Exigen garantías para defensores y defensoras de derechos humanos

Señor director:

Queremos expresar nuestra indignación por el artero atentado contra la señora Norma Andrade –cofundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa (NHDRC), ocurrido el 2 de diciembre en Ciudad Juárez, Chihuahua– y exigir a las autoridades la creación de un sistema nacional de protección a defensores de derechos humanos, así como garantizar la protección a la vida de Norma, quien ha luchado por la justicia desde el asesinato de su hija Lilia Alejandra en 2001.  

Contra lo que señaló inicialmente la información oficial, este ataque no fue un simple intento de robo; se encuadra en una serie de amenazas y ataques  a defensores y defensoras de derechos humanos en todo el país, en Ciudad Juárez y en particular contra Nuestras Hijas de Regreso a Casa.

En febrero pasado se atentó contra María Luisa García Andrade, hija de Norma y hermana de Lilia Alejandra, y vocera de NHDRC. El 10 de marzo, en la escuela donde la fundadora de NHRC, Marisela Ortiz, trabajó por años y donde fue maestra de Lilia Alejandra, colgaron una manta en la que la amenazaban con asesinarla junto a su familia. Un mensaje similar fue colocado en la escuela donde estudiaban los hijos de Malú García Andrade. Por el riesgo que corrían sus vidas, Malú y Marisela Ortiz tuvieron que salir de Ciudad Juárez. En cambio, Norma Andrade permaneció ahí, a la espera del cambio de su plaza de maestra de primaria, que ha solicitado sin que hasta ahora haya recibido respuesta.

El pasado 8 de marzo el grupo NIUNOMÁS!NIUNAMÁS! envió a instancias federales, así como a diputadas y encargadas de oficinas que deben “prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres”, la petición de crear un sistema nacional de protección a defensores y defensoras de derechos humanos, la cual fue suscrita por cientos de personas. Las respuestas fueron inexistentes o burocráticas, aun cuando esta demanda ha sido también expresada por Naciones Unidas.

El 16 de diciembre próximo se cumplirá un año del asesinato de Marisela Escobedo, quien, como Norma Andrade, luchaba por esclarecer el asesinato de su hija. En su memoria y en solidaridad con Norma Andrade y todas las madres y padres que piden justicia para sus hijos e hijas asesinados, insistimos en nuestra demanda.

No queremos más defensoras y defensores asesinados o amenazados. No queremos que los funcionarios y funcionarias pidan perdón sino que cumplan con sus obligaciones. Los recursos públicos deben servir para garantizar la vida de quienes luchan por la justicia, no para la política de simulación que sigue fomentando la impunidad. (Carta resumida)

 

Atentamente

Lucía Melgar, Irma Saucedo y Luciana Ramos Lira

Equipo NIUNOMÁS!NIUNAMÁS!

https://niunoniunamas.blogspot.com/