Nepotismo incurable

En la Cruz Verde de Guadalajara, las Casas de Salud y las Unidades Periféricas de Urgencias, igual que en el ayuntamiento, faltan insumos médicos, las instalaciones están en malas condiciones y los empleados padecen condiciones laborales hostiles, pero los directivos no se preocupan por ello mientras puedan darle chamba a sus parientes y a sus cuates…

En medio de irregularidades laboran trabajadores de la Cruz Verde de Guadalajara, quienes se quejan de la disparidad de sueldos, la carencia de medicamentos, materiales y equipos en casas de salud de las zonas periféricas y el favoritismo de los directivos, que otorgan plazas a algunas que no tienen méritos.
Nombran en concreto a Marco Tulio Marroquín Batres, cuñado del presidente municipal Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, a quien se le destinó de inmediato un puesto mientras 200 trabajadores suplentes de la Cruz Verde han esperado hasta siete años para entrar a la institución.
Marroquín Batres, originario de Guatemala y médico por la Universidad de San Carlos, está comprometido en matrimonio con Karla Gabriela Sandoval Díaz, hermana del alcalde. Ya ocupa una jefatura en la Cruz Verde tapatía.
Según la página de transparencia del ayuntamiento tapatío, el cuñado de Aristóteles Sandoval ingresó a la nómina municipal como médico especialista C el 15 de noviembre de 2010, con un sueldo mensual de 12 mil 76 pesos. Sin embargo, el 31 de agosto pasado Marroquín cobró su quincena con un nuevo nombramiento: Jefe de Departamento A, y con sueldo de 22 mil 118 pesos brutos. Para septiembre, su sueldo fue de 24 mil 605 pesos netos.
Trabajadores inconformes aseguran que ya se presentó como coordinador de la dirección general en el turno vespertino de la Cruz Verde, “cuando jamás habíamos tenido uno”.
No es el único caso. Hay trabajadores que no han cobrado su sueldo desde hace meses, algunos desde hace más de un año, y el área de Recursos Humanos ya les advirtió que sólo les pagará tres de los meses retrasados, lo que contrasta, por ejemplo, con el trato laboral que recibe la médico Shanty Yanomé Larios, que apenas a un año y medio de su ingreso consiguió su base en la Cruz Verde el pasado 15 de agosto, únicamente por ser allegada de un juez. Su sueldo subió de 13 mil 962 a 19 mil 186 pesos brutos en sólo dos meses.
Las fuentes señalan que, antes de tener la plaza, a Yanomé Larios la llamaban con frecuencia para cubrir incidencias de personal sin importar que no encajara en el perfil. Como prueba, muestran la nómina por suplencias, en la cual se registra que del 28 al 29 de septiembre de 2010 cubrió al paramédico Raúl Esparsa Bernal. Además, del 31 de agosto al 27 de septiembre del año pasado suplió al técnico radio operador Jorge Lorenzo Rosas Solorio, que estaba de incapacidad.
Asimismo califican como un verdadero abuso que el doctor José de Jesús Velarde Guzmán tenga tres plazas: coordinador de anestesiología y quirófanos del Hospital Civil, médico especialista en la Dirección Médica de la Cruz Verde Delgadillo Araujo, en Guadalajara, donde percibe 19 mil 563 pesos mensuales, y titular del área de urgencias de los servicios de salud en Zapopan, donde cobra 62 mil 826 pesos. Para colmo, dicen, desempeña los tres puestos en el turno matutino.
El hijo de Velarde Guzmán, Josué Velarde Martínez, también trabaja en la Cruz Verde. Es coordinador médico y gana 15 mil 884 pesos al mes. De acuerdo con los trabajadores, no reúne la experiencia necesaria para el cargo.
Otra anomalía que denuncian los inconformes, quienes pidieron omitir su identidad por temor a ser despedidos, es la gran diferencia de sueldos para labores equiparables. Por ejemplo, indican que los médicos Xavier Martínez Rocha e Ithalia Morales Vázquez ganan poco más de 16 mil pesos mensuales, mientras que Gabriel Acosta Angulo gana 24 mil. Además, éste tiene otro empleo en la Secretaria de Educación Jalisco, dentro del Equipo Interdisciplinario de Intervención Psicopedagógica de Tonalá, donde percibe cada mes 13 mil 846 pesos.
Otra irregularidad es que hay empleados que reciben un sueldo que no corresponde con su perfil, como Ana Rosa Carrillo Tejeda, quien cobra como médico especialista, pero aún no lo es. Al menos así lo dice ella misma en su perfil de la red social Facebook, donde registró que está estudiando una carrera técnica en radiología e imagen.
Faltan medicamentos y equipo

El secretario de Servicios Médicos del ayuntamiento de Guadalajara, Antonio Cruces Mada, presumió el último 26 de abril que las 41 Casas de Salud del municipio han beneficiado a 65 mil 474 tapatíos en un año de funcionamiento, pero quienes trabajan en ellas no están de acuerdo.
Recalcan que no se puede prestar una buena atención médica en las Casas de Salud ni en las Unidades Periféricas de Urgencias porque los equipos están inservibles. Mucho menos se les puede entregar a los enfermos el medicamento que requieren, porque no los tienen en sus almacenes.
Apuntan que los médicos ya han reportado todo lo que no funciona, pero nunca obtienen respuesta de Leonel David Solís Paredes y Josué Velarde, respectivamente coordinador de las Casas de Salud y de las Unidades Periféricas. También se han quejado con Rogelio Mendoza Gutiérrez y con Claudia Fabiola Pichardo, coordinador y jefa administrativa, con idéntico resultado.
Esta no es la primera vez que el personal médico se queja. La enfermera Carmen Vázquez denunció públicamente las carencias de la Cruz Verde Benito Juárez, y como respuesta fue sacada a golpes de su trabajo por la policía (Proceso Jalisco 333).
Una doctora le confía a la reportera que “los medicamentos de primera intención no están en existencia en la mayoría de las Unidades Periféricas ni en las Casas de Salud, y aquel médico o enfermera que se atreve a pedir (esos insumos) se le hostiga laboralmente”.
Entre los medicamentos que hacen faltan están: nitroglicerina, adrenalina, ranitidina, diclofenaco, lorecepam, glucosa anhidra, sulpiride, soluciones como povidona y clorhexidina, y colirios anestésicos.
En cuanto al material clínico para la sala de urgencias, urgen cánulas, laringoscipios, tubos traqueales, jeringas, respirador, catéteres, un monitor desfibrilador, tijeras y bisturíes, entre otros.
“¿Qué tiene que pasar para que esta situación sea resuelta? –cuestiona la doctora–. Antes de ser enviadas a otras instituciones, la mayoría de las personas que sufren un accidente o que deben ir a consulta por estar en condiciones graves, primero los envían a cualquiera de nuestras unidades, y si no hay los requerimientos ¿qué va a pasar?”.
Además el personal carece de utensilios básicos como guantes, lentes y batas, que en teoría deben proporcionárseles cada seis meses, pero esto no sucede.
Asimismo están incompletos los equipos de oxígeno, el de esterilización, de monitorización ambulatoria, de tensión arterial. “Los estetoscopios, el esfigmomanómetro y el equipo de diagnóstico están inservibles”, dice la doctora. El colmo es que ni el otoscopio funcione simplemente porque le falta un pequeño foco, como sucede en la Casa de Salud de Colorines.
En la Unidad Hospitalaria Ernesto Arias, donde se atiende a personas intoxicadas, los médicos no tienen trajes especiales para protección ni cuentan con un lugar para bañarse. Algunos de ellos recuerdan que en una ocasión recibieron a una persona que se envenenó con arsénico y raticida, pero al atenderlo el personal médico también se intoxicó.
Por falta de personal, dicen, los médicos tienen que hacer funciones de intendentes, enfermeros, cajeros y trabajadores sociales, sin que se les proporcionen días de insalubridad pese a que frecuentemente están expuestos a infecciones, ni se les brinda protección en el manejo de materiales biológicos. La misma irregularidad la padecen los empleados de intendencia y los administrativos.
Otra queja es que no a todo el personal médico no se le da la oportunidad de actualizarse.
La reportera hizo un recorrido por Casas de Salud del municipio y encontró que en el de Santa Elena de la Cruz no hay suficientes medicamentos en almacén, el mobiliario luce deteriorado y los médicos se encierran con candado porque ya han sufrido asaltos.
En tanto, en la Casa de Salud Benito Juárez, en la colonia Villa Vicente Guerrero, asiste gran número de pacientes y el personal no se da abasto aunque se apoya en prestadores de servicio social.
De hecho, el 29 de octubre la reportera fue testigo de que un señor llegó a las 6 de la mañana (tres horas antes de que la unidad abriera) para asegurar que lo atendieran. Y una señora que llevaba a su hijo con fiebre comentó que por lo general no les dan medicamentos, sobre todo cuando se trata de enfermedades infecciosas.
En la Casa de Salud El Carmen, ubicada en la calle Ricardo Palacios, la doctora no abre puntualmente. Su horario es de las 8 de la mañana a 4 de la tarde, pero al menos el viernes 29 abrió el consultorio a las 10. Y en la Casa de Salud Polanco el médico Jonathan Zamora llegó a trabajar ese día con una hora y 40 minutos de retraso.
Sólo para los cuates

Jorge Leonel Sandoval Figueroa, magistrado de la Séptima Sala Especializada y padre del alcalde de Guadalajara, también hace uso de su influencia para apoyar a sus incondicionales.
Uno de ellos es el custodio Héctor Jesús Olguín Rojas, quien ingresó a la nómina el pasado 30 de junio, cuando recibió un cheque de 12 mil 489 pesos. Ahora gana 8 mil 326 al mes, mientras que custodios como José Luis Nuño Rojas percibe 7 mil 302 pesos por desempeñar igual puesto. Compañeros de trabajo de Olguín dicen que “no hace nada, no usa el uniforme y presume de ser protegido de Leonel Sandoval”.
También la jefa de recepción y diagnóstico de la Dirección de Acción Comunitaria, Elena Lugo Bañuelos, hace alarde de ser amiga muy cercana del magistrado, refieren empleados de la dependencia.
En el portal de transparencia del ayuntamiento de Guadalajara se establece que Lugo Bañuelos entró en nómina el 28 de febrero de 2010. Su primer cheque fue por 33 mil 238 pesos brutos y durante un año percibió 16 mil 746 pesos cada mes. En abril pasado su sueldo creció a 18 mil 463 pesos y a finales de julio obtuvo un aumento a 18 mil 844 pesos mensuales. En diciembre de 2010 recibió un cheque por 26 mil 381 pesos.
En abril de 2010, por intervención de Elena, ingresó a la nómina municipal su hermana Verónica Andrea Lugo como enfermera. Su primer sueldo fue de 10 mil 103 pesos, aunque de mayo del año pasado a abril de 2011 percibió 5 mil 844 pesos al mes.
Llama la atención que al año de estar en nómina la hermana de Elena Lugo recibió dos cheques que suman 77 mil 124 pesos, uno del 15 de mayo y otro del 30 de junio. Actualmente su sueldo mensual es de 10 mil 587 pesos.
El director de Recursos Humanos del ayuntamiento, Sergio Javier Otal Lobo, intervino para que su hermana y su esposa fueran contratadas en el DIF tapatío a partir de enero de 2010.
Martha Liliana Otal Lobo, jefa del departamento de Finanzas, tiene un salario mensual de 31 mil 854 pesos, y de María Elena Estrada Valle, quien al principio de la administración ingresó como coordinadora A en el departamento de Compras y ahora está en el área Extraescolar del DIF, donde gana 20 mil 879 pesos mensuales, según el portal de transparencia de la dependencia, cuyos datos más recientes son de enero pasado.
De acuerdo con su perfil de Facebook, la funcionaria estudió en el Hospital General de San Juan de Dios y en 2009 se graduó en la especialidad de cirujano estético y reconstructivo en la Universidad de Guadalajara. También trabajó en el Instituto Jalisciense de Cirugía Reconstructiva.