Sin interés en colaborar con la nueva administración federal panista, Jorge Medina Viedas -exmilitante del Partido Comunista y ahora priista- abandonará la dirección de la agencia de noticias Notimex con la certeza, asegura, de haber sentado las bases para consolidarla como un instrumento informativo del Estado mexicano.
“Traté, intenté y creo que se logró en gran medida, que Notimex fuera una agencia del Estado”, resume el político priista al cabo de casi seis años al frente de la agencia identificada tradicionalmente con los intereses del gobierno en turno.
Consciente de esta realidad que, según él, obedece a una “visión interesada” de algunos medios, Medina Viedas rechaza la eventual desaparición de Notimex con el cambio de gobierno; sin embargo, propone su reforma jurídica como institución de Estado.
“No debe ser propiedad de nadie, ni del gobierno ni de los partidos ni del Congreso o de un grupo. Debe ser de los medios. Lo recomendable es que el conjunto de actores políticos y sociales la considere una agencia de la sociedad y del Estado mexicano, que se le respete, que se le deje de ver como una agencia de un gobierno, de un grupo o de un sector.”
Agrega: “Uno piensa que las cosas deben seguir un proceso progresista, de tal manera que el siguiente paso sería su conversión jurídica a una entidad de carácter estatal, representativa de todos los puntos de vista y un instrumento de los medios de comunicación, más que de grupos o gobiernos.
“Pero resulta que la vida y la historia nos han enseñado que hay regresiones, que uno cree que las cosas se superaron, y no. Es el caso del Congreso de Guanajuato con el aborto.”
-¿Podría darse el caso en Notimex?
-Yo espero que en el caso de Notimex no ocurra, porque tiene un espacio, desde el punto de vista de medios, muy ganado. Mi preocupación es ese tipo de regresiones, pero creo que, dadas las circunstancias políticas, eso no se va a dar.
Campaña de desprestigio
Notimex, en la que trabajan actualmente 750 personas, 80% de las cuales son periodistas, duplicó en casi seis años el número de suscriptores, que suman 803, mediante lo cual logró un “crecimiento vertiginoso” en Estados Unidos, Centro y Sudamérica, así como a todo el mundo a través de sus clientes AFP, AP, DPA y Xinhua.
“Cuantitativamente crecimos mucho más del doble de lo previsto”, explica Medina Viedas, licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Sinaloa, de la que fue investigador y rector, y doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.
Cualitativamente, añade, Notimex es ahora es una institución periodística con una cobertura más equilibrada y plural. Esta reforma editorial, explica, se fue esbozando conforme se fueron dando las condiciones de cambio de la sociedad.
“Fue concibiendo y actuando como una agencia de Estado. A pesar de lo que muchos piensan y han dicho, estoy convencido de que Notimex es una agencia plural, abierta, comprometida con el periodismo objetivo y responsable”, resume.
Dice que ejemplo de ello fue la cobertura de las campañas federales de este año. “Considero, sin ufanarme, que fuimos de las instituciones periodísticas que mayor cobertura plural dieron a las elecciones, al cubrir a todos los candidatos en igualdad de circunstancias”.
Si bien reconoce que se han cometido errores -”no mayores ni tan graves como los que han cometido otros medios”-, afirma que Notimex fue víctima de una campaña de desprestigio, desde enero, a partir del deseo de convertir a la agencia en intermediaria de la publicidad gubernamental frente a los medios.
La reacción motivó un debate público con, por ejemplo, el diario Reforma y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que concluyó con la cancelación de la medida por la Secretaría de Gobernación.
Afirma Medina Viedas: “Todas las instituciones del Estado fueron cuestionadas, estratégicamente debilitadas para que perdieran credibilidad ante el proceso electoral. Y Notimex no estuvo exenta de ello. Notimex estaba libre de esa problemática, haciendo un periodismo plural y de servicio público, pero llegada la coyuntura electoral vino la agresión”.
Añade: “Íbamos a contracorriente del periodismo de moda, de ataque contra el gobierno, (que) trataba de desmontar todo el aparato institucional que tenía 70 años. La empresa que se echaron a cuestas los medios de comunicación más importantes de este país fue desmontar un aparato de estas características”.
En tanto, asegura, Notimex “hacía un periodismo que buscaba justamente el equilibrio, ser exactos en la información, dar una visión distinta de las cosas”.
-¿Un periodismo gubernamental?
-No, al contrario, creo que estaba siendo objetivo, crítico, pero no haciendo escándalo ni amarillismo ni escarnio.
-¿Qué medios hicieron ese tipo de
periodismo?
-Lo más propensos al mercantilismo. Ese tipo de periodismo sesgado que buscaba, más que la información, el editorial, inclusive usando el escándalo como método para ganar audiencia.
Medina Viedas se niega a identificar a esos medios que “pusieron por delante el escándalo como estrategia de mercadotecnia”, y dice que muchos piensan que inclusive esto afectó a Proceso, “cuyas ventas se redujeron porque ya todo el mundo atacaba al gobierno, pese a que seguía haciendo igual o mejor periodismo que antes”.
-¿Al frente de Notimex debe estar un periodista?
-No coincido completamente con esa idea. Lo he escuchado de algunos periodistas, muy demagogos, por cierto, que han enjuiciado torpemente a Notimex.
Alude a Joaquín López Dóriga quien, a raíz de que Notimex difundió erróneamente que Ramón Aguirre sustituiría a Gustavo Carvajal en Caminos y Puentes Federales, dijo que ése era el problema de que al frente de la agencia estuviera un político.
“Lo malo de López Dóriga es que partía de un error, además de una pesquisa mal hecha”, dice Medina, porque la nota se tomó de lo publicado ese día en El Universal y Excélsior y se transmitió a las 2 de la tarde. “A lo mejor no lee los periódicos.”
Con la derecha, no
Autor de Los medios en la política, de reciente aparición, Medina Viedas afirma que “el que haya un periodista no es garantía” de que Notimex sea mejor, aunque describe al director “ideal” que “coronará este proceso de transformación” de la agencia: consolidado, pero con experiencia de administrador de una entidad periodística.
Rechaza que la dirección de un medio en manos de políticos sea malo. “¿Cuáles son las fronteras entre un político y un periodista? La banda de separación es cada vez más frágil. Muchos políticos están pasando a ser periodistas”, dice, sin hacer mayor distinción entre reporteros y comentaristas.
Aunque poco probable, no descarta una regresión tanto en Notimex como en el país. “El triunfo de Vicente Fox y del PAN es de la derecha, contrariamente a lo que muchas personas de la izquierda y del pensamiento progresista quieren ver”.
Exmilitante del Partido Comunista, pero en el PRI desde hace muchos años, dice que no colaboraría con Fox, ni siquiera desde Notimex, “porque aquí ya cumplí mi ciclo. Esa frase común es muy cierta en este caso. Aquí se necesita que se oxigene el ambiente.
“Que venga gente nueva que le dé continuidad al proyecto, que acabe con algunos espacios que se han hecho zonas inmovilizadas, que anime de nueva cuenta y que les traiga algo que le falta a la gente de Notimex: seguridad en su futuro y mejor salario. Todos preguntan qué va a pasar con la agencia.”








