La Catrina, nueva rica

Cuando la violencia se incrementa de forma alarmante en el estado y las cifras de muertos crecen, sólo las funerarias repuntan. No es su culpa, sólo su negocio.

En torno a la muerte existe todo un negocio. Y la desenfrenada ola de violencia que azota al estado de Jalisco se ha convertido en el argumento más efectivo para cualquier vendedor de pompas fúnebres.

Desde velaciones virtuales hasta “féretros ecológicos”, en las agencias funerarias se ofrecen los servicios más variados. Incluso se puede alquilar carrozas blindadas para los cortejos fúnebres.

El afán de originalidad lleva a algunos clientes a ordenar ataúdes personalizados con un grabado del rostro de Cristo doliente, de Jesús Malverde, “el santo de los narcos”, o de un par de rifles AK-47. Si eso no basta, se puede incluir una réplica del ataúd de Michael Jackson bañada en hoja oro. Para gustos más sencillos, hay un simple ataúd de pino con el escudo de las Chivas Rayadas del Guadalajara dibujado encima.

El mercado es amplio, ya que en Jalisco fallecen aproximadamente 40 mil personas cada año, más de la mitad en la zona metropolitana de Guadalajara. Además, se ha comprobado que en los últimos tiempos la cifra se incrementa en 2 mil decesos, de acuerdo con la estadística del Consejo Estatal de Población (Coepo) correspondiente a 2009, la última disponible.

Ante la creciente demanda y la fuerte competencia, las funerarias han desarrollado una estrategia de marketing basada en ofrecer, no sólo productos, sino “experiencias únicas” a la hora de morir…

Las 48 compañías registradas ante la Profeco en la entidad ofrecen esencialmente los mismos servicios: ataúd o urna, entierro o incineración, nicho o mausoleo, los trámites legales, el certificado de defunción, el embalsamado, la preparación estética del cuerpo, sala de velación, servicios religiosos, flores, carruaje, servicio de cafetería y la oración fúnebre. Lo único que cambia es el precio, según el lujo deseado para la ceremonia.

En el extremo más caro están las funerarias donde se vela a la clase política. En la Zona Rosa de Guadalajara hay más de cuatro establecimientos enfocados a servicios VIP. Las instalaciones, tipo gran turismo, cuentan con amplias salas de velación privadas con decorado de estilo barroco y habitaciones separadas para que el doliente descanse en un sillón de masajes, mientras varios meseros de corbatín ofrecen bocadillos gourmet en la sala.

Otras agencias promueven la velación virtual. Como en Estados Unidos, dice el vendedor, este tipo de funeral se transmite –paradójicamente “en vivo” – a los familiares que residen en lugares remotos. De este modo se puede estar presente en el velorio desde una computadora, con un solo clic, una buena conexión de internet y una clave de acceso que proporciona la funeraria.

Para sacarle partido a la tecnología se pueden reproducir también semblanzas audiovisuales en pantallas de plasma. Este show se paga como un paquete en la compra del servicio fúnebre y el ataúd.

Los féretros más costosos van desde 100 mil a 750 mil pesos. Algunos son artesanales y para su fabricación se pueden requerir hasta 100 horas de trabajo, incluido el pirograbado en pulpa de madera. Otros son los novedosos “ataúdes ecológicos”, hechos con material reciclado, biodegradables y que resisten un peso de hasta 225 kilos.

El vendedor informa que los más populares son los de colores lisos, como uno blanco que está cubierto con perlas trituradas, y la ya mencionada réplica del féretro del Rey del Pop, cubierto de hoja de oro, que cuesta más de medio millón de pesos.

Nuevos ricos

 

La guerra del narco ha beneficiado a las funerarias. Durante 2009 se registraron ante la Procuraduría Federal del Consumidor más del doble de compañías de este rubro que en los tres años pasados. Tan sólo en Guadalajara hay 83 de estos establecimientos con licencia vigente.

Actualmente el homicidio es la primera causa de muerte en el estado, de acuerdo con cifras del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. “La verdad es que sí nos ha ido mejor que en años anteriores. Tenemos más clientes, pero la situación de muerte es mucho más delicada”, dice a este semanario la vendedora de una funeraria de la zona metropolitana con más de 13 años de experiencia.

Relata que el establecimiento provee diariamente entre 10 y 15 servicios, que se incrementan los fines de semana, cuando los fallecidos suelen ser varones de entre 18 y 34 años, la mayoría de los cuales son asesinados; les siguen las víctimas de accidentes automovilísticos.

Otro vendedor de un agencia de reciente creación aporta: “Muchos de nuestros clientes son de Sinaloa y, aunque no nos interesa saber sus nombres de pila, para ellos fabricamos modelos de ataúdes exclusivos”. Enseguida muestra 15 diseños de esos: de madera de cedro, tallados a mano, todos con llamativos relieves de tema católico.

Destacan aquellos grabados con la imagen de Jesucristo coronado de espinas, recubiertos con hoja de oro; los que tienen tallada la figura de la virgen de Guadalupe en la cubierta y con estampados en color por dentro. Uno de los más vistosos luce un extenso grabado de “la última cena” de Cristo.

Con todo, afirma el vendedor, lo que ahora está de moda es la decoración extra que el cliente le agrega al ya recargado diseño de los ataúdes. Y cuenta que algunos clientes eligen el ataúd con la cara de Jesucristo y piden que a un lado se le grabe un par de rifles AK-47 (cuerno de chivo), el rostro de Malverde o el nombre completo del difunto en hoja de oro. Su costo varía de 100 mil a 200 mil pesos.

Para quienes desean realizar la velación en la funeraria, ésta cuenta con amplias instalaciones decoradas con estilo minimalista, en forma similar a un antro. El segundo piso, donde se realiza la ceremonia, está adornado con sillones de piel, televisiones de plasma, conexión inalámbrica de internet y una barra en la que se sirven café y tés exóticos.

Como carroza se puede contratar una camioneta Hummer blindada, dentro de uno de los paquetes con ataúd. Si se elige la cremación, se ofrece más de una decena de urnas pintadas a mano con las mismas imágenes: Cristo, la virgen de Guadalupe o el papa Juan Pablo II.

El costo de la inhumación no está incluido en los paquetes, pero algunas funerarias cuentan con sus propios terrenos para sepultar o depositar las urnas. En estos últimos, los nichos tienen precios de entre 9 mil y 30 mil pesos, mientras que una propiedad en un jardín “tipo americano” con cuatro fosas o gavetas se vende de 43 mil a 80 mil pesos.

A las orillas de la ciudad se pueden encontrar nuevos espacios para inhumar a precios de entre 7 mil y 14 mil pesos.

Los buitres

 

En la zona metropolitana de Guadalajara morirse es un lujo. Las salas de velación populares cobran de 6 mil a 12 mil pesos; las de mediano prestigio oscilan entre 25 mil y 60 mil pesos, y las más lujosas tienen paquetes que van de 100 mil a 800 mil pesos.

En el centro de Guadalajara, cerca del Servicio Médico Forense (en el costado poniente del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde) deambulan seis equipos de “muerteros” que se disputan diariamente los clientes. Es común verlos afuera de la morgue con radios walkie-talkie y charlando con los policías municipales mientras esperan el aviso de que ocurrió algún deceso.

Los “buitres”, como también se les conoce, merodean por las clínicas del Seguro Social y centros de emergencia como la Cruz Roja y la Cruz Verde, pero sobre todo en los pasillos y salas de espera del Hospital Civil. Su negocio consiste en aprovecharse del dolor y la ignorancia de la gente para ofrecerle servicios de mala calidad a precios elevados.

De acuerdo con los vecinos del lugar, los buitres cuentan con una amplia red en el Hospital Civil. Afirman que trabajadoras sociales se llevan una comisión por cada cliente que canalizan a esos negocios: “Si se te muere un familiar en el hospital, nunca vayas con las trabajadora sociales. Ellas te van a mandar siempre a una funeraria de por aquí, trabajan por comisión con los buitres y te va a salir más caro”, recomienda una habitante del centro histórico.

En 2008 los establecimientos de las calles Belén y Coronel Calderón cobraban de 3 mil 800 a 8 mil 500 pesos por un servicio funerario sencillo, que incluye el ataúd y una noche de velación (Proceso Jalisco 207). Ahora cobran entre 6 mil y 12 mil 500 pesos por los mismos servicios, sin contar el café en el velatorio, el traslado del cuerpo a la misa y al cementerio, el embalsamado y maquillaje del cuerpo, gestoría de trámites, la carroza y el traslado de los deudos, así como el nicho o propiedad en cementerios, lo que eleva considerablemente el costo.

Dentro de los programas gubernamentales más baratos que existen se encuentra el Programa de Apoyo de Beneficio Social, que presume de más de 40 años de experiencia y de ser uno de los más económicos del mercado. Pero también ha sido la organización peor calificada, ya que tiene el mayor número de quejas ante la Profeco por incumplimiento de contrato.

Dicho programa, con presencia en más de 10 estados, promueve financiamiento con abonos desde 300 pesos mensuales, pero a la larga el deudor puede terminar pagando más de 25 mil pesos por el servicio más económico.