Aunque no es tarea del Gobierno de La Ciudad de México invertir en la restauración de inmuebles federales o privados, más de 600 edificios del Centro Histórico tendrán remozadas sus fachadas a más tardar en febrero próximo con presupuesto capitalino.
El plan forma parte de los programas integrales que el Fideicomiso del Centro Histórico (FCH), dirigido por Ana Lilia Cepeda, lleva a cabo en el “núcleo urbano Zócalo-Bellas Artes”, que comprende 34 manzanas en el área delimitada por las calles de Donceles, Venustiano Carranza, Eje Central Lázaro Cárdenas y Monte de Piedad.
Explica el historiador Guillermo Tovar de Teresa, excronista de la ciudad y autor del libro La ciudad de los palacios. Crónica de un patrimonio perdido, que en el Centro Histórico existen inmuebles de propiedad federal, del Gobierno del Distrito Federal y privados.
Y recuerda que el objetivo del FCH es aplicar fondos para mejorar la infraestructura urbana del Centro: drenajes, banquetas, mobiliario urbano y, finalmente todo lo que toca a los servicios, de acuerdo con las limitaciones del Gobierno del Distrito Federal, Dice directo:
“No hay que pedirle peras al olmo. El FCH –la única entidad que está haciendo algo por el centro – no tiene por qué financiar a la Federación o a los particulares, sería contrario a su fin. Puede Coadyuvar a los particulares y puede vincularse a la tarea de conservar los inmuebles de propiedad federal, pero de ninguna manera puede aplicar un presupuesto en uno o en otro sentido, porque se saldría de la normatividad que rige la aplicación de esos recursos, y empezaría a mermarlos.”
En la pasada edición de este semanario se desglosó que de los 500 millones de pesos otorgados por el gobierno capitalino al FCH, 100 se destinaron a seguridad pública; según Tovar, la inversión en la controvertida Plaza Juárez podría alcanzar otros 100 millones, con lo cual quedarían 300 millones para el resto de los programas.
Trece calles, trece arquitectos
En sus oficinas de la calle de Chile, Cepeda detalla el proyecto que ha comenzado por las entrañas mismas de la zona: renovación total de la red de drenaje, “que en 100 años”, segura, no se había realizado en calles como 5 de Mayo, Madero, Bolívar, Isabel la Católica y Chile.
Vendrá en seguida el arreglo de las fachadas que la funcionaria define como un “trabajo de desarrollo urbano”, pues no se trata sólo de pintarlas. Incluso, destaca, se invitó a 13 arquitectos restauradores, “los más reconocidos y con mayor prestigio en México”.
Algunos de estos especialistas fueron recomendados desde la creación del FCH, en febrero pasado, por Tovar de Teresa, quien ahora manifiesta satisfacción porque considera que es gente que “ha demostrado, en el curso de 30 o 40 años su amor, entrega y profesionalismo”.
Coordinados por el urbanista Enrique Cervantes, cada uno supervisará los trabajos de restauración de las fachadas de una determinada calle:
Ramón Bonfil, Donceles; Carlos Flores Marini, Tacuba; Jaime Ortiz Lajous, 5 de Mayo; Flavio Salamanca, Motolinia; Ricardo Prado, Bolívar y Allende; Sergio Zaldívar, Gante, Filomeno Mata, Xicoténcatl y la Plaza Tolsá; Javier Villalobos, Madero; Gabriel Mérigo Basurto, 16 de Septiembre; Carlos Darío Cejudo Crespo, Venustiano Carranza; Luis Arnal, Isabel la Católica; Fernando Sánchez, Palma; Carlos Obregón, 5 de Febrero; y Francisco Pérez de Salazar, Guatemala.
Y es que al cuadro antes delimitado se añade un proyecto especial en esta calle, en donde se construye el Centro Cultural de España, con una inversión de 50 millones de pesos del gobierno español, y la Plaza del Empedradillo, en el costado poniente de la Catedral Metropolitana.
Para que el gobierno capitalino invirtiera en las fachadas sin contravenir la normatividad, según Cepeda, se tuvieron que firmar convenios de colaboración con los dueños de 615 inmuebles, organizados en comités vecinales. Detalla que se abrieron cuentas mancomunadas entre los comités y el FCH, pero son los vecinos quienes aplican directamente el presupuesto, “con la mayor transparencia”.
Se hizo un estudio del diseño original de cada fachada y una propuesta de cómo debe ser restaurada. El Fideicomiso donó los resultados de este trabajo al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
-¿Por qué invierte el FCH en inmuebles privados?
-Por eso hicimos un convenio de colaboración. Es un apoyo del gobierno a la ciudad, así se hace en otras ciudades para hacer el rescate, porque igual se tienen que empezar. El Mecanismo es exactamente el mismo que utiliza la Procuraduría Social en las unidades habitacionales.
Añade que el Centro Histórico requiere de un gran presupuesto para su rescate, y esto es apenas un primer aporte, pues muchos de los oficios requieren de una inversión mayor que ya está fuera el alcance del gobierno y tendrán que hacerla los propietarios.
INAH rebasado
Huelga decir que en la zona de trabajos hay varios edificios de propiedad federa y con valor histórico, pero el gobierno capitalino no puede aplicar recursos en ellos. La pregunta es si el INAH está dispuesto a colaborar en el proyecto cumpliendo con sus tareas de preservación y restauración del patrimonio.
“Eso habría que preguntárselo a ellos, pero sería muy bueno que tuvieran también un programa prioritario”, responde Cepeda.
Por su parte, Tovar de Teresa comenta que el INAH no tiene recursos, “está dotado de facultades impresionantes en relación con el patrimonio cultural, pero esas facultades no son proporcionales a su presupuesto aplicado de manera discrecional, antes por Educación (SEP) y ahora por Conaculta, que lo desprovee de recursos para actuar.”
Juzga necesario modificar la ley a fin de permitir que le Instituto no dependa de otras instancias para el cumplimiento de su deber, pues sus recursos apenas alcanzan para cubrir salarios.
Las obras incluirán también efectuar arreglos en el alumbrado público, conservando el estilo ya histórico de los arbotantes. Se prevé además seleccionar algunos inmuebles para ser iluminados. Se cambiará el mobiliario urbano, para lo cual se están preparando acuerdos con Teléfonos de México, la Compañía de Luz y la Unión de Voceadores, a fin de que sus servicios se adecuen a las estrechas banquetas del Centro.
Se prevé, como en anteriores proyectos de rescate, regular la vialidad, el transporte, los estacionamientos, la recolección de basura y el comercio en vía pública. Y, finalmente, motivar la gente a volver a vivir al viejo Centro:
“El rescate del Centro va a ser posible si realmente se vuelve a habitar. Uno de sus problemas es el despoblamiento de hace 20 años, los segundos y terceros pisos está desocupados o son bodegas. Estamos buscando mecanismos fiscales para que vuelvan a su vocación de viviendas.”








