La dama de las camelias, novela escrita por Alejandro Dumas hijo, es un clásico donde la pasión amorosa rebasa los códigos sociales, el mundo de las apariencias y los intereses económicos.
El amor de dos jóvenes se ve inmerso en un sinfín de obstáculos que impiden perpetuar su entrega: ella, una prostituta de alcurnia venida a menos, y él, un joven dispuesto a dar todo por ella. Pero la trasgresión tiene su precio, y el autor lleva a la protagonista de una enfermedad constante a la muerte, y a su amante a una culpa eterna.
El romanticismo de la novela corresponde al París de mediados del siglo XIX, donde la sexualidad y el deseo que irradian los personajes se estrellan con el rigor y la condena social. Alejandro Dumas hijo se inspira en una experiencia propia y trasciende su encuentro con Marie Duplessis –amante en aquellos tiempos de personajes como Ferninand de Montguyon, Henri de Contades y Édouard Delessert–, para convertirlo en una tragedia de amor. Poco tiempo después de haber escrito la novela, Dumas hijo la adapta al teatro y el público la recibe en el estreno con lágrimas en los ojos y un largo aplauso; pero sufre la censura moral de su tiempo y se le exige un certificado de moralidad, firmado por tres autores conocidos.
La abierta sensualidad plasmada en la novela y la obra de teatro de Alejandro Dumas hijo es retomada por el autor y director inglés Neil Bartlett, para hacer su propia adaptación teatral a partir de la novela. Es esta adaptación, titulada Camille, la que es llevada al escenario bajo la dirección de Artús Chávez Novelo en el Teatro Julio Castillo, Centro Cultural del Bosque.
Los protagonistas Mauricio Ochmann y Alejandra Marín no reflejan la sensualidad y aún menos, la sexualidad de la relación entre aquellos dos personajes. Es casi imposible ver en ella a una prostituta cuya actitud y presencia impresiona a sus pretendientes, que utiliza su cuerpo para comprar y obtener lo que ella desea y que mezcla la debilidad de su salud con el poderío de su pasión. Ella, rígida en sus movimientos, y él, impostando su ser, apenas dejan ver la motivación sustancial de sus vidas. El texto afirma esa atracción y esa sexualidad; pero en la escena, se desvanece.
La puesta de La dama de las camelias utiliza la totalidad del foro, a manera de cámara negra, para representar la historia. Unos cuantos muebles de época pueden compartir los espacios en París o en sus alrededores. Se mueven ligeramente según se requiera y se ven minimizados en tamañas dimensiones. La iluminación de Miguel Molina juega con el contraluz, los haces de luz y una nebulosa puebla las imágenes dándoles un halo etéreo. La música funciona muy bien con un piano siempre presente –aunque poco iluminado, al igual que su pianista–, interpretado con contrapuntos y fluidez por la pianista Deborah Silberer.
Al director se le dificulta el movimiento escénico en este gran espacio y la dirección de actores no consigue armonizar los estilos. La intensidad que requiere la obra se ve opacada por un cansado medio tono con arranques repentinos. El atinado tono fársico de Pilar Ixquic Mata, como la amiga interesada, nos hace reír. El padre se queda a medias tintas y vuelve hueca una de las escenas fundamentales de la obra, donde se antoja llorar pues el padre le pide a Margarite que deje a su hijo y ella, por amor, lo hace.
A pesar de la transgresión a las convenciones sociales de La dama de las camelias, los roles femeninos y masculinos permanecen intactos. Las cortesanas dedicadas al placer son castigadas y el que se enamora de ellas busca redimirlas. Ella se sacrifica y él se venga. Una lectura contemporánea de la obra queda lejos no sólo por su moralidad, sino porque la acción dramática es poca y está narrada, fundamentalmente; los acontecimientos se dan por entendidos y no vemos el desarrollo de los personajes ni sus relaciones. El adaptador reproduce los diálogos contenidos en la novela original que intercala con parlamentos literarios.
La dama de las camelias fue controversial en su tiempo. ¿Cómo conservar esta actitud transgresora en el lenguaje escénico de hoy?








