Lo mejor de la Biennale de la Danse en Lyon

LYON, FRANCIA.- El mayor éxito de Guy Darmet, director de la Biennale de la Danse de esta ciudad, es haber logrado que la actividad cultural más importante para la ciudad sea la danza contemporánea.

Con resultados exitosos Garmet confirmó que esta edición, dedicada por completo Latinoamérica, ha sido la más exitosa de todas las anteriores.

México

Con toda la apertura que supuestamente existe sobre el tema homosexual en Europa, el grupo mexicano de danza gay, La Cebra, dirigido por José Rivera, le puso los pelos de punta a mucha gente.

En la perspectiva francesa, la exhibición y la provocación de Rivera ha sido rebasada hace ya tiempo por la búsqueda de una nueva lectura del homosexual como una persona integrada y aceptada totalmente a la sociedad.

No obstante, el público que repletó el lugar de las presentaciones del grupo tenía más bien un perfil de tipo popular, y tal cual como sucede en las presentaciones en México, le aplaudió a rabiar. Y hasta los más puros e intocables de los gays franceses se arremolinaron en sus asientos cuando Rivera, como parte de su puesta en escena, en perfecto francés, los llamó “hijos de puta”.

Por su parte, Tania Pérez-Salas se mantuvo como la consentida de la prensa francesa. Algunos críticos locales la catalogaron como lo mejor de la Bienal y como la gran promesa de la danza mundial. Resulta paradójico tanto entusiasmo, ya que Air France perdió la maleta con todo el vestuario para sus presentaciones. Desolada e histérica, Tania tuvo que comprar algunas cosas para salir al escenario. Sus obras, que en sus funciones en el Teatro de la Ciudad en la capital mexicana lucían impecables, aquí más bien no tenían, ni por mucho, la factura necesaria. No obstante, su éxito ha sido de tal magnitud de varios promotores la incluirán en los circuitos europeos.

Brasil

Si bien gustos no hay nada escrito, resulta paradójico que el grupo Corpo sea tan exitoso en Europa.

Constituido por bailarines virtuosos y de un altísimo nivel, Corpo se maneja a partir de un lenguaje neoclásico tradicional, acompañado de una buena dosis de ritmo brasileiro.

A esta mezcla se le añade mucho color exótico en las luces y mallones tradicionales color verde limón, rosa mexicano y aplicaciones contrastantes en nalgas, genitales y senos que en la obscuridad son fluorescentes. Un kitsch involuntario, pretencioso y con miel edulcolorada que se derrama en corazoncito rosas de peluche y al que sólo le hace falta la piña en la cabeza. Lo Light, el lugar común, la trivialidad e  intrascendencia es la esencia del espectáculo completo constituido por 21 y San Agustín. Aburridos, predecibles, los diseños coreográficos de Rodrigo Pedeneiras se corresponden perfectamente con la visión de Walt Disney sobre Pepe Carioca.

Por fortuna, la compañía Paula Nestorov, también de Brasil, mostró el otro lado de la moneda con sus montajes. Orquesta y Cheganca. Se trata de una compañía pequeña, sin recursos, pero que trabaja en forma extraordinaria una novedosa forma de movimiento a través de pies y manos. Un acierto de Nestorov en términos de ideas mínimas de iluminación y escenografía.

A punto de finalizar, la Bienale de Lyon todavía tienen como sorpresa la presencia del espectáculo Astrid Hadad y sus tarzanes, y un baile de samba y forros para despedir a los asistentes.