Aún no terminaban los XVI Juegos Panamericanos en Guadalajara y el estadio de atletismo ya era objeto de disputa. El 21 de octubre, 10 días antes de la clausura, el ayuntamiento de Zapopan entregó las instalaciones en comodato al Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y Apoyo a la Juventud de Jalisco (Code) para su usufructo durante 50 años. Sin embargo, semanas antes, el titular del organismo, Carlos Andrade Garín, ya se había apalabrado con el vicepresidente del equipo de beisbol de los Charros para que éstos lo utilizaran a partir de la próxima temporada. Y cuando el equipo ya preparaba su retorno, Andrade Garín pidió una licencia de seis semanas y dejó todo en suspenso.
Aún sin tener la certeza de concretar su añorado proyecto del equipo Charros de Jalisco, el abogado y empresario Luis Armando Navarro Peña ha invertido 2 millones de pesos del presupuesto total de 4 millones de dólares con el que intenta el retorno de la franquicia de beisbol y con ello convertir el estadio de atletismo de los XVI Juegos Panamericanos en un campo para el llamado “rey de los deportes” a partir de 2012.
Navarro Peña, vicepresidente del referido equipo en los noventa y su actual socio, asegura que dispone de una carta compromiso firmada por el director del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y Apoyo a la Juventud de Jalisco (Code) y también responsable del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos de Guadalajara (Copag), Carlos Andrade Garín.
Dice que el funcionario jalisciense le permitió realizar los trámites pertinentes ante el ayuntamiento de Zapopan, instancia que cedió en comodato al Code el uso del estadio por 50 años con la condición de que no será objeto de renta o préstamo sin previa autorización del cabildo municipal.
Andrade Garín, quien solicitó una “licencia temporal” en el Copag y el Code días antes de la clausura del certamen panamericano por aparentes motivos de salud, puso en complicada posición el estatus del estadio panamericano de atletismo, toda vez que pactó con la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) y a la vez con el empresario beisbolero sendas cartas compromisos, pero para usos distintos del inmueble.
Y es a partir de esos acuerdos que el Copag se comprometió con la IAAF en aras de obtener la urgente certificación oficial del denominado Estadio de Atletismo Telmex a cambio de darle al inmueble un servicio único para el atletismo, en virtud que en pleno desarrollo de los XVI Juegos Panamericanos, efectuados del 14 al 30 de octubre, la IAAF condicionó al comité organizador el 21 de octubre la confirmación del certificado de la pista a la entrega de la referida carta compromiso.
Dicho pacto quedó asentado ese mismo 21 de octubre con la misiva girada al secretario general de la IAAF, Pierre Weiss, en la que el responsable de Deportes y Director de Operaciones del Copag, Ivar Sisniega, expone: “Con respecto a sus inquietudes, me gustaría hacerle saber que no hay planes para convertir la pista de atletismo en un estadio de beisbol, porque tenemos toda la intención de continuar usándola como un estadio de atletismo”.
La carta fue enviada con copias al presidente de la IAAF, Lamine Diack; al director de competencias del Comité Olímpico Internacional (COI), Gilbert Dubi; al responsable del Deporte de Copag, Valentín Yanes, así como al miembro honorario del Consejo de la IAAF, el mexicano César Moreno.
Pero dos meses antes del inicio de los XVI Juegos Panamericanos, Andrade Garín firmó un acuerdo con el empresario beisbolero Luis Armando Navarro Peña que le abre a éste la posibilidad de ocupar el referido escenario. De esa manera, el también litigante recurrió el pasado 29 de agosto a su amigo el regidor priista del municipio de Zapopan, Carlos Manuel García Arellano, quien dio impulso a un punto de acuerdo al cabildo con carácter de “obvia y urgente resolución” para que apenas finalizara el certamen continental se permita el uso del estadio de atletismo al equipo Charros de Jalisco.
Con 16 votos a favor y dos en contra, el pasado 31 de octubre –apenas un día después de concluidos los Juegos– el pleno del cabildo de Zapopan aprobó la propuesta en la que el municipio faculta al Code Jalisco para conceder la utilización del estadio a Navarro Peña para los juegos oficiales de la novena de beisbol en la Liga Mexicana del Pacífico, “en los términos y condiciones establecidas por el propio Code”.
Navarro se presentó ante el municipio zapopano como administrador único de la empresa Arrendadora Inmobiliaria de Espectáculos, SA de CV, dedicada a la organización de juegos y eventos de los Charros de Jalisco. El abogado también entregó fotocopias del título de registro de la marca “Charros”.
Las dudas
El estadio de atletismo tiene una capacidad para 10 mil aficionados y fue construido por el gobierno estatal. La inversión fue de 600 millones de pesos y la obra se erigió en el predio denominado La Curva, propiedad del ayuntamiento zapopano. Es también una de las tres pistas del país con certificación oficial de la IAAF, junto con el estadio de Xalapa y el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, en la Ciudad de México.
Pero Navarro Peña, quien ya tiene todo dispuesto para la mudanza, está en la incertidumbre: contempló todos los escenarios posibles, menos que Andrade Garín solicitaría licencia por 6 semanas. Y el empresario depende de la carta del Code para formalizar su traslado al estadio.
En entrevista con Proceso, el abogado-empresario confía que obtendrá la autorización antes de Navidad. Para ello espera el nombramiento del interino de Andrade Garín, e incluso el miércoles 7 solicitó la intervención del gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, a través de unos conocidos.
Ello se debe a que la Liga Mexicana del Pacífico le ha fijado como plazo para completar la documentación del estadio el 9 de enero, mes en que podría oficializarse el regreso de los Charros de Jalisco al beisbol profesional como parte de la expansión de dicha organización, de ocho a 10 equipos, entre los que también se incluye Tijuana.
Navarro Peña garantiza incluso compartir el escenario con el atletismo, pero aclara que antes de las 14:00 horas, en que su administración deberá recibir el inmueble cada vez que haya juegos programados. Y revela que la zona central del estadio no será modificada, aunque admite que el diseño del diamante para el beisbol ocupará una parte de la pista sintética.
Sin embargo, la comunidad del atletismo, en especial el miembro honorario del Consejo de la IAAF, César Moreno, quien personalmente supervisó el estadio, y la Asociación de Atletismo de Jalisco reclaman que el proyecto Charros de Jalisco contraviene el acuerdo del pasado 21 de octubre.
César Moreno, quien desde un principio supo de las negociaciones de Andrade Garín, cuenta a Proceso que de manera circunstancial uno de los arquitectos encargado de la obra, Alan Esparza, le envió un correo electrónico con los planos del estadio. Dice que al revisarlos se percató de que en vez de contener el diseño del estadio de atletismo, en el proyecto aparecía el trazado de un campo de beisbol.
El directivo exigió cuentas claras con los únicos enlaces que la IAFF tuvo con los responsables de Copag: Valentín Yanes, subdirector técnico deportivo, e Ivar Sisniega. Y cuando Moreno les preguntó alarmado “¿qué es esto? Ellos le respondieron que los arquitectos únicamente estaban jugando.
“Y cuando formalmente cuestionamos cuál era la intención respecto al beisbol, ambos me aseguraron que no había prosperado la idea del beisbol, incluso Ivar firmó la carta que envió a la IAFF y en la que asegura que no hay planes para el beisbol y que tiene toda la intención de que (ese espacio deportivo) sea empleado sólo por el atletismo”, dice Moreno.
Y expone: “El estadio de atletismo panamericano de Guadalajara únicamente tiene tribunas frente a la recta principal y no en la parte del fondo. Es muy diferente al estadio de Atlanta, que desde un principio se dijo que sería sede del equipo de beisbol Bravos de Atlanta, pero el home plate estaba cerca de la meta de los 100 metros. Es decir, en una esquina donde el jardín era la diagonal del estadio, así como la parte mayor. Aquí aparece el home plate a la mitad de la recta principal, por los 50 metros, de manera que el infield (tierra) tiene que ser perpendicular a la tribuna principal”.
El representante de la IAFF reflexiona: “Ahora me doy cuenta que todo estaba preparado y que desde un principio sabían que se iba a implementar el diamante de beisbol sobre la pista de atletismo. Y es una mentira haberle dicho a la IAAF que no se iba a usar el estadio para el beisbol. Hubo dolo, y hasta yo mismo caí en el engaño”.
En su descargo, Moreno reconoce que se quedó con la duda. “Por eso solicitamos que el compromiso se formalizara por escrito. Y así está”. No obstante, reconoce que nada se puede hacer. “Es una aberración que cedan un servicio que se debe a la comunidad. El atletismo no les va a generar dinero; va a dar servicio, pero también es un compromiso que Copag asumió ante la IAAF para obtener la certificación y la gente que participó en la organización del atletismo en los Juegos Panamericanos de Guadalajara ya está planeando llevar a las escuelas del alrededor y darles servicio para que entrenen ahí, formen clubes y periódicamente realicen competencias”.
Con 25 años en el Consejo de la IAAF, Moreno insiste que en función del acuerdo en cuestión, el atletismo debería quedar como legado para el atletismo de Jalisco:
“Además sería un desperdicio el dinero que costó para hacer una pista de ese nivel y echarla a perder, aún cuando no la quiten, sino que al colocar encima el diamante de beisbol de todas manera la superficie se maltrata y deja de prestar servicios como pista mientras sea para el beisbol.
“Es un caso grave, además del desprestigio internacional que otra vez gana México por la falta de seriedad de las autoridades. La IAAF confió al darle la certificación con la certeza que sería una pista de atletismo, y ahora México no le cumple. Tampoco es la primera vez que deja de cumplir, y es una vergüenza que siga sucediendo después de las experiencias anteriores”.
Entonces refiere lo que considera el capítulo más grave de esta disciplina, cuando México obtuvo la sede del Campeonato Mundial de Atletismo en 1997: “una decisión unilateral se la quitó, no obstante que el país estaba preparado para realizarlo. Con eso le arrebató la oportunidad de traer a los mejores atletas del mundo, incluso generar dinero para México, porque un evento de esta naturaleza le deja al país sede una buena cantidad de recursos”.
–¿Cuáles fueron los motivos de la IAAF para quitarle a México la sede? –se le pregunta a Moreno.
–La persona que luchó hasta ganar la sede fue Raúl González, entonces director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte. Al dejar el cargo tendría que haber continuado como presidente del comité organizador, pero Mario Vázquez Raña no lo toleró, pues siempre quiere ser el protagonista número uno, y prefirió quitarlo.
–¿El atletismo mexicano corre el riesgo de una sanción?
–No lo sé. Normalmente no sucede que el gobierno de un país deje de cumplir sus compromisos. Por desgracia en México somos la excepción y lo que sí es seguro es que sólo ganamos el desprestigio mundial. Ahora bien, la Conade está para eso, y fue copartícipe de los Juegos Panamericanos. Entonces, tendría que intervenir si realmente quiere defender el deporte de México.
Francisca Ramírez Beltrán, exmarchista y actual presidenta de la Asociación de Atletismo de Jalisco, afirma que la decisión es un duro golpe para el atletismo local: “No estamos de acuerdo, porque el inmueble fue construido para el atletismo”.
Ella se resiste a aceptar que el beisbol pueda desplazar a su deporte, incluso propone que se le dé un uso al estadio de atletismo de tal forma que ambas disciplinas concuerden en ese espacio. “No hay ningún inconveniente, dice, porque los dos deportes se llevan”.
Revela que al menos 10 mil atletas serán perjudicados por la medida, si bien acepta que actualmente en su asociación sólo hay mil deportistas registrados, y son 13 mil los que aún no formalizan su ingreso.
Un retorno frustrado
Navarro Peña cuenta que desde septiembre de 2010, cuando se anunció oficialmente que el estadio panamericano de atletismo sería construido en el terreno de La Curva, en Zapopan, expuso por escrito al gobernador González Márquez y al propio Carlos Andrade Garín que se comprometía a traer de vuelta la franquicia de beisbol, ya fuera en la Liga Mexicana o la Liga Mexicana del Pacífico si le cedían los derechos de uso del estadio.
“Realicé los trámites con el doctor Andrade durante cinco meses, y tanto él como el contralor me firmaron una carta de intención, pero cuando íbamos a firmar el contrato del uso se dieron cuenta que el terreno pertenece al ayuntamiento de Zapopan, que lo entregó en comodato al Code por 50 años con una cláusula en la que las autoridades prohíben al consejo rentarlo, cederlo o prestarlo a un tercero sin la autorización del cabildo.
“En ese momento el doctor me dijo: ‘Licenciado, tenemos ese candado. Vaya y haga el trámite en Zapopan y firmándole el municipio de inmediato te autorizamos’”.
Navarro relata que el trámite en el municipio se alargó otros cinco meses, y que por eso perdió la oportunidad de ingresar a la Liga Mexicana a través de la franquicia de Dorados de Chihuahua. “Entonces se presentó la posibilidad de la Liga del Pacífico, porque Potros de Tijuana también presentó la solicitud”.
Acepta que la Liga del Pacífico le dio la entrada a su proyecto, condicionado a la autorización de los derechos del uso del estadio.
“Desafortunadamente el doctor Andrade, por algún problema personal, ya no regresó al Code desde la clausura de los Juegos Panamericanos y pidió una licencia de seis semanas. Estoy en la espera del nombramiento del interino para que me firme la carta… dependo de la autorización del Code, obviamente con la bendición del gobernador del estado”.
Desde antes de la colocación de la primera piedra del estadio, Navarro Peña sostuvo reuniones con Carlos Andrade, en las que también estuvo presente el arquitecto Hugo Rodríguez, “director de toda la infraestructura de los Juegos Panamericanos, quien me hizo el favor de darme los planos de cómo quedaría el estadio (de beisbol), y son los que presenté a la Liga Mexicana del Pacífico”.
En cuanto al uso del estadio, garantiza: “Tomamos una parte de la pista de atletismo, pero ésta no será removida. Colocaremos un colchón que la protege. Encima irá la tierra y la alfombra de pasto sintético que cubrirá todo el diamante. Y las bardas son de plástico acolchonado totalmente desmontable. Se acaba la temporada, retiro mis bardas, doblo el pasto sintético y el estadio queda tal como se encuentra actualmente y sólo se cubre una parte de la pista”.
Según Navarro, los atletas podrán seguir entrenando en el estadio “sin ningún problema. Incluso podrán hacerlo hasta en los días del juego de los Charros, pero antes de las 14:00 horas, cuando reciba el inmueble”.
Y afirma que la llegada de los Charros es la única oportunidad de que el beisbol profesional regrese a Jalisco, pues se crearán 300 empleos directos durante la temporada que durará de cuatro a cuatro meses y medio.
Dice también que su organización se ha comprometido con el municipio zapopano a patrocinar 200 niños entre los seis y los 12 años, a quienes se les entregarán uniformes en cada categoría, dispondrán de entrenadores, bates, pelotas y todos los aditamentos.
El estadio sería ocupado por el beisbol entre los meses de septiembre y enero, de acuerdo a la temporada oficial de la Liga Mexicana del Pacífico. “Le estoy dejando siete meses y medio al atletismo”, asegura.
Para Navarro Peña, quien se ufana de haber contratado a Fernando Valenzuela y a Pedro Guerrero en la época de los noventa con los Charros de Jalisco, “sería una tragedia no tanto por lo que perderíamos los inversionistas, sino porque si el beisbol no regresa ahora a Guadalajara, no va a volver nunca. Y qué triste que el rey de los deportes no se tenga en una ciudad de 5 millones de habitantes y que se presume es la capital del deporte de América”.
El regidor de Zapopan, Carlos Manuel García Arellano, indica por su parte, que tras la aprobación del cabildo de otorgarle al empresario el uso del estadio, ahora “la responsabilidad jurídica la tiene totalmente el Code”.








