toman la palabra, la democracia queda siempre al margen.
“No podemos levantar las voces en contra de la violencia si no buscamos caminos de no violencia. La guerra es una situación de suyo inhumana, entonces, el primer derecho del hombre moderno es luchar contra ella.”
CUANDO ERA DIPUTADO
Con relación al gobierno “rebelde” del periodista y abogado Amado Avendaño Figueroa, dice que en este conflicto “el compañero tiempo va a ser el que tendrá la palabra”.
Tiempo es el periódico de Amado Avendaño a través del cual mandó la noticia de la guerra a todo el mundo el pasado 1º de enero, ahora como gobernador paralelo sus simpatizantes, la mayoría zapatistas, dicen que no van a pagar impuestos, que se apoderarán de las oficinas públicas y que hasta se impedirá el paso de priístas por tierras bajo sus dominios que han sido declaradas zonas indígenas autónomas.
Para Eraclio Zepeda el problema no es significativo, pues informa que desde el inicio del conflicto armado no se cobra impuestos en las regiones afectadas, composición que además, dice, no es muy significativa.
“Yo parto de un profundo respeto por el gobierno paralelo. No coincido con él ni creo que sea una solución, pero creo que cuando estás dando los primeros pasos en la democracia hay que explorar todas las veredas, siempre y cuando no se afecte el orden público como la libertad de tránsito, el respeto a los derechos de terceros y la auténtica propiedad.”
Durante la entrevista, de casi hora y media, se habla de reformas a la Constitución de Chiapas, a las leyes que tienen que ver con el campo, con los indios y con la justicia.
“Cuando yo era diputado, en una visita a Cerro Hueco, encontré a un indígena tzotzil acusado de parricida y condenado a 30 años de prisión. Pero como la comida de la cárcel es mala, los familiares llevan algo y ahí me enteré que las tortillas al parricida se las llevaba ¡su papá! El indio nunca entendió de qué lo acusaban, lo que es muy común”, cuenta Zepeda para ilustrar lo que hay que cambiar.
Y de la propuesta del presidente Ernesto Zedillo, de conformar una Comisión plural del Poder Legislativo para que busque los contactos hacia la paz con el EZLN, Eraclio Zepeda opina con entusiasmo:
“Se trata de terminar para siempre con la figura del Comisionado que es de donde salieron las comisionitis. Concentrar el poder de negociación en una sola personalidad, nos expone a una serie de peligros y subjetividades.”
Por eso califica el cambio de una gran importancia porque, según él, el Ejecutivo está buscando la representación popular, de la Nación, del estado y del pueblo, para solucionar el problema.
“Sería un error gigantesco si no estuviéramos presentes nosotros –PRD– con nuestros diputados y senadores. Ahora, si nuestros diputados y senadores están en esta comisión a la búsqueda de la paz, ¿por qué no voy a estar yo en el Poder Ejecutivo?”.








