A las 6:30 horas del 17 de noviembre, tres médicos que apenas habían terminado su turno en una clínica del Seguro Social viajaban de sur a norte en un Peugeot, que hizo alto total frente a la luz roja del semáforo en la avenida López Mateos, a un costado del centro comercial Plaza del Sol. En ese momento el vehículo fue embestido en la parte posterior por otro auto que circulaba en la misma dirección a más de 110 kilómetros por hora y lo arrastró por 80 metros. Los tres galenos resultaron golpeados, pero la doctora que iba en el asiento trasero del Peugeot se llevó las peores consecuencias –sangrado en el hígado y fisura en la pelvis–, que pueden tardar hasta seis semanas o más en sanar. Con todo, el agente especial A del Ministerio Público, Fidel Gómez Castillo, retrasó cuatro horas la prueba de la alcoholemia y dejó en libertad a la responsable del choque, que conducía un Honda Civic blanco con placas del Distrito Federal (549-RGW), como denuncian compañeros de trabajo y amigos de los médicos accidentados. Ellos añaden: “Lo más extraño de todo es que el agente ministerial Fidel Gómez Castillo, adscrito al puesto de socorro Las Águilas, fue quien inició la averiguación y el caso pasó a la agencia especial que se encuentra en el domicilio de la Procuraduría General de Justicia”, donde se determinó que la lesionada no ameritaba hospitalización. Los policías de Zapopan y agentes de tránsito argumentaron es que la mujer “era hija de un pesado de Guadalajara”, aunque más bien creen que es pariente de algún funcionario o político.
Desde el principio de los tiempos electorales, los políticos de todos los partidos hacen hasta lo inimaginable por figurar –si son desconocidos–, o de reafirmar lo que ellos llaman su imagen ante el electorado para que vean que están vivitos y coleando. Así vemos en estos días a los presidentes municipales con sus fotografías a todo color y a plana entera, anunciándose ellos más que sus obras, con el ánimo de alcanzar alguna candidatura. Además, se vuelve a ver a los eternos suspirantes a puestos públicos que aparecen cada tres años y después no se vuelve a saber de ellos. Es el caso del priista Héctor Fabio Rizo, de quien sólo tenemos noticias por estas épocas de precampaña cada trienio. El señor en cuestión encabeza la organización de un homenaje de despedida al arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, y a él se han unido algunas gentes de su partido, empresarios como Carlos Álvarez Bermejillo, Julio García Briseño, Juan Arturo Covarrubias Valenzuela, Óscar Benavides y Enrique Michel Velasco, proclive al PRI y, hasta donde se sabe, algunos inclinados al PAN. Lo sintomático del caso es que en este juego hayan caído personas como el propio prelado, que no es ningún neófito en cuestiones políticas, y los responsables del Semanario Arquidiocesano, que hasta el antepasado fin de semana anunciaban dicho homenaje para el sábado 3 de este mes. Días después, el purpurado informó que se suspendía el evento hasta nuevo aviso, probablemente hasta el próximo año, porque el papa Benedicto XVI todavía no designa a su sucesor. ¿O se dio cuenta de que había sido o iba a ser instrumento propagandístico?
Tras demandar judicialmente a Carlos Méndez, presidente municipal de Ixtlahuacán de los Membrillos, por un adeudo de campaña que asciende a cerca 3 millones de pesos, el empresario Raymundo Romo García acusa al alcalde y a su secretario, Eduardo Cervantes, de ser los responsables del incendio intencional de uno de sus negocios, así como de presiones, amenazas, robo de equipo de trabajo e intentos de extorsión. Romo García afirma que financió la promoción política de Méndez como candidato del PRI en 2009, pero que en lugar de pagarle en efectivo, como se había comprometido, le ofreció puestos en su gobierno, cosa que no aceptó, asegura el promotor de eventos. l
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