La Promotora Deportiva Guadalajara, responsable Desmantelar a las Chivas, un acto “de mala fe”

El presidente del Club Deportivo Guadalajara, Francisco Cárdenas, advierte: “Desmantelar al equipo fue un acto de mala fe. Salvador Martínez Garza está jugando con fuego”.
Entrevistado en sus oficinas del Cine del Bosque, agrega que la reacción violenta de los aficionados es comprensible porque “estamos viendo que un valor tan sagrado para nosotros, como es nuestro equipo, está siendo debilitado deliberadamente y eso lo sentimos como una agresión en carne propia”.
El último presidente campeón del club (temporada 1986-87), Marcelino García Paniagua, considera que la responsabilidad de los malos resultados no se le puede atribuir al club, sino a la Promotora. Dice que hace más de año y medio no va al estadio porque se ha “desmotivado”: “No me gusta ir a ver a mi equipo en esas circunstancias. Este Guadalajara me da vergüenza, pa’acabar pronto”.
Cuando faltan todavía dos años y ocho meses para que la Promotora Deportiva Guadalajara devuelva el equipo al Club, cuando menos cinco postores están interesados en manejar a las Chivas a partir de junio del 2003. La mayoría ha platicado con el presidente Francisco Cárdenas Martínez o con algunos miembros del Consejo de Directores.
Son de lo más diverso. Desde el CIE (Consorcio Interamericano de Entretenimiento, la compañía que maneja en México el Palacio de los Deportes, Ticketmaster y Ocesa, y que en Brasil comercializa a los equipos Santos y Atlético Mineiro), hasta un canal deportivo de televisión por cable (PSN), además de los poderosos grupos empresariales mexicanos Cemex, Femsa y Atlética. En la lista también están empresarios que estuvieron o están en las listas del Fobaproa, como Arturo Lomelí Villalobos, Aurelio López Rocha y Raymundo Gómez Flores.
Televisa y Televisión Azteca también han mostrado interés, no sólo para transmitir los partidos, sino para participar mediante una comercializadora.
“Lo que está claro –precisa Francisco Cárdenas– es que Chivas no volverá a rentarse. Cabe la posibilidad de crear en conjunto una empresa comercializadora, pero nosotros manejando el aspecto deportivo.”
Salvador Martínez Garza, actual presidente de la Promotora, señala: “Yo del futbol ya no salgo. Procuraré que el Nacional de Tijuana logre el ascenso. Ya me gustó el futbol por dentro y no pienso dejarlo”.
Martínez Garza ha buscado nuevas alianzas para no recibir tantos golpes en los restantes dos años y medio de administración. Invitó a un Consejo Ejecutivo al expresidente del Guadalajara, Francisco González Paul, y ha recurrido hasta confesos antiChivas, como Félix Flores Gómez, simpatizante del Oro en sus años juveniles, expresidente de los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara y militante activo del PRI (recientemente perdió una elección para diputado local), quien será su representante en la Federación Mexicana de Futbol. También participarán varios periodistas de Guadalajara.

La Promotora , única responsable

Francisco Cárdenas reconoce que “ni en el peor escenario” se imaginaba los efectos del desmantelamiento del equipo al observarlo en el sótano de la clasificación general.
–¿Quién asume la responsabilidad: el club o la Promotora?
–De los siete años pasados y del actual torneo, desde el punto de vista legal y formal, todas las decisiones del equipo las ha tomado la Promotora, tanto en la integración del plantel como en la comercialización.
Reconoce que la Promotora ha hecho una buena labor para comercializar la marca Chivas, pero los resultados actuales pueden dañar su imagen.
Pese a ser el club dueño de la franquicia, el contrato de arrendamiento los ata de manos en las decisiones deportivas: “Si nosotros tuviésemos alguna participación, no hubiéramos permitido las ventas de Claudio Suárez, de El Tilón Chávez o de El Pirata Castro”.
Cárdenas dice que como presidente del club y como aficionado, se siente lastimado, igual que millones de aficionados.
–En una entrevista con este semanario usted dijo que Chivas había perdido identidad, popularidad y seguidores. ¿La situación actual del equipo empeorará?
–Creo que todos los males se pueden superar. Y una vez superados se pueden transformar en bienes. Pero eso implica trabajo y tiempo. El Club Deportivo Guadalajara ha empleado 94 años en crear una marca y una imagen ganadora; hoy ambas están siendo deterioradas. Hasta los patrocinadores con los que he platicado me muestran su preocupación porque la marca no está respondiendo a las expectativas económicas y comerciales que ellos pusieron en esta apuesta.
–¿Qué le dice el presidente del club, propietario de la franquicia Chivas, a sus millones de fieles en el país?
–Que tengan paciencia. Todo este lío y la presión actual tendrían salida con victorias. Es lo único que puede calmar agresiones e insultos. El malestar que se siente no es contra Salvador Martínez Garza o la Promotora, sino contra  las decisiones que tomaron. La molestia nace porque estamos viendo que un valor tan sagrado para nosotros, nuestro equipo, está siendo debilitado deliberadamente, voluntariamente, y eso lo sentimos como una agresión.
“Lo que nos agrede es que se le hayan quitado elementos al equipo, que lo hayan debilitado y que finalmente lo limitan, lo mandan en desventaja. El equipo lucha con desventaja. Y me duele porque sé que fue deliberado, el desmantelamiento fue voluntario.”
En 1993 se rentó la franquicia de Chivas porque el club era insolvente. Tenía pasivos importantes con varias instituciones bancarias y el pago del alquiler (3 millones de dólares de aquel entonces) sirvió para sanear las finanzas, que hoy se encuentran nuevamente maltrechas al no contar con los ingresos que genera el futbol.
–¿No cree fue peor el remedio que la enfermedad?
–Chivas es producto de una historia de 94 años. Ha llegado a ser el equipo más exitoso del futbol mexicano, el que tiene más campeonatos y el que representa la mexicanidad como filosofía. Ese valor se perdió desde que se rentó. Las dos instituciones tomaron distancia, en lugar de cumplir todas las letras del contrato. Los jugadores, en mi opinión, ya no sienten los colores porque la mayoría no son de casa. Los valores se inculcan desde abajo. Por eso digo que Guadalajara ha perdido identidad desde que lo tomó la Promotora.
–¿Cree usted que Martínez Garza está jugando con fuego, conociendo el origen pasional de los aficionados del equipo?
–Creo que sí. Lo entiendo como empresario. Sé que le quedan seis torneos cortos y quiere recuperar su inversión. Desde ese punto de vista hasta lo podría justificar. Sin embargo, aquí estamos hablando de un equipo que no es común y corriente. El domingo, contra León, me dio cierto temor por la integridad de algunas personas, no sólo de él, sino de los aficionados. Vi pleitos afuera del estadio, por la propia frustración de la derrota y tuvo que intervenir la fuerza pública. Me asusta, me causa preocupación porque el futbol es un espectáculo para que la afición se divierta. Y si bien no es fácil divertirse cuando se pierde, tampoco pueden justificarse la violencia ni la agresión. Las decisiones que ha tomado don Salvador, lamentablemente, pueden estimular la violencia y la agresión.
–¿Es similar este mal momento al de 1993, último año en que el club manejó al equipo?
–El Club, en aquel entonces, estaba “protegido”, entre comillas, de la opinión de los aficionados. Podíamos ser torpes, estar limitados por falta de dinero o falta de creatividad, pero nunca se nos tachó de malintencionados. Eso nos daba una cierta protección por ser los débiles de la película y por no tener una gran empresa económica detrás de nosotros. Ahora la gente sí está percibiendo mala intención. Y eso se revierte en agresión y en violencia, que desde luego no son deseables.
–¿Es justificable que Martínez Garza tenga un equipo mediocre, luego de desmantelarlo para recuperar su inversión?
–Lo que es justificable es que como empresario persiga una utilidad. Eso me queda claro. Los medios para hacerlo son los que provocaron este caos. En el contrato una de sus cláusulas establece que en los dos últimos años ya no podrá vender jugadores. Entiendo su ánimo de recuperar su dinero. Sin embargo, la forma en que lo está haciendo se le está revirtiendo en agresión.
Cárdenas sostiene que con la tendencia actual el Guadalajara no sólo estará lejos del cielo, sino cerca del infierno:
“Vamos a la baja. Tenemos cada vez menos plantel de primer nivel. Y lo digo con todo respeto para los jugadores. Es difícil pensar en otro título. A menos que la tendencia se revirtiera. Pero para que se revierta a nosotros se nos quiere exigir ampliar el contrato. Pero yo no quiero colocar al club en una situación en la que, con un tronido de dedos, les ampliemos el contrato por otros dos o cinco años. Si lo hacemos ahora se repite la historia en los siguientes años.”
–¿Quiere decir que el club no permite el chantaje?
–Exactamente. Es una palabra fuerte que no quería utilizar. Yo, ni como persona ni como presidente del club puedo permitir que se nos presione con una ampliación de contrato o de lo contrario se desmantela al equipo.
–¿Sigue pensando el Consejo de Directores actual del club que el equipo regrese a su casa?
–Hoy más que antes porque la justificación salta a la vista. Hemos estado viendo decisiones basadas en lo económico, aunque afecten lo deportivo.
–¿Les dejarán a Chivas con riesgo de descenso?
–Eso sería lo más grave. Aunque existe una cláusula que contempla que en el caso de descenso nos regresarán una franquicia de primera. Pero quedaría la mancha de un descenso. Aunque nos dé la franquicia, ¿quién nos compensa del daño moral?
–¿Qué opinión tiene de Salvador Martínez Garza? ¿Es más empresario que seguidor de Chivas?
–Creo que sí es chiva y quiere los colores, a la institución y lo que representa. Pero también creo que está fragmentada su voluntad en el momento en el que se convierte en empresario y tiene que cuidar sus centavos.
Francisco Cárdenas y Salvador Martínez Garza tuvieron una reunión privada en el Club de Industriales, la tarde del martes 22 de agosto, en la  que se le invitó a participar dentro de un Comité Ejecutivo. Ambos, con la preocupación de los malos resultados y de los conatos de violencia en el estadio, expresaron su voluntad para alcanzar un entendimiento que beneficie a las partes y resuelva de fondo los problemas del equipo más popular de México.

Descontento visible

Entrevistado en sus oficinas de la Torre Américas, piso 7, entre múltiples objetos que lo retratan (insignias militares, puros cubanos, esculturas de futbol, fotos de su padre Marcelino García Barragán, de su hermano Javier, de sus hijos, de su paso por la FMF, un cuadro autografiado por los jugadores de Chivas campeones 1986-87, del cual fue presidente), Marcelino García Paniagua dice sin ambages: “El actual Guadalajara me da vergüenza”.
Insiste en llamar a la Promotora Guadalajara simplemente “la institución que rentó al equipo”. García Paniagua puntualiza que ella es la única responsable del estado de cosas porque “el club no participa en ninguna decisión deportiva”.
Dice que tiene casi dos años sin asistir a su palco del estadio Jalisco porque no le ha gustado la forma en que ha sido manejado su equipo. Hace años no se veía a los aficionados llegar al estadio con pancartas en contra de la directiva, de los jugadores o del entrenador. Y eso ha ocurrido también en la cancha de prácticas, en el club Guadalajara. “El descontento de la gente no se puede ocultar, está ahí, en la forma en que se expresa”.
–¿La Promotora no consulta al club para nada?
–No le sé decir, yo no estoy dentro de la directiva actual, desde que salí de directivo no he vuelto a estar en ningún puesto, ni tengo intenciones tampoco de estar. Me preocupa lo que está pasando porque el Club Guadalajara, sin equipo, es como una vaca sin becerro.
–¿Nunca fue invitado a participar como asesor en la Promotora?
–Quiero platicarle una anécdota, no para hacer leña del árbol caído, sino para relacionarlo con lo que usted me pregunta. De recién que salí de la FMF, la última vez, busqué a don Salvador y me invitó a desayunar al University Club. Ahí le dije más o menos así: ‘Mire, don Salvador, si en algo le puedo servir, si alguna cosa puedo hacer para ayudar a mi equipo, usted me dice y lo hago con mucho gusto’. Él me respondió: ‘Sí, don Marcelino, qué bueno, qué bueno que usted nos ofrece esa colaboración y créame que si hay oportunidad nosotros le daremos molestias’.
–¿Y no lo volvió a llamar para nada?
–Para eso no. Hemos estado platicando para otras cosas, ni él se acuerda ni yo tampoco.
García Paniagua recuerda que cuando el club se vio forzado a rentar le entregó a la Promotora “como 40 jugadores, entre los que estaban Galindo, Manolo Martínez, Manuel Vidrio, Bejines, el Tilón, Aguirre, Demetrio Madero y muchos más”. Ha visto cómo, a paso lento, se ha ido desmantelando el plantel:
“Imagínese usted con ese equipo que le dimos, más Ramón Ramírez, Joel Sánchez, Claudio Suárez, Arellano, Luis García… Con todos ellos no estaríamos como estamos.”
Informa que le pidió a Cárdenas “que me permitiera trabajar en las instalaciones de Verde Valle, sede de nuestras fuerzas inferiores porque creo que ahí se encuentra el futuro para cuando el equipo regrese a casa, que será en el año 2003”.
A sus casi 70 años, don Marce no recuerda la última vez que Chivas estuvo en el sótano de la clasificación general. “Imagínese lo triste que es ganar un puntito de 12 disputados”. Y advierte a la institución que rentó a Chivas que “se le acaban de encender los focos naranjas” y que el riesgo de ir descendiendo en la tabla del porcentaje puede meter al equipo en serios riesgos de descenso.

El más preocupado

Salvador Martínez Garza dice que tiene en riesgo 20 millones de dólares invertidos en Chivas, pero que prefiere “perder cualquier cantidad de dinero antes que hacerle un daño a mi equipo”
Luego de ser insultado por integrantes de la barra 1908, el domingo 20, tras la derrota 1-3 ante León, Martínez Garza contrató un equipo de seguridad. Ni aun en los momentos en que el secuestro arreció en Jalisco hizo tal modificación en su esquema de cuidado personal. El miércoles 23 asistió al estadio Jalisco para el juego de Chivas contra Nacional de Ecuador, dentro de la Merconorte, escoltado por primera vez.
En entrevista realizada en el Club de Industriales de Guadalajara, el presidente de la Promotora Deportiva Guadalajara dice: “El aficionado más preocupado en el país por la crisis de Chivas soy yo”.
–¿Esperaba estos malos resultados, en el peor de los escenarios?
–Nunca esperamos que en cuatro fechas apareciéramos en el sótano de la tabla general. Hugo Hernández es un elemento valioso para nosotros, pero lo tuve que remover de la dirección técnica, aunque le pedí que siguiera en la institución como asesor deportivo. También invité a Jesús Bracamontes como vicepresidente deportivo y aceptó un interinato como entrenador, mientras terminamos las negociaciones con Mario Zagallo. Aunque si las cosas se dan bien en resultados, Bracamontes se quedaría en el cargo de entrenador.
Se queja de que a la afición “le falta memoria” porque en los siete años y medio que lleva al frente de la Promotora sólo en dos ocasiones no han calificado para la liguilla. “Sólo hay tres equipos que han estado mejor que Chivas en estos siete años: Cruz Azul, Toluca y Necaxa”.
–¿Cuál fue su error?
–Sigo creyendo que tenemos un plantel competitivo. Con Hugo Hernández no se dieron las cosas, el equipo no se vio bien, de ahí el cambio en el mando. De lo que me arrepiento es de no haber previsto el retiro de Ricardo Peláez. Nos informó su decisión después del draft y ya no tuvimos tiempo de contratar a otro delantero.
–¿Qué tan real es que la Promotora está sumida en una grave crisis económica?
–No hay tal crisis económica. Pensamos que era conveniente dejar salir a varios jugadores. No pensamos en desmantelar al equipo porque si así fuera hubiésemos vendido a Oswaldo Sánchez, a Coyote, al Chima Ruiz, que son los jugadores más cotizados en el mercado. Pensamos en un proyecto que amalgamara a los experimentados como Galindo, Ramírez Perales, Coyote, el mismo Peláez o Ruiz, con los jóvenes que han tenido escasa participación y con otros más que íbamos a debutar. La salida de Claudio Suárez se negoció desde un año antes, tiempo en el cual él aceptó una reducción en su sueldo a cambio de un porcentaje de su venta. Creíamos que aún con su salida el equipo sería competitivo.
Dice que la Promotora cuida el dinero, “pero si hay que hacer otras inversiones lo haremos, como es el caso del entrenador. Si nos decidimos por Zagallo estamos hablando de un técnico reconocido a nivel mundial, cuya contratación nos costaría más de un millón de dólares”.
–Entre los aficionados como entre los socios del club se le culpa de haber pensado más como empresario que como seguidor del equipo.
–No oculto que soy empresario, pero buscar la recuperación económica no está peleado con lo deportivo. Pensamos tener un equipo balanceado. Pero si no se dan los resultados haremos otra inversión porque el Guadalajara no puede seguir como empezó este torneo.
–Se afirma que usted tiene 20 millones de dólares invertidos en las Chivas, con pocas posibilidades de recuperación. Y de ahí se pretende explicar las ventas o el desmantelamiento. ¿Es exacta la cifra?
–No tengo en las manos el dato exacto, pero anda por ese orden. Como están las cosas será muy difícil que pueda recuperarlos.
–¿Pagará su bolsillo esta aventura de manejar a las Chivas?
–Nos faltan tres años. Yo siempre veo las cosas con optimismo y tendré que buscarle para que al final el resultado sea equilibrado.