Televisa ha reestructurado su sección de informativos. Los cambios consistieron en trasladar conductores, crear nuevos espacios, desaparecer programas y establecer una coordinación mayor entre reporteros, directores y conductores de noticias, para crear un servicio único del cual se alimentan las distintas producciones.
Por la mañana, continúa en Canal 4 El Mañanero de Víctor Trijillo, aunque parece que de capa caída, según encuesta reciente del diario Reforma. El conductor no aparece entre los favoritos del público. La novedad es En Contraste, a cargo de Adela Micha –famosa más por su trabajo como mediadora entre los nominados de Big Brother y el público que por su labor al frente de un informativo vespertino- y Leonardo Kourchenko, exdirector de la cadena ECO.
Inevitablemente, En Contraste y El Mañanero compiten. Ambos de 6 a 9 de la mañana y con propósitos noticiosos. Los dos en la misma empresa. Sin embargo, por el alcance de Canal 2, En contraste le lleva ventaja a la emisión de Truijillo.
La nueva emisión de Televisa, que cumple el 5 de septiembre un mes de estar al aire, denota el propósito de dignificar un espacio informativo matutino que se había degradado un poco hasta convertirse en un espectáculo de mala calidad con la inserción de algunas notas informativas.
Chismes, candidatos a la presidencia que bailaban en el estudio, muchos artistas de la casa, consejos prácticos, entre otros ingredientes constituyeron durante varios años los autodenominados noticiarios matutinos.
En Contraste es una emisión muy larga. Tres horas son de por sí un reto. Mantener la atención de la audiencia no resulta fácil, tampoco darle una estructura tal que, aunque no la vean por completo, los televidentes puedan tener noción de algunos hechos sucedidos en el día o quedarse con alguna idea difundida por los comentaristas. Todo eso además de lograr cierta originalidad para no repetirse con el resto de las emisiones que Televisa pone al aire durante todo el día.
En términos formales, lo primero que destaca es el escenario. No hay monitores ni computadores ni tubos ni luces, como el informativo de Joaquín López Dóriga. Es una oficina grande tipo sala con libreros, una mesa de madera con apenas una laptop, revistas y periódicos nacionales y extranjeros sobre ella. También hay un sillón y un sofá, así como otro espacio al cual acuden los conductores u otros reporteros para escenificar ciertos asuntos. Con ello hay movilidad para todos los que intervienen en el noticiario. La misma Adela Micha se sirve café, y para ello le da la espalda a las cámaras. A veces sentados y a veces de pie, entrevistan a los invitados, hacen comentarios y bromas. Las noticias breves son leídas desde sus asientos.
La mayor parte de la información difundida consiste en notas de la redacción leídas por los conductores. Son breves, ocasionalmente llevan entrevistas insertadas e imágenes de los hechos. También se presentan reportajes con el periodista desde donde suceden los acontecimientos, un camarógrafo que envía la parte gráfica, crónica, entrevista y selección de elementos de archivo.
El artículo de opinión, sea grabado o en vivo, parece que se volvió ya parte de los informativos. A partir de la participación de escritores, como Carlos Monsiváis, o de analistas políticos en la transmisión nocturna de López Dóriga, Televisa ha encontrado una buena formula para introducir un poco de diversidad en sus contenidos. Si bien la línea editorial continúa siento tradicional, con sus frecuentes ataques a la izquierda de centro o de fuera del gobierno, su ensalzamiento de la vertiente conservadora de la sociedad y, sobre todo, la censura a todo movimiento popular, como el de San Salvador Atenco, la inclusión de voces críticas –como, en el caso de Contraste, de un Blanche Petrich- matizan un poco su visión.
Para conceder también a la frivolidad y al espectáculo la parte que le corresponde, hay una mujer, Monikita, que desde un helicóptero reporta asaltos, accidentes y otros asuntos de nota roja. Está sección climatológica con un muñequito virtual, la sección de espectáculos y el invitado al estudio, artista de moda. Y para no faltar, la promoción de las propias emisiones del consorcio, ejemplo: Operación Triunfo.








