Como consecuencia de la información que este semanario ha publicado en torno a los presuntos actos de corrupción y malos manejos del presupuesto en el equipo de futbol americano Pumas CU, la reportera Beatriz Pereyra recibió una amenaza el miércoles 7.
Al correo electrónico de la redacción de Proceso llegó un mensaje en el que un remitente de nombre Heriberto Zamora escribió lo siguiente:
“Veatriz (sic) Pereyra el conteo terminó, tercera llamada… así como se les hace el conteo a los árbitros en un partido, lo mismo para ti… Primera llamada: artículo “jugadores dopados”. Segunda llamada: artículo “sobre malos manejos en pumas CU”. Lo que sigue ya lo debes deducir… chin… tu ma… ¡Mucho énfasis en este tema pero de los malos manejos en otras ligas y equipos de escuelas particulares ni pio!… Espero que por allá en la liga “conasupo” y los grilleros mediocres que te pasan los datos te paguen bien cada artículo que escribes… que vergüenza dan proceso”.
Por tal razón, el jueves 8, la reportera presentó una denuncia de hechos en la Fiscalía Central de Investigaciones para Asuntos Especiales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), donde quedó integrada la averiguación previa FAE/A/T3/393/11-12 para que se investigue y se finquen responsabilidades contra quien o quienes resulten responsables.
La amenaza a Beatriz Pereyra se produjo después de que publicó una entrevista (Proceso 1831) con el exjugador y capitán de Pumas CU en 2009, Daniel Martínez, El Güila, quien aseguró que el head coach del equipo, Raúl Rivera, ofreció dinero y prebendas a un grupo de jugadores para que votaran por Eric Arzate como capitán para la temporada 2010.
Martínez también comentó acerca de la división que Rivera provocó en el vestidor de los Pumas porque a varios jugadores e integrantes del staff de coaches les paga sueldos cuyas cantidades él mismo determina; a cambio, dijo, los beneficiados tienen que entregarle parte de ese dinero.
El excapitán Puma denunció que en las nóminas del equipo de Liga Mayor aparecían nombres de personas que nadie conocía pero que devengaban salarios de entre 12 mil y 13 mil pesos. Mencionó que él mismo estaba anotado con 15 mil pesos mensuales, que nunca cobró, y luego se enteró de que ese dinero lo recibía Rivera.
Además, Martínez señaló que el mismo coordinador del Programa de Futbol Americano, Víctor Castañeda, le pidió ayuda para “amarrarle las manos” al head coach porque “ya se está pasando. Está faltando mucho dinero y las cuentas no cuadran”.
En ese texto, titulado “La ‘manzana podrida’ de Pumas CU”, Martínez acusó al entrenador de haberse quedado con 60 mil pesos que recaudó en una kermés realizada con los equipos de la categoría infantil. También refirió que en múltiples ocasiones Rivera no entregó a los jugadores chamarras y anillos que adquiría con fondos de la UNAM, o mandaba hacer menos para quedarse con el dinero.
Antes de la entrevista con El Güila, un reportaje de la misma reportera (Proceso 1828) basado en documentos oficiales de la UNAM dio cuenta de que Rivera se había quedado con el dinero de la taquilla (144 mil pesos) durante alrededor de cinco meses, y lo entregó a las arcas de la Universidad hasta que la autoridad se lo requirió. De acuerdo con la normatividad universitaria, esos recursos tenían que haber sido depositados a más tardar en dos días.
En el reportaje “El nebuloso deporte emblemático” se da cuenta asimismo de que el entrenador Rivera realiza actividades administrativas, además de las técnico-deportivas que le competen, y de esa manera, sin cotizaciones ni contratos de por medio, efectúa compras directas con los proveedores, lo que según las fuentes consultadas le permite obtener jugosos beneficios económicos.
También se dio a conocer la “guerra” de oficios entre Rivera y el entonces titular de la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas (DGADyR) de la UNAM, Luis Regueiro, quien según él pretendió llamar al orden al head coach e intentó que se administrara mejor el presupuesto, toda vez que por cubrir los gastos del Programa de Futbol Americano, según argumentaron las fuentes, en muchas ocasiones no había dinero ni para pagar los salarios del personal que labora en esa dependencia.
Un oficio enviado a Rectoría por la directora de Medicina del Deporte de la UNAM, Cristina Rodríguez, advirtió que en dicha área se había detectado (en 2008) que algunos integrantes de Pumas CU estaban utilizando sustancias prohibidas, por lo que la doctora sugirió que se realizaran controles antidopaje.
En septiembre pasado, este semanario publicó una entrevista que Beatriz Pereyra realizó al coach Carlos Salas Cuesta, quien a nombre de un grupo de exjugadores y excoaches solicitó al rector Narro integrar una comisión reorganizadora del futbol americano que haga una auditoría para transparentar el manejo de los recursos y que a los jugadores se les realicen controles antidopaje (Proceso 1819).
En la entrevista también participaron dos exjugadores: Carlos Salas Zurita, hijo del coach, y Ernesto Tello, quienes contaron la forma en que presuntamente se promueve el dopaje en los equipos de las distintas categorías de la UNAM, así como los supuestos abusos cometidos por Rivera.
Después de que hizo esas declaraciones, según refirió el coach Salas, recibió dos llamadas telefónicas, el lunes 12 y martes 13 de septiembre, en las que fue amenazado de muerte, por lo cual presentó una denuncia de hechos en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
“A raíz de que declaré en la revista Proceso y ésta publicó sobre el futbol americano de la Universidad Nacional Autónoma de México sobre actos de corrupción, dopaje y otros, he recibido amenazas vía telefónica diciéndome que deje de hacer lo anterior o que eso me puede salir muy caro, incluyendo mi propia vida o la de alguno de mis familiares”. Así quedó asentado en la denuncia de hechos.
Salas responsabilizó de lo que puede ocurrirle a él o a sus dos hijos, su exesposa y dos hermanas, al director de actividades deportivas de la UNAM, Severino Rubio; al coordinador del programa de futbol americano, Víctor Castañeda; al subdirector de futbol americano, Manuel Rentería; al head coach Raúl Rivera, y a sus coaches asistentes David Rodríguez Castelán, Javier García Reyes, Miguel Ángel Romero, Ulises Gutiérrez, Gabriel Sánchez Acuña, Víctor Saspe, Pavel Tosky, Otto Becerril, José Luis Ramírez, Noel Moreno, Marco Antonio Martínez, Luis Felipe Jaimes y Dimitri Rodríguez, así como a los jugadores de los equipos de Liga Mayor y categoría Intermedia de los Pumas.
Por su parte, el titular de la DGADyR, Severino Rubio, desestimó las denuncias y declaró a Proceso (1819) que en Pumas CU no hay dopaje ni corrupción.








