Al fracasar en su intento de alinear a Horacio Llamas en la selección mexicana de basquetbol que participó en los recientes Juegos Panamericanos, el director de la Conade, Bernardo de la Garza, presionó indebidamente al entrenador español Sergio Valdeolmillos, incumplió la orden presidencial de apoyar a los equipos varonil y femenil de la disciplina, y no ha pagado ni los exiguos estímulos económicos a los atletas y a su entrenador por haber obtenido una medalla de plata.
Cuando la selección nacional varonil de basquetbol estaba concentrada en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos y Alto Rendimiento (Cnar) como parte de su preparación para los Juegos Panamericanos de Guadalajara, un día se apersonó en las instalaciones Carla Román, asistente de Bernardo de la Garza, director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).
A la servidora pública no le importó que el equipo estuviera trabajando. Se metió a la duela y paró la práctica. Se dirigió al entrenador Sergio Valdeolmillos, a quien le comunicó una exigencia de parte de su jefe: que convocara a Horacio Llamas.
El español se quedó helado. Pensó que no había escuchado bien. Le explicó a Román que por respeto a los jugadores y al propio Llamas no podía hacer eso. Valdeolmillos había visto jugar al primer mexicano que llegó a la NBA, pero descubrió que no encajaba en su sistema. En reconocimiento a su trayectoria, no lo llamaría en vano, pues lo cortaría después. La funcionaria, visiblemente indignada, le repitió la instrucción con tono y gesto de que no se trataba de una petición, sino de una orden. Y se marchó.
El presidente de la Asociación Deportiva Mexicana de Baloncesto (Ademeba), Modesto Robledo, cuenta que cuando terminó el entrenamiento de aquel día Valdeolmillos le llamó por teléfono para enterarlo de la situación. Le dio a elegir entre dos peticiones: que sacara al equipo del Cnar para quitarse las presiones de Bernardo de la Garza o que le comprara su boleto de vuelta a España.
“Sergio no podía creer que el ministro de deportes de México hiciera eso. Me dijo: ‘si quieren traer a Horacio perfecto, pero yo me voy. Esto no es ético ni profesional’. Hubo una presión permanente de Bernardo para imponer jugadores porque también quería a Enrique Zúñiga y a Jorge Gutiérrez. Imagínate que esta señora paró el entrenamiento para exigirle de parte de Bernardo de la Garza que llevara a Horacio Llamas porque eso exigía Eduardo Nájera, y que le dijera que a quien tenía que hacerle caso era a su jefe. Fue una presión terrible para el entrenador y el cuerpo técnico, estaban confundidos porque el propio Bernardo había dicho que iba a respetar su trabajo”, narra Modesto Robledo.
El también presidente de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP), donde juegan los 12 integrantes de la selección, detalla que días después de que se oficializó que los equipos varonil y femenil sí participarían en los Juegos Panamericanos, hubo una reunión de autoridades deportivas en las instalaciones del Comité Olímpico Mexicano.
A dicho encuentro asistieron Sergio Valdeolmillos, Bernardo de la Garza, Modesto Robledo y Carlos Padilla Becerra, a quien Mario Vázquez Raña, presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), comisionó para mediar y organizar el trabajo de los representativos nacionales de basquetbol. Pero los acuerdos ahí alcanzados no fueron cumplidos por el director de la Conade.
“Bernardo fue el primero que pidió que los directivos mantuviéramos las manos fuera del proceso deportivo. Todos estuvimos de acuerdo con que el entrenador hiciera la preselección, viera a los jugadores y se quedara con los mejores. De la Garza se comprometió a otorgar los apoyos económicos para las dos selecciones. Dijo que daría viáticos, los sueldos de los entrenadores, algunos seguros económicos y todo se le entregaría directo a los jugadores, no a nosotros.
“Carlos Padilla es testigo. Nosotros entregamos una lista con nuestras necesidades y al día de hoy no hay un solo apoyo. Lo único que tendríamos que agradecerle es que nos abrió el Cnar, pero el costo por esa ayuda iba a ser muy alto porque además de sus imposiciones, también aisló a los jugadores de la prensa y trató de evitar que hicieran declaraciones.”
Modesto Robledo asegura que mientras se definía si Eduardo Nájera participaría o no con la selección nacional, Bernardo de la Garza se mantuvo atento al proceso de preparación. Cuando el jugador de la NBA excusó su ausencia con “el pretexto” del seguro médico, del titular del deporte nacional no volvieron a saber nada.
Adeudos
La LNBP pagó a Sergio Valdeolmillos 8 mil dólares que corresponden por su salario, pero México aún le adeuda un bono de 4 mil dólares por haber obtenido la medalla de plata, lo que representa una cantidad paupérrima para el prestigio de un entrenador que ha dirigido en la ACB, la liga más importante de España.
La Odepa se hizo cargo de los 100 mil pesos que se le debían al también español Raymundo Santana, entrenador de la quinteta femenil, y eso porque Carlos Padilla le pidió personalmente a Mario Vázquez Raña que se ocupara de ese gasto.
Según las cuentas de Robledo, el monto que la Conade adeuda a jugadoras, clubes profesionales de baloncestos y a la Ademeba asciende a 6 millones de pesos, que servirán para rembolsar desde el costo de boletos de avión hasta los botiquines médicos.
Al calor del éxito del basquetbol mexicano en Guadalajara, el presidente Felipe Calderón visitó el vestidor de la selección varonil después del juego de alarido en el que México estuvo a punto de ganar el oro ante Puerto Rico.
El mandatario se comprometió a intervenir para resolver el conflicto del basquetbol e instruyó a Bernardo de la Garza para que atendiera las necesidades de ambos equipos.
Modesto Robledo lamenta que la petición de Calderón haya sido ignorada. Dice que Bernardo de la Garza se ha convertido en el peor enemigo del baloncesto mexicano, pues le ha apostado al fracaso, a diferencia de los integrantes de las dos selecciones que, por su esfuerzo, recibieron de parte del Comité Olímpico Internacional un reconocimiento al Juego Limpio.
“Quien no hace Juego Limpio es Bernardo de la Garza, pues sigue promoviendo una federación espuria –la de Manuel Sáenz, que no cuenta con el aval internacional de la FIBA–; que se ha instalado en la cultura del castigo, de sancionar a los basquetbolistas que participen en torneos de FIBA y él, como máximo responsable del deporte, no hace nada por detener esas sanciones. No es lo mismo que te apoyen a toro pasado, cuando ya pasó el torneo, porque cuando no hay apoyo lo que hacen es orillarte al fracaso. Ni siquiera les dieron a jugadores y jugadoras un botiquín cuando lo necesitaron. Esperamos que ahora les den lo que por justicia ganaron, y eso porque ganaron medalla porque, si no, seguro hubiera dicho que el basquetbol no sirve”, acusa.
–¿Ha intentado hablar con Bernardo de la Garza para pedirle los recursos que se comprometió a dar?
–No hemos tenido comunicación con él. La hubo al principio, pero cuando Nájera dijo que no estaría en la selección, Bernardo se olvidó del basquetbol. Muchas veces ha dicho que va a honrar su palabra, que sí va a cumplir y hasta la fecha los jugadores y jugadoras nos preguntan por los premios económicos que ganaron con la medalla, porque ni eso les han dado.
Por haber ganado la presea de plata en los Panamericanos, la selección nacional varonil recibirá 150 mil pesos que, después de impuestos, quedará en 108 mil; es decir, cada integrante recibirá la fantástica suma de 9 mil pesos.
Como las mujeres no son profesionales, la Conade determinó que cada una será premiada con 50 mil pesos, menos los impuestos correspondientes.
Hasta el cierre de esta edición, ninguna de las dos selecciones había recibido los estímulos económicos.








