Advierte José María Covarrubias, coordinador del Círculo Cultural Gay, creado en 1984, y organizador de la Semana Cultural Lésbico-Gay desde 1987 en el Museo Universitario del Chopo:
“No cejaremos hasta ver que Alma Rosa Jiménez sea sustituida por una persona verdaderamente capaz en su cargo como directora del Museo del Chopo.”
Refuta las “declaraciones mentirosas” de Jiménez aparecidas en el número pasado de este semanario y asegura que ella “sólo obstaculizó” la XIV Semana Cultural Lésbica-Gay.
Desde su llegada a la Dirección del Chopo, ambos tuvieron fricciones, recuerda. El primer problema ocurrió cuando los trabajadores del museo solicitaron terminar su horario de labores más temprano de lo habitual, decidiendo que los eventos de la semana comenzaran a las cinco de la tarde:
“Eso demuestra su total ignorancia de cómo funciona un museo de la dinámica del Chopo. Siempre nos topamos con reticencias suyas para firmar cartas-convenio, por ejemplo, en la solicitud de préstamo de obra al Chopo por parte del Museo de Arte Moderno. Durante 10 días la estuve cazando para lograr su firma, siempre estaba ocupada y no me atendía.”
Añade que durante la inauguración de la muestra gráfica, el 7 de junio, Jiménez “se adueñó, literalmente, del micrófono para levantarse el cuello” y reclamó a Covarrubias públicamente no haber regresado ejemplares del libro Diez y va un siglo, el catálogo de los 10 años de la Semana:
“Y, en su ignorancia, dijo otra de sus mentiras, que dizque el Fonca había financiado el libro al Chopo; pero el Fonca lo financió al Círculo Cultural Gay, no al Museo del Chopo. Esa vez nos apagaron la luz a las nueve de la noche, y después de que pegué un grito la volvieron a prender los trabajadores, pues ella se había retirado luego del altercado que tuvimos en el micrófono, dando una pésima imagen como directora.”
Viernes negro
Otros conflictos se desataron, enumera Covarrubias:
“Nos reclamó que habíamos puesto la palabra ‘política’ en el cartel que nos financió con 15 mil pesos el Gobierno del Distrito Federal, y como Ignacio Solares (coordinador de Difusión Cultural de la UNAM) iba a financiar otro cartel, quería que quitáramos “política”. Afortunadamente, el diseñador Vicente Rojo Cama no estuvo de acuerdo con esos intentos imprudenciales contra nosotros.”
El jueves 22 tendría como plato fuerte la presencia del excandidato presidencial del PDS, Gilberto Rincón Gallardo, al Foro del Dinosaurio en el debate Izquierda Moderna y Diversidad:
“Ella me dijo que se negaba a que fuera Rincón Gallardo porque no quería que se trataran temas políticos, incluso que ella le hablaría para que no fuera. Pero yo ya lo había alertado y no nos dejaron cancelar. Ella tenía miedo de que lo agredieran como en CU.”
Al día siguiente, viernes 23, se canceló el concierto solista de Steven Brown. En misiva enviada a Proceso, el músico escribe:
“El museo me apoyó dándome chance de ensayar con el piano del lugar, lo que hice durante una semana diariamente antes del concierto. El mero día del espectáculo, minutos antes de tocar, me dijeron que ya no había tiempo y que no podría tocar mi concierto. Una cosa insólita que me ocurre por primera vez en mi carrera. Es cierto que me ofrecieron otra fecha fuera de la Semana Gay, pero ahí no acepté eso, y después de este trato, dudo que aceptaría.”
Covarrubias agrega que ese viernes hubo una mesa redonda sobre Partidos Políticos y Movimientos Sociales, con Demetrio Sodi de la Tijera, Ana María González -del grupo Diversa y candidata a diputada del Distrito Federal por el PRD- e Irma Saucedo -feminista investigadora de El Colegio de México-; además de Brown, estaba programado un espectáculo dancístico:
“Alma Rosa Jiménez llegó e interrumpió el debate, que estaba en su mero punto, para decir que escogiéramos música o danza sin el más mínimo respeto; se armó en grande la discusión, y ella, necia. Los mismos trabajadores estaban en la mejor disposición, y por tardarnos tanto discutiendo sólo hubo danza.”
Fue un día particularmente negro, pues desapareció una obra del tríptico Los empalados, del fotógrafo José Luis Sánchez Arriaga.
“Cuando me percaté del robo, subí a su oficina a preguntarle por qué no se me había informado de la pérdida; no me recibía y entré a la oficina de su administradora, quien me dio la espalda. La directora me respondió que ya estaba arreglado, que había hablado con el autor y que no había problema, lo cual es falso, porque yo se lo informé a José Luis; ella me mintió. Fuimos juntos a denunciarle el robo y todavía no se le ha pagado.”
Y “el colmo”:
“En otra ocasión, me mandó sacar con los vigilantes y yo hablé desde las oficinas del museo con la secretaria de Ignacio Solares, Alicia Leyva, y no pudo hacer nada, preferí salirme. A Solares le dije que ni el Chopo ni la UNAM merecen esa persona.”
Por ello, advierte: “Que quede muy claro: no vamos a ceder, insistiremos en que se vaya, porque si cedemos sería ir en contra del espíritu de apertura en el proyecto mismo de la Semana Cultural Gay.”
A la exigencia de Covarrubias se suma una carta con más de 200 firmas recopiladas por Mónica Mayer, entre las que se encuentran nombres como Olivier Debroise, Francesa Gargallo y el periodista Ricardo Rocha. Más el comentario del artista Felipe Ehrenberg, quien sonríe bajo su bigote:
“El asunto es tan sencillo: la actual directora no tiene mérito alguno ni experiencia alguna. ¡Nada! De lo que se trata es de sustituir a alguien que no sabe por alguien que sí sepa. Hay que ver si cuenta o no la opinión de la comunidad que reclama méritos por sobre dedazos.”








