De ejecutivo a funcionario

Ante el gran reto de pasar de ser un ejecutivo eficiente a un funcionario eficaz, o de un funcionario de viejas tradiciones a un funcionario compenetrado con todo concepto de administración moderna, debe quedar en claro, antes de aventurarse a las similitudes entre gobierno y empresa, que dentro de la iniciativa privada, en la búsqueda de lograr el beneficio del individuo a través de la rentabilidad de la empresa, se identifica el término “ejecutivo” por su interacción de hacer que las cosas se den, se sucedan y ejecuten para tales fines.
Pero en la administración pública su figura se transformaría en “funcionario”, pues más que ir hacia un fin de bienestar para él ejecutando tareas, es el que hace que las cosas funcionen para un bienestar común, de la comunidad, a la cual sirve y, por consiguiente, si esta meta de beneficio social se logra, con ello consigue también su propio bien.
El objetivo de trasfondo en la búsqueda de talentos para la administración publica será sumar las cualidades de un ejecutivo con la predisposición de un funcionario hacia la orientación social como fin primordial.
La tarea de los buscadores de esos nuevos talentos para la administración pública es identificar la especialidad y predisposición nata de quienes tendrán como objetivo inmediato asimilar su nuevo papel de funcionarios. No todos están dispuestos a cambiar su vida profesional en la que prevalece el constante reto de trasformar su entorno, de-sarrollando para dicho fin una estrategia de mayor avanzada en términos modernos de administración y máximo aprovechamiento de la tecnología, interactuando para ello con toda una organización dispuesta a apoyarlo, a entrar en una roconversión inicial, y luego ir adaptando aquello que aprendieron para dar el resultado final.
Si hablamos de profesionistas con carrera dentro de la administración pública, tendrán que de-sarrollar una capacidad creativa que no les era permitida por estar sujetos a una estructura orientada a no brillar para no opacar al de arriba y depender de decisiones concentradas en pocas personas.
En todos los casos, el buscador de talentos debe, además, enriquecer el perfil con su gran experiencia en saber cuáles son los que tienen éxito a la hora de los resultados. Éste es un aspecto que siempre considero a la hora de presentar candidatos, que posean valores agregados adicionales a un perfil determinado. Pero antes, y lo digo con voz de profeta, se tiene que cambiar todo el modelo de administración pública, desarrollando estructuras de organización acordes a la dimensión y orientación del organismo público, y aquí los perfiles, como el organigrama mismo, serán muy diferentes en una Secretaría de Comercio que en una de Educación o Salud.
Actualmente hay secretarios, subsecretarios, y luego directores y subdirectores, y más abajo una brecha grande, hasta llegar a los jefes de departamento, y así, hasta los que hacen el trabajo operativo. Esta forma de organización se debe a la concentración de las decisiones de muy arriba, así como a los beneficios de las partidas presupuestales, y no permite una gerencia media creativa, la cual se debe recuperar para la administración de nuestras entidades públicas.
En sí, la labor será encontrar a quienes tengan la disposición de entrar a una reinvención del aparato burocrático, pues si se pretende sólo erradicar vicios e inoperancias, el tiempo rebasará los objetivos cifrados.
De las fortalezas de ambos -administración pública con su funcionalidad social  y las virtudes altamente desarrolladas de las organizaciones dinámicas y orientadas a resultados de las empresas privadas- se debe sacar lo mejor para obtener un nuevo modelo de gobierno altamente competitivo y orientado a resultados, soluciones y servicios, en el que prevalezcan el alto compromiso social y la apertura a una constante mejora y asimilación de nuevos conceptos de administración y tecnologías, que agilicen la atención y la pronta respuesta a la sociedad que sirve.
Esto último es el gran reto que permeará todo el sexenio; si se logran tales objetivos, entonces la política será sólo el medio para hacer que las cosas se den consensando diferentes posiciones; pero si no se logra, entonces seguiremos viviendo un México de decisiones políticas que obedecen, en la mayoría de los casos, a intereses de grupo, o a maquillar la realidad que nunca se pudo enfrentar.
Después de obtener un nuevo modelo de administración pública basado en los conceptos anteriores y otros ya manejados en Proceso, el siguiente paso es el que naciones del Primer Mundo ya preparan: llegar a una política científica. El cambio lo dimos para eso, para estar a la vanguardia y no detrás de lo que avanza en el mundo para después recibirlo pagando altas facturas.