La publicidad, clave en el auge del secuestro

Jesús Jiménez Granados, fiscal antisecuestros de la procuraduría del DF, asegura que el delito del secuestro vive días de auge gracias a la situación económica del país y, sobre todo, a la difusión publicitaria que pinta ese delito como un negocio muy redituable.

“Ya quedaron atrás los tiempos en que sólo se secuestraba al director o al gerente de una empresa. Actualmente, hay una descomposición social que hace del secuestro un delito muy atractivo, al extremo de que empiezan a proliferar los autosecuestros como una forma de obtener dinero fácilmente”, afirma Jesús Jiménez Granados, a cargo de la Fiscalía para la Seguridad de las Personas, de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.

Principal encargado de combatir este delito en la Ciudad de México, Jiménez Granados reconoce que las autoridades policiacas han “perdido la batalla” ante la publicidad que pinta al secuestro como un “negocio muy redituable”.

Agrega: “Esta publicidad negativa considera al secuestrador como un superhombre al que la policía nada puede hacerle. Y, aparte de ineficiente y corrupta, involucra a la policía en este tipo de delitos”.

En sus espaciosas oficinas, situadas en el segundo piso del llamado bunker de la procuraduría capitalina, el fiscal alude al último secuestro que ha conmocionado a la opinión pública, el de la actriz Laura Zapata y su hermana Ernestina Sodi, cuyos familiares no han interpuesto, hasta el momento, una demanda para que se investigue.

“Respetamos esa decisión de la familia. Pero, de acuerdo con el artículo 262 del Código de Procedimientos Penales, nosotros tenemos la obligación de actuar porque es un delito que se persigue de oficio.”

Sin embargo, Jiménez Granados se niega a dar cualquier información sobre las pesquisas que realiza para capturar a los plagiarios de la actriz: “La tónica de esta fiscalía es no hablar sobre los asuntos que están en trámite”, comenta evasivo.

El fiscal pasa a hablar sobre el contexto en el que se dio este secuestro: “Anteriormente se acostumbraba advertir a la gente: ‘No vayas a este lugar porque es peligroso’. Esos sitios estaban plenamente identificados. Un drogadicto o una persona dedicada a delinquir tenían que esconderse. Todo era muy clandestino.

“Ahora ya no. Las zonas de inseguridad en la Ciudad de México prácticamente pueden ser todas, porque la delincuencia ha diversificado su actividad. Podemos ver gente drogándose o delinquiendo por todas partes. Deambulamos en medio de un gran libertinaje.

–¿El secuestro forma parte de esta diversificación de la delincuencia?

–¡Sí! ¡sí! ¡claro! La historia del secuestro en la época moderna data de los años setenta a la fecha. Y tiene tres etapas bien definidas: la primera es la de los secuestros que realizaban los grupos subversivos en los setenta, secuestraban empresarios y, aparte del pago del rescate, exigían la publicación de consignas y la liberación de presos. Esos secuestradores defendían una causa y abiertamente decían cuáles eran sus motivos. Era, pues, un tipo muy específico de secuestro.

“Después, en los años ochenta, viene una etapa de relativa calma. Descienden sensiblemente los secuestros. Y los que esporádicamente se dan son secuestros de impacto, donde la víctima es generalmente un personaje.

“La última etapa es de 1995 a la fecha, cuando el secuestro cobra auge. Ahora no solamente son secuestros de impacto que van por las grandes riquezas. ¡No! El secuestro es hoy tan común que, ¡vaya! a mí me ha tocado intervenir en secuestros donde piden únicamente 5 mil pesos por el rescate.

“En esta etapa surgen los grandes precursores del secuestro, como Daniel Arizmendi, quien representó un parteaguas en la motivación para cometer el delito, ya que al detenerlo se le exhibió con grandes cantidades de dinero, lo cual hizo atractivo al secuestro.”

–¿Qué otros factores influyen en este auge del secuestro?

–Un factor detonante es la situación económica por la que atravesamos. Creo que también influye la pérdida de valores, la desintegración familiar y la violencia que constantemente nos bombardea a través de los medios. Hay un problema de descomposición social que está generando delincuencia en todos los sentidos. De los 90 a la fecha han aumentado los delitos. Eso nadie lo puede negar.

“Además, los jóvenes quieren satisfactores: viajar, traer buen calzado, buen vestido y hasta automóvil propio. Lo cual es difícil lograr con un trabajo honrado. De ahí que se dejen influir por esa publicidad negativa que le da una aparente rentabilidad al secuestro. Y digo aparente porque a los jóvenes no se les advierte que pueden ser sancionados entre 15 y 40 años de cárcel.”

El índice de secuestros en el Distrito Federal, informa, se ha mantenido constante en los últimos años. En lo que va de éste, dice, se han denunciado 115. En el 2001, fueron 149, y en el 2000, 167.

“Calculo que, al finalizar este año, vamos a estar dentro del mismo parámetro: tendremos entre los 149 y los 167 secuestros de los años anteriores.”

La indispensable denuncia

El fiscal lamenta que exista una “cifra negra” de secuestros que no son detectados, puesto que los familiares de las víctimas no interponen denuncias por temor a represalias de los secuestradores:

“No hay peor obstáculo para investigar que la cerrazón de los familiares. La primera llamada que hace un secuestrador es para amenazar a los familiares y decirles que no den parte a la policía: ‘Si denuncias, le quito la vida a tu familiar’. Y es que el propio secuestrador tiene miedo a ser detenido.

“Con la denuncia, nosotros tenemos altas posibilidades de detenerlos. Pero si la denuncia no se presenta, pues no nos enteramos del plagio y los secuestradores actúan libremente. Este es el primer paso a la impunidad. Hemos tenido casos de familias que sufren un secuestro y no denuncian, a los pocos meses vuelven a hablar los secuestradores para pedirles dinero, y es cuando nos piden intervenir.

–¿Usted tiene algún cálculo sobre esta cifra negra de secuestros en el Distrito Federal que no se denuncian?

–Varias organizaciones han hecho sus propias estadísticas al respecto, como la Coparmex y México Unido contra la Delincuencia. Y a la cifra más alta que llegan es al 100%. Esto quiere decir que sólo se denuncia la mitad de los secuestros. De manera que si ahorita tenemos 115 denuncias en lo que va del año, podemos decir que han ocurrido 230.

–¿En qué porcentaje de los secuestros denunciados ustedes logran detener a los captores?

–En el 70%. Y las víctimas corren peligro no tanto porque intervenga la policía, sino porque logran identificar a los captores. Ese es el mayor riesgo. Por eso las matan. Desafortunadamente, en este aspecto no hay medidas de seguridad propicias.

Jiménez Granados aclara que, en sus estadísticas, no incluye los llamados secuestros exprés –realizados muy comúnmente en taxis–, ya que éstos no están tipificados como secuestros, sino como un “robo con violencia, estando la víctima a bordo de un transporte público”, por lo que la procuraduría tiene otras fiscalías que combaten este tipo de delincuencia.

Eventuales y planeados

Para el fiscal, actualmente existen dos principales modalidades del secuestro: el “debidamente planeado” y el “eventual”.

Sobre el primero, señala que es el que cometen los grupos bien organizados dedicados exclusivamente a secuestrar. Estas bandas “tienen su estructura bien definida, su división de actividades y sus recursos propios. Investigan el potencial económico de la víctima para luego secuestrarla”.

Mientras que los secuestros “eventuales”, dice, son los realizados por organizaciones dedicadas a otro tipo de ilícitos, como robo de vehículos o asalto a mano armada. Secuestran a sus víctimas sólo cuando ven que tienen los suficientes recursos económicos para pagar un buen rescate. Sin embargo, “las víctimas de los secuestradores eventuales no alcanzan el nivel económico que tienen las de los secuestros bien planeados”.

Y menciona otro tipo de secuestro que recientemente ha cobrado auge: el autosecuestro.

“Actualmente, alrededor del 10% de los plagios denunciados son en realidad autosecuestros. Comúnmente los cometen los menores de edad que quieren sacarle dinero a sus papás. Se juntan con un grupo de amigos y realizan el autosecuestro. Otras veces es la esposa o el esposo que, para ganar unos centavos, se ausenta y hace pagar un rescate a su cónyuge.”

–¿Actualmente cuáles son los grupos más vulnerables a ser secuestrados?

–Los comerciantes e industriales tienen mayores posibilidades de sufrir un atentado de esa naturaleza. Aunque, en general, puede ser cualquier persona que tenga dinero. Se acabó la época en que sólo se secuestraba a los grandes magnates.

El líder de los comerciantes establecidos del Centro Histórico, Guillermo Gazal, declaró el 11 de septiembre, que al menos 18 comerciantes de esa zona se encuentran secuestrados, pese a que pagan “protección” a las mafias organizadas del centro, que les cobran entre 500 y 2 mil pesos semanales para no secuestrarlos.

Sin embargo, el fiscal Jiménez Granados revela que la zona con mayor incidencia de secuestros, y de casas de seguridad donde los secuestradores mantienen a sus víctimas, no es el centro de la ciudad, sino el área de Iztapalapa:

“A la Ciudad de México la rodea una diadema muy peligrosa que comprende la zona de Iztapalapa, con sus municipios connurbados: empieza por Netzahualcóyotl, Chimalhuacán, Los Reyes, Valle de Chalco y termina en Tlahuac. Ahí hemos detectado a la mayor parte de las bandas.”

Aunque refiere que en la zona de Valle de Aragón y Ecatepec también hay una alta incidencia del delito. Y siguen Polanco, Lomas de Chapultepec, Magdalena Contreras y parte de la delegación Álvaro Obregón.

En el anexo a su segundo informe de gobierno, el presidente Vicente Fox indicó que, después del Estado de México, el Distrito Federal es la entidad más insegura del país, ya que ocurren 21 delitos por cada mil habitantes. Los secuestros, robos, homicidios y violaciones sexuales están a la orden del día.

Para Jiménez Granados, sin embargo, el índice delictivo en la Ciudad de México es “mediano” respecto a otras entidades. Y refiere que, en este año, le ha “pegado” a cinco importantes bandas de secuestradores.

“En coordinación con la PGR y las autoridades del Estado de México, actualmente estamos tras otros tres grupos. Por lo pronto, esperamos tener mayor margen para hacer intervenciones telefónicas y esperamos manejar la nueva tecnología de punta para detectar a los secuestradores.

–¿Qué tipo de tecnología?

–No puedo decirlo, sería alertar a los delincuentes. Así como ellos manejan el factor sorpresa, nosotros también lo haremos.