Señor director:
Quiero referirme al artículo Más allá de un origen prehispánico, de Blanca González Rosas (Proceso 1240), en torno de la muestra Sólo un guiño / Escultura mexicana en cerámica, curada por mí y que se exhibe en el museo de la Secretaría de Hacienda, antiguo Palacio del Arzobispado.
¿De dónde le surgió a la señora González la idea de que la cerámica se puede “convertir en una carta de presentación política que, erróneamente, remite sus orígenes al pasado prehispánico”? Desconozco la formación profesional de la articulista, pero algo me queda claro: de escultura mexicana no sabe.
Por otro lado, si su recelo de que la cerámica se pueda “convertir en una carta de presentación política” proviene del hecho de que el proyecto contó con el apoyo del Instituto Mexicano de Cooperación Internacional (Secretaría de Relaciones Exteriores), la Coordinación de Asuntos Internacionales del Conaculta y el CENCRPAM-INBA, la señora González puede dormir tranquila; como curadora y especialista en escultura en cerámica contemporánea de México le aseguro que los responsables de las áreas gubernamentales involucradas para la realización de la muestra son personas honorables y ajenas a los juegos de cierta política cultural que, por supuesto, existe.
Ya sabemos que toda opinión es subjetiva y respetable. Sin embargo, es muy curioso que, de varios miles de espectadores que han visto Sólo un guiño (en Lisboa, en París, en ocho ciudades irlandesas y en Oaxaca), integrada por 76 obras de 16 artistas, ella no haya comprendido los fines curatoriales que marcaron su diseño. ¿Acaso no alcanzó a leer las dos cédulas que se hallan en las dos primeras salas que albergan la exhibición? Suponiendo que así fue, por ética y respeto a sus lectores, como mínimo debió leer sin prejuicios el texto de mi autoría editado en el catálogo que acompaña la muestra. Las tergiversaciones que de dicha lectura hizo, con todo respeto, sólo dejan entrever ausencia de cacumen.
Por último, sencillamente es ridículo que la señora González señale que las obras de artistas como Juan Sandoval, Rosario Guillermo, Cristina Martínez del Campo, Enrique Rosquillas (q.e.p.d), Adán Paredes Vera, Elizabeth Ross, Gerda Gruber y Vicente Rojo “demuestran menor concepto y menor oficio”. Qué pena que el espacio que construyó con tanta profesionalidad Raquel Tibol a lo largo de 23 años haya sido ocupado por una persona cuyo criterio deja mucho qué decir.
Atentamente
Ingrid Suckaer
Investigadora en arte contemporáneo de México
Respuesta de Blanca González Rosas
Señor director:
Le agradeceré publicar las siguientes aclaraciones.
–Una de las grandes riquezas y también de los grandes riesgos del arte es su sentido simbólico. Le permite apropiarse de usos políticos que se manifiestan necesariamente en aquellos eventos internacionales, en los que el arte se convierte en una carta de presentación del país del que procede. En principio, no es ni bueno ni malo, es una realidad.
–Uno de los grandes retos de un buen número de productores culturales en nuestro país es aprender a discutir en la diferencia, con argumentos sólidos y sin descalificaciones personales; el discurso artístico, tanto el formal como el intelectual, serían beneficiados.
–Coincido en el respeto y admiración por el trabajo de la maestra Raquel Tibol. Por lo mismo, me siento enormemente agradecida –y también comprometida– por el bondadoso apoyo que me ha brindado.
Atentamente
Blanca González Rosas








