Para completar su equipo de transición en el área de salud, Vicente Fox envió a la directora de la Organización Mundial de la Salud una carta amable.
El presidente electo solicitó que la OMS permitiera que Julio Frenk, director ejecutivo de Investigación e Información para las Políticas de Salud de ese organismo, viajara a México para integrarse -como coordinador- al equipo.
Desde entonces, Frenk se convirtió en la primera figura en materia de salud y en un candidato natural para suceder al actual secretario, José Antonio González Fernández.
Pero tiempo antes, un amplio grupo de prestadores de servicios de salud candidateó a otro aspirante con muchas posibilidades: Carlos Tena Tamayo, aún secretario de Salud de Guanajuato.
La Alianza de Médicos Mexicanos por la Democracia organizó, el 22 de julio, un acto en el World Trade Center en el que participaron más de 150 personas. Fueron convocados representantes del gremio médico, de sindicatos y de la industria farmacéutica, directores de hospitales, investigadores, enfermeras, profesores y estudiantes.
Se propusieron delinear una estrategia de trabajo común, que culminó con la presentación de un Plan Nacional de Salud y, por supuesto, con la sugerencia del próximo secretario.
Al frente de la Secretaría de Salud, dijeron, Fox debía colocar a un digno representante del gremio, “un médico sin compromisos, leal, experimentado y humano”.
Varios de los asistentes enviaron posteriormente cartas a Fox, recomendando a Tena Tamayo como el secretario ideal.
Además, Fox ha recibido otras cartas -con copia para Tena Tamayo- de 16 secretarios estatales de salud que también recomiendan al guanajuatense.
Tena Tamayo es también coordinador del área de salud del equipo social de transición. Sin embargo, sólo Frenk aparece en las páginas de los diarios. A Tena no se le vio ni siquiera durante el intento de los legisladores guanajuatenses por penalizar el aborto.
Así las cosas, parece que la Secretaría de Salud volverá a quedar en las manos de un médico.
Una de las tareas más recientes de Julio Frenk en la Organización Mundial de la Salud fue la realización del Reporte Mundial de Salud 2000. Según el diario Reforma, éste provocó fuertes disgustos al actual secretario, José Antonio González Fernández, pues las calificaciones de México fueron aún peores que las de otros países latinoamericanos.
Antes, Frenk fue vicepresidente ejecutivo y coordinador del Centro de Economía y Salud de la Fundación Mexicana para la Salud y director del Instituto Nacional de Salud Pública. Prestó sus servicios en la Secretaría de Programación, durante el sexenio de José López Portillo, y en la Secretaría de Salud, en el de Miguel de la Madrid.
La notoriedad de Frenk y la cercanía de Tena con Fox son, sin embargo, características que les abren la puerta, sobre algunos otros candidatos, para que uno de ellos sea secretario.
Otros indicios:
-Tena cuenta con el respaldo de un grupo voluminoso de prestadores de servicios de salud, pero fue Frenk quien estuvo, junto con otros coordinadores de la transición, en la oficina del presidente electo -atento al televisor- para mirar el sexto informe de Ernesto Zedillo.
Carlos Tena Tamayo ha guardado distancia. Discreto, ha cedido los micrófonos a Frenk, su principal contrincante. Tena no publicitó el respaldo que le brindó la comunidad médica en el World Trade Center; tampoco apareció cuando se discutía sobre la penalización del aborto en Guanajuato, que finalmente vetó el gobernador Ramón Martín Huerta.
“El doctor Frenk y yo coordinamos la transición en el área de salud. Lo importante es que el licenciado Fox conozca propuestas, no personalidades. En ese renglón, no había nada extraordinario que hacer. En cuanto a la discusión del aborto, no aparecí porque nadie me buscó”, explica.
En entrevista el viernes 1 de septiembre, Tena detalla los puntos medulares de su Plan Nacional de Salud: Mejorar la calidad de los servicios de salud, elevar el porcentaje del PIB destinado a este rubro, emprender programas para la prevención de enfermedades en zonas rurales, profesionalizar la atención prehospitalaria y de emergencia, elevar los ingresos de los trabajadores según su desempeño, comenzar la descentralización del ISSSTE y culminar las de la Secretaría de Salud y el DIF.
Tena conoció a Fox cuando el entonces gobernador de Guanajuato buscaba al secretario de Salud del estado. Utilizó entonces, cuenta, un método parecido al que ahora aplicó para elegir a su gabinete:
“Fox lanzó una convocatoria para que se le ofrecieran propuestas. Yo presidía el Colegio de Médicos del estado, pero se me conocía poco. Como era un médico del Seguro Social, dentro de la Secretaría causaba cierta inquietud…”. Tres días antes de tomar posesión, Fox le llamó.
Presenta el médico sus cartas credenciales:
Nacido en Valle de Santiago, Guanajuato, se graduó como médico cirujano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Guanajuato, fue interno en el Instituto Nacional de Nutrición y residente en el Hospital General de Comitán, Chiapas.
“En Chiapas, pude darme cuenta de que un médico de maletín y escritorio poco podía hacer para resolver los problemas de salud. Yo acudí como médico voluntario cuando llegaron los refugiados guatemaltecos, en 1982. Supe, entonces, que un médico aislado no puede hacer nada, que se necesita poder para dictar políticas de salud y cambiar el sistema. En la Selva Lacandona me enfrenté también a la patología de la pobreza, y me prometí volver a Chiapas al terminar mi residencia. No volví porque en el Hospital General, en la Ciudad de México, encontré el mismo problema.”
Culminó su residencia de cardiología en el Hospital Ignacio Chávez. Particular orgullo le provoca el haber estudiado un diplomado en Calidad para la Administración Pública en el Tecnológico de Monterrey, campus Irapuato:
“Uno de los grandes problemas de los servicios estatales de salud era la insatisfacción de los usuarios. Por eso decidimos impulsar la calidad. Entonces, invitamos al líder del sindicato y tomó el diplomado conmigo, los directores y los jefes de jurisdicción. El sindicato, que antes era un estorbo, se transformó, y trabajamos todos en la misma línea. Incluso, obtuvimos el premio Guanajuato a la calidad.”
Tena dice, ufano, que en el estado se abatió la mortalidad infantil y materna entre 1995 y 1999, luego de aplicar programas específicos con ese objetivo. La reducción, señala, es mayor de la que se obtuvo a nivel nacional.
Reconoce, sin embargo, que en Guanajuato quedan pendientes: aún mueren niños por diarrea o por infecciones respiratorias, mueren mujeres al parir y mueren más personas a causa de la diabetes mellitus, que se elevó a segunda causa de mortalidad en el estado.
Sin embargo, las cifras de 1997 de la Secretaría de Salud lo contradicen: la tasa de mortalidad en Guanajuato (20.8) es mayor a la media nacional (15.8). Ese estado sólo está por detrás de Michoacán, Puebla y Tlaxcala.
“La comparación que vale es la que toma como referencia las cifras anteriores de Guanajuato, porque existe un subregistro de mortalidad infantil en varios estados de la República, como Sinaloa, Guerrero y Durango. Reportan mejores cifras que los países del mundo desarrollado, por eso no son confiables. Por eso digo que en este punto no se nos puede comparar con la media nacional”, argumenta.
Por cifras como ésta, la Secretaría de Salud fue un área severamente cuestionada durante la administración de Fox.
En los últimos meses del mandato de Fox, diputados locales del PRI difundieron y criticaron los rezagos en el número de unidades de hospitalización entre 1995 y 1998. El diputado Rubén García Farías denunció que en el estado faltaban médicos y consultorios. Fue unos días antes de que el panista dejara el cargo para buscar la candidatura a la Presidencia cuando García Farías se declaró preocupado “por el número de muertes de infantes en su primer año de vida”.
Los diputados priistas mandaron imprimir un “Mapa de la pobreza”, en el que contrastaron los compromisos del secretario con los de Fox y, aseguraron, mostraron inconsistencias.
Tena afirma que la falta de unidades hospitalarias era, hasta antes de la culminación de la descentralización de la Secretaría de Salud (en 1996), responsabilidad del gobierno federal. “Pero desde que esta materia es obligación absoluta de los estados, en Guanajuato se construyeron muchos centros de salud. Es más, hace unas semanas la Organización Panamericana de la Salud nos entregó el certificado de cobertura universal, lo que implica que estos centros, que otorgan el paquete básico de servicios, no están a más de una hora de distancia respecto de una comunidad rural, o a media hora en el caso de una zona urbana”.
También provocó reacciones negativas una declaración suya. Dijo, en noviembre de 1996, mientras promovía la campaña del uso del condón para prevenir el sida: “Si la Iglesia católica dice que es pecado fornicar, entonces es doble pecado fornicar y matar, pues a la muerte conduce el contagio de ese mal”.
Tena Tamayo fue enfrentado también por funcionarios anónimos de la Secretaría de Salud estatal cuando, en agosto de 1997, declaró en spots radiofónicos que el mejor método para la prevención del sida era la abstinencia sexual.
De acuerdo con La Jornada, Moisés Maldonado, jefe de la Jurisdicción Sanitaria número 7, declaró que era un error apelar a “criterios moralistas” y marginar los criterios sanitarios. En la entrevista, Tena desmiente dicha información:
“Falta a la verdad quien dice eso. Grabé un spot con mi voz porque no quería mandar a la población recados con nadie, y no utilicé mi nombre para que no me acusaran de promoverme políticamente. Me dirigí a los guanajuatenses como el secretario de Salud y evité enviar mensajes a través de cancioncitas y bobadas. Y todo se trataba, precisamente, de promover el uso del condón.”
-¿Dónde estuvo usted mientras se discutió la penalización del aborto en el estado?
-Hay que buscar a alguien para que aparezca, y nadie lo hizo. Además, la discusión se centró en meter o no meter a las mujeres a la cárcel, y no en materia de salud. Ese problema se ataca con información, como el sida. Y para no llegar al aborto, sabemos que hay muchas vías.
-¿Regresará la Secretaría de Salud a las manos de un médico?
-En su oportunidad, yo le expresé al secretario González Fernández que un médico debía encabezar la Secretaría, por razones de sensibilidad. Para dictar políticas de salud hay que entender a los pacientes y al gremio médico. Señalo, de nuevo, que debemos darle mayor reconocimiento al gremio médico. Espero que el próximo secretario lo sea.








