Informe republicano Momento fundacional

Tradicionalmente, por largas décadas, el informe presidencial fue una ceremonia imperial en una República simulada. Algunos presidentes optaban por actitudes más discretas, pero el fondo imperial seguía siendo el mismo: arcos triunfales, vallas, aplausos interminables, besamanos, confeti, reverencias. Durante el sexenio de Salinas, los informes fueron ambiguos y hasta contradictorios: un naciente y caótico parlamentarismo en el marco de un presidencialismo anacrónico.
Los cinco primeros informes de gobierno de Ernesto Zedillo, intensos y conflictivos, representaron, como su gobierno todo, un movimiento decisivo cada vez más claro de los usos imperiales a las normas republicanas. Este sexto y último informe de gobierno es el primero plenamente republicano desde tiempos de Madero. La razón es muy sencilla: sólo entonces y ahora el presidente hablaba en un marco probadamente democrático y ante un Congreso de oposición.
El mensaje de Zedillo fue sobrio, conciso y claro. Más una reflexión política y moral que un informe. El tono grave que adoptó, me parece natural y adecuado a la circunstancia: el presidente se debatía entre dos situaciones contrarias, el triunfo de la democracia y la derrota de su partido. La clave del mensaje es doble y se concentra al principio y al final:  Zedillo tenía todo el derecho, en esta coyuntura, de vindicar de manera razonada y, a mi juicio convincente, su estilo y su ética personal de gobernar: se apartó, en efecto, del amiguismo y del patrimonialismo, y fue honesto en lo personal. Por otra parte, el presidente tenía, aún más, el derecho de celebrar la transición a la democracia que se llevó a cabo durante su gobierno y, en no pequeña medida, gracias a él.
Si tras la democracia electoral que hemos conquistado arraiga en México una cultura democrática hecha de tolerancia, respeto y apego a la ley, el PRI terminará por reconocer en Zedillo al hombre que catalizó su impostergable modernización, y la historia recordará este sexenio, al margen de sus limitaciones, como un momento fundacional.