Hace 35 años que Óscar Menéndez mira el mundo a través de una lente: de cámara fotográfica, cine o video. Hace 35 años que comenzó el registro en imágenes de su entorno, de los temas que captaron su atención por razones estéticas o sociales, de aquellos asuntos políticos en los cuales comprometió su conciencia.
De 1965 al 2000, el fotógrafo-cine-videoasta ha realizado 45 películas y 25 videos. Primero en súper 8, en 16 milímetros, hoy con las técnicas digitales a su servicio, hizo del género documental su medio expresivo.
Como una forma de recordar y de celebrar esos 35 años creativos, de trabajo y de búsqueda, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos organiza una exhibición de algunas de las obras de Menéndez. La muestra incluye producciones de los distintos períodos, elaboradas con diversas técnicas pero transferidas al video para su mejor manejo y conservación. Están, entre otras, Malcolm Lowry en México, que obtuvo el Premio Nacional de Periodismo en Cine y Video de 1989; Sáname con tu poder, que ganó el Primer Lugar en la Segunda Bienal de Video en México, y el Diploma V Centenario y Premio Videomed en Badajós, España; y el último video que ha realizado: Rubén Jaramillo, una historia mexicana (1900-1962) . También, por supuesto, algunas películas pasadas a video que ya son clásicas, como México 68-98, México Vietnam, dos pueblos hermanos, y México Bárbaro -basada en el libro de John Kenneth Turner.
El quehacer de Óscar Menéndez tiene un eje fundamental: la historia, sea ésta la contemporánea, la vivida o la que logra recrear a través de la lectura de libros, las entrevistas, las notas periodísticas. Y una orientación central: el compromiso con los reprimidos, con los olvidados, con los silenciados, con los que luchan o han luchado por causas sociales. Por eso en su filmografía está el México 68 pero también La batalla de Tepozotlán, los videos de los pueblos indios y el Marcos, Marcos.
En el afán por documentar lo que ve y lo que vive, entre las imágenes recogidas están las de reconocidos intelectuales, artistas y políticos mexicanos, como José Revueltas, Heberto Castillo, Juan Rulfo, Julio Estrada, Óscar Chávez, Armando Sayas, Claudio Brook, el subcomandante Marcos, entre otros.
El fotógrafo ha sido afortunado porque su sensibilidad se ha visto enriquecida con sus viajes a Praga para estudiar cine en 1958, a París en 1970, a China en 1972-73 y a Mozambique en 1998. Éstos le dejaron imágenes perdurables que él convirtió en fotografías fijas a partir de las cuales se propone publicar un libro. Imágenes de África, fotos en gran formato, está exhibiéndose paralelamente a la muestra de videos en la Galería de la Torre Universitaria.
A pesar de una larga trayectoria y de que sus trabajos son reconocidos en el medio, su obra está fuera de las antologías; por ejemplo, la que Conaculta e Imcine realizaron en CD-ROM: Cien años de cine mexicano 1896-1996. Pero no es algo personal. En México el cine que se hace fuera de la industria pareciera no existir. Tiene escasa posibilidad de llegar a las salas cinematográficas, el público que lo ve es de especialistas, existen apenas dos foros para presentar videos, y las bienales que se organizan no son suficientemente amplias como para darle la difusión necesaria a las obras.
A la circunstancia anterior hay que agregar que el cine documental casi no está considerado como cine. Independientemente de sus cualidades artísticas, el género mismo es menospreciado y, por tanto, no tiene ni apoyo financiero ni de exhibición. No forma parte, por ejemplo, de los ciclos de cine mexicano que se han programado en los canales estatales, el Once y el 22. Y, sin embargo, el documental muestra sus bondades cuando los productores actuales de la BBC reconstruyen la vida, la sociedad, la cultura, las guerras, las luchas de quienes vivieron en la Europa de principios del siglo XX, tarea que hubiese sido imposible sin los fotógrafos que salieron a la calle y filmaron todo lo que llamó su atención.
Por ello, Óscar Menéndez participa también de una organización que se llama Cooperativa de Cine y Video Salvador Toscano, a través de la cual intenta darle aire a los documentales y documentalistas. Ese cine es parte fundamental de nuestra cultura nacional y no debiera seguir como actividad marginada.








