Entre las diversas fallas que ha tenido y tiene la promoción gubernamental del arte en México, se cuentan la falta de pluralidad, la reproducción de las modas extranjeras, la interrupción de proyectos sin previa evaluación, y la incapacidad para promover la creatividad y la confrontación. Estos aspectos se manifiestan y comprueban en el devenir del Arte Textil contemporáneo (al cual considero más apropiado denominar Arte en Fibras).
Este género, rico en propuestas durante las décadas de los años setenta y ochenta, se debilitó en la década de los noventa gracias al predominio de los neoliberalismos estéticos y artísticos promovidos por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), entre los que se cuentan numerosos ejemplos de neomexicanismos, neoexpresionismos y neoconceptualismos. La confrontación de los concursos fue sustituida por la complacencia de las becas, y como consecuencia desapareció el Salón Nacional de Artes Plásticas y, con él, la Bienal de Arte Textil. Las propuestas en fibras que cada vez manifestaban mayor osadía (baste recordar las obras de Noemí Ramírez, Laura Anderson, Perla Krauze y Carmina Hernández en la última Bienal de 1988) se dispersaron e integraron en lenguajes más acordes con las poéticas predominantes de la época.
Sin embargo, aun cuando la promoción de este género plástico se debilitó y el número de creadores decreció, el interés y la tenacidad de un grupo de artistas ha posibilitado la permanencia de las fibras en el ámbito artístico mexicano. Por supuesto, con cambios que se manifiestan en la disminución de su cantidad y de su impacto social.
En 1995, Androna Linartas (Primer Premio de la última Bienal de Textil de 1988) promovió la creación de una segunda época de AMAT, A.C. (Agrupación Mexicana de Artistas Textiles). Su primer mesa directiva se integró con prestigiadas artistas textileras como Mahia Biblos, María Luisa Simón, Leticia Dino-Guida, Marcela Gutiérrez y la misma Androna. Los objetivos de la agrupación incluyen la creación de una infraestructura que permita la producción y la difusión del arte en fibras: congregación de artistas nacionales y extranjeros, organización de exposiciones y concursos, establecimientos de vínculos con asociaciones internacionales, creación de una biblioteca y de talleres especializados.
Además de publicar un órgano informativo bajo el nombre de La Hebra, organizan al año dos importantes exposiciones-concurso: el Salón Textil Artístico AMAT y el Encuentro Internacional de Arte Textil en Miniatura. La nueva mesa directiva con Teresa Olabuenaga como presidenta, fue la responsable de promover las segundas versiones de estos certámenes. El Salón, convocado con el tema de “Los Desiertos Mexicanos”, se presentó durante el mes de enero en el Centro Cultural San Ángel en la Ciudad de México. El Encuentro de Arte Textil en Miniatura se presentó en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro y, después de haber estado en Aguascalientes y en San Luis Potosí, llegará en los primeros días de septiembre al Centro Cultural Universitario de Michoacán, para terminar la itinerancia en noviembre, en el extemplo de San Agustín en Zacatecas.
Si bien el número de participantes en estos eventos ha disminuido, no así la calidad artística de la mayoría de las piezas, en las que los tejidos y materiales tradicionales se integran con materiales metálicos y sintéticos, residuos vegetales y animales, objetos encontrados, telas diversas. Bidimensión, tridimensión, abundantes abstracciones y escasas figuraciones, exaltan las poéticas de los materiales y de las texturas logradas.
Los reconocimientos también han sido importantes: en 1988 Rosa Luz Marroquín ganó la medalla de bronce en la afamada Trienal de Arte Textil de Lodz, en Polonia, y en 1999 Androna Linartas fue seleccionada para la Bienal Internacional del Tapiz Contemporáneo en Beauvais, Francia.
Sin embargo, no todo es perfecto. En el afán de promover y difundir este género, la agrupación corre el peligro de involucrarse en eventos que no respondan a la calidad artística que ha mantenido. En los primeros días de septiembre se inaugurará en el Museo Regional de Antropología Palacio Cantón, en Mérida, Yucatán, la exposición “Sueños de Henequén”. En esta ocasión, las piezas enviadas tienen escaso o nulo valor artístico y, por lo mismo, la agrupación debe equilibrar su interés por difundir y la conveniencia de mantener el prestigio que ha logrado. Como espectadora, a mí me gustaría más ver encuentros con excelentes artistas jóvenes que han utilizado técnicas y materiales textiles, como Carlos Arias (temas eróticos bordados), Mónica Castillo (su representación con hilos y tejidos), Paula Santiago (camisitas de papel de arroz intervenido con sangre y bordado con cabello).
La costumbre de recibir apoyos oficiales ha provocado una dependencia de la cual deben desprenderse los artistas. En el caso de AMAT, es recomendable que generen una dinámica de autofinanciamiento que les permita independizarse totalmente, tanto de las cuotas de sus afiliados, como de los modestos apoyos que con tantos trabajos les ha otorgado el Fonca.
Es necesario que en México se desarrollen consumos artísticos, coleccionistas diversos, productos diferentes. Pero también, es indispensable que la promoción oficial se pluralice y responsabilice en la generación de propuestas creativas y valientes, aun cuando excedan la comodidad de las becas del Fonca y no obedezcan a las modas que dicta la globalización.








