Manuel Robles
No importa como se llamen los programas gubernamentales –Nacional de Solidaridad (Pronasol), el proyecto estelar del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, Educación Salud y Alimentación (Progresa) en el de Ernesto Zedillo, “Oportunidades” o “Contigo”, en el de Vicente Fox–, pues lo que se impone es el hecho real de que el número de pobres se incrementa en México.
El 1 de septiembre, en su segundo informe de gobierno, Fox anunció que la estrategia de su gobierno en materia de política social se denomina ahora “Contigo”, “nuestra respuesta para enfrentar los profundos rezagos y desigualdades que aquejan a la nación”.
Puntualizó: “Es el cambio del asistencialismo a una política social de inclusión y equidad”. Y afirmó: “En esta época de cambio, la política social no toma partido; ha quedado cerrado el capítulo de las redes clientelares”.
En el gobierno del “cambio”, abruma el número de planes, proyectos y programas de las secretarías de Estado para, por ejemplo, “pasar de un país alfabetizado a uno de lectores”; enfrentar la desnutrición –“el rostro más doloroso de la pobreza”–; apoyar a familias y núcleos urbanos y hasta para “dignificar el papel de las mujeres” y “favorecer la equidad de género”, con el programa Mujeres Jefas de Familia.
Y para que “niñas y niños no comiencen su vida en desventaja”, comenzó el “Programa Arranque Parejo en la Vida”.
A través de Contigo, el gobierno se trazó “cuatro grandes estrategias” para combatir la miseria de la mayoría de la población: “ampliación de las capacidades, generación de oportunidades, promover la protección social y formar el patrimonio de los mexicanos”.
En su página de Internet, la Sedesol anuncia estos programas: “’Hoy’, cuatro millones de familias, 20 millones de mexicanos”; `Mujeres Jefas de Familia, superación de la pobreza urbana”; “Jóvenes por México, promotores del desarrollo social”, y “Vivah, programa de ahorro y subsidio para la vivienda progresiva”.
Hay más: en el rubro “Programas de desarrollo regional ramo 20 en el 2001”, figuran proyectos como el de Empleo Temporal, Crédito a la Palabra, Atención a Zonas Aridas, Atención a Jornaleros de Bajos Ingresos…
Y, por si fuera poco, este año se crearon más planes, según el apartado “Programas de Desarrollo Social y Humano 2002”: el de la Superación de la Pobreza Urbana, Iniciativa Ciudadana 3×1, Microrregiones, y Programas Regionales para Zonas de Alta Marginación e Indígenas…
Otra secretaría, la de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagarpa), no se queda atrás. Y en sus planes subsiste aún el viejo programa salinista de Apoyos Directos al Campo (Procampo), que se puso en marcha a fines de 1993.
El foxista Procampo –cuyo objetivo es apoyar la economía de los campesinos– forma parte de la vieja “Alianza para el Campo”, una estrategia surgida hace más de 10 años y que, a su vez, se compone de 56 programas.
En la Alianza hay más programas, como el de Apoyo a Proyectos de Inversión Real (Papir); “Capacidades en el Medio Rural (Prodesca), y Fortalecimiento de Productores.








