De Francisco García Villarreal
Señor director:
¿A qué obedece encontrar entre las páginas de Proceso un texto que es difamatorio debido a su contenido pletórico de falsedades ofensivas? Me refiero a lo escrito en Proceso Jalisco 362, del pasado 16 de octubre (“La impudicia de Padilla”), por Juan M. Negrete, quien logra publicar su descargo emocional con base en mentiras que fácilmente se pueden desmentir con una simple revisión de periódicos.
El afán que tiene de causar el mayor daño posible con la pluma a los hermanos Raúl y J. Trinidad Padilla López, lo cual realiza por lo menos desde hace un cuarto de siglo, lo lleva a utilizar la mentira en cuanta ocasión se le presenta, como es el caso de la referida “aportación”. Lo impúdico es mentir, golpear la integridad moral de las personas valiéndose del engaño y hasta de la buena voluntad editorial de una revista que se precia de ser profesional; eso, más que sucio, es artero, deleznable.
Negrete afirma que J. Trinidad, o Trino, como se conoce en esta entidad al hoy diputado federal, llegó a la rectoría con una candidatura única y que años después, en los comicios federales de 2009, obtuvo el triunfo en el octavo distrito por la vía plurinominal. Este señor desconoce o finge desconocer que buscaron la rectoría por lo menos cuatro cuadros, es decir, universitarios formados con cierta trayectoria política, e inclusive a tres de ellos se les puede consultar dado que Carlos Briseño falleció en 2009; el resto, Juan Manuel Durán, Tonatiuh Bravo o Misael Gradilla pudieran hacer saltar la mentira de Negrete.
Ávido de notoriedad, también apunta esa otra falsedad de que Trino ganó por la vía plurinominal cuando mucha gente, sobre todo entre quienes habitamos en el octavo distrito, lo mismo que los funcionarios del IFE y muchos ciudadanos más, excepto Negrete, sabemos que el triunfo fue por mayoría relativa, y con una ventaja notable, siendo un distrito que durante cerca de 20 años se mantuvo favoreciendo a los candidatos de Acción Nacional. ¿No puede comprobar la Redacción de Proceso algo tan obvio? Digo, para evitar caer en la trampa que montó este que tienen por colaborador o periodista, por cierto sin ningún mérito en el gremio.
Pareciera que la única preocupación y oficio de esta clase de individuos es estar prestos para lanzarse contra todo lo que puede contrastar su mediocridad. El éxito de unos en ocasiones pone en relieve la frustración de otros, y me parece que eso es lo que sucede con Negrete, quien mintiendo y tomando a la ligera el criterio de los lectores, busca sacar tajada, en principio, engañando a la Redacción de la revista que ofrece espacio para publicar sus falsos argumentos.
Por este motivo escribo indignado para que la Dirección de Proceso piense tres veces antes de entrar en el juego, ya por la lejanía de Jalisco, ya por rutinas periodísticas. No les recomiendo continuar con esta clase de “colaboraciones” que atienden al resentimiento personal exclusivamente, dado que Juan M. Negrete, como vemos, guarda algún rencor que lo hace desesperar y utilizar la mentira como desahogo. Asimismo, por favor aclaren esto para informar correctamente a los lectores.
Atentamente
Licenciado Francisco García Villarreal
Guadalajara, Jalisco
Respuesta Juan M. Negrete
Señor director:
A parte de que no comparto la opinión de que basta con “una simple revisión de periódicos” para desmentir lo que escribí en el artículo de referencia, puntualizo lo siguiente:
El 3 de marzo de 2009, el PRI dio a conocer por todos los medios su listado de candidatos plurinominales para la justa del 6 de julio siguiente. Los 20 nombres registrados por la primera circunscripción fueron: Rafael Yerena Zambrano, María Esther Scherman, Trinidad Padilla López, Humberto Lepe, Yolanda de la Torre, Alberto Cano Vélez, Hilaria Domínguez Arvizu, Óscar Levín Coppel, Estela Ponce, Alfredo Vega y 10 más.
Si califico de ajena la naturaleza de “su triunfo” electoral es por la ruidosa campaña que le hizo el grupo universidad. Fue hazaña del grupo sometido a Raúl, e inclusive se dio cuenta públicamente de ese impune despilfarro de recursos.
Respecto a su “elección” para la rectoría de la UdeG, podrían desmentirme los contendientes que aún viven, y estarían en su derecho. Pero tómese en cuenta que pocos medios reportan estas justas como ficticias o simuladas, al igual que arreglados eran los torneos de la aplanadora priista en sus muchos años de cinismo electoral.
Por último, permítaseme aclarar –aunque es una norma muy conocida– que la Redacción de Proceso Jalisco no tiene responsabilidad por lo que este articulista o colaborador opina, bajo su firma, a título personal.
Atentamente
Juan M. Negrete








