“La fierecilla domada”

La fierecilla domada es una comedia de William Shakespeare (1564-1616) convertida por el coreógrafo sudafricano John Cranko (1917-1973) en un extraordinario ballet, que junto con Oneguin y Romeo y Julieta forman la trilogía dancística de éste.

La obra regresó a Bellas Artes los días 15, 17 y 20 de noviembre con la Compañía Nacional de Danza del INBA (CND), y para su montaje contó con la asesoría del bailarín Richard Gragun, quien trabajó muy de cerca con Cranko en el Ballet de Stuttgart y fue el protagónico del estreno. Gragun dijo para esta columna:

“Aunque La fierecilla domada es una comedia, los bailarines no tienen que ser chistosos, es importante que sean muy serios y que lo cómico sea la situación. Los bailarines no deben buscar la reacción del público, tienen que estar concentrados en la interpretación del personaje. John Cranko fue famoso por inventar las cargadas y los duetos más elaborados. Le gustaba desafiar a los bailarines sobre lo que se podía hacer en escena, y varias de sus coreografías surgieron a partir de pruebas de acierto y error.”

La fierecilla domada aborda la historia de Catalina, una mujer malhumorada y violenta que hace huir a sus pretendientes. El asunto se complica cuando Hortensio, Gremio y Lucencio pretenden pedir la mano de Bianca, su hermana menor, pero el padre de ellas se niega hasta que se case la mayor, lo que desata una serie de enredos en los que se ve involucrado Petruchio, un joven ambicioso y despreocupado dispuesto a cortejar a Catalina.

Es famosa la versión fílmica de Franco Zeffirelli con Elizabeth Taylor y Richard Burton.

La primera representación de esta obra a cargo de la CND fue en 2008 con Agustina Galizzi y Erik Rodríguez, quienes repitieron esta vez, y estuvieron extraordinarios gracias a su experiencia y al trabajo arduo realizado con Gragun. Agustina Galizzi declaró a Proceso:

“Es una obra lindísima que disfruto mucho bailar, esperemos que nos den los derechos nuevamente y poder hacerlo otra vez, antes de que ya no pueda bailarla.”

El maestro José Areán dirigió la orquesta del Teatro de Bellas Artes y se anotó un triunfo más; Areán ha estado muy activo últimamente. A su vez Elisa Ramos y Jesse Inglis, la pareja coprotagónica, desbordaron simpatía y destreza técnica, incluso con su actuación imprimieron a cabalidad el espíritu del coreógrafo.

La fierecilla domada tiene una fantástica música de Kurt-Heinz Stolze (1926-1970), pianista, clavecinista y compositor alemán que se basó en obras de Doménico Scarlatti. En su montaje se trabajó durante meses, y en realidad para tres presentaciones es muy poco, eso justificaría una transmisión por televisión.