En tanto que el artista plástico Felipe Ehrenberg es la voz cantante de un movimiento para destituir a Alma Rosa Jiménez al frente del Museo Universitario del Chopo, alegando “falta de experiencia y méritos de la actual directora”, ella se defiende de estas acusaciones “falsas y los insultos”.
Ehrenberg y seis artistas más, entre los que se encuentran Mónica Meyer y Maritza López, así como José María Covarrubias, coordinador de la Semana Cultural Lésbico-Gay en el Chopo, se manifestaron hace dos semanas a las afueras del museo para exigir la destitución de Jiménez, quien los invitó a dialogar. No obtuvo respuesta.
Además, Ehrenberg ha enviado por correo electrónico varios comunicados sobre el asunto y utilizado foros públicos en su cruzada. El miércoles 23 fue a la Biblioteca Nacional de Ciudad Universitaria para participar en la “Reunión Internacional Revisión del muralismo en el siglo XX (décadas 20-40) México-Estados Unidos”, donde llevó su ponencia “Programa de muralismo colectivo comunitario”; pero ante la sorpresa de los concurrentes, se negó a leerla aprovechando el acto para insistir en la destitución de Jiménez.
A su vez, la directora del Chopo se muestra harta de las “acusaciones falsas” y exige a Ehrenberg que “ya me deje trabajar”.
Dedo acusador
El detonante del caso fue “absolutamente fortuito”, asegura en tono molesto el pintor Felipe Ehrenberg:
“Como miembro fundador de la Sociedad de Amigos del Museo Universitario del Chopo, A.C., sentí tentáculos que venían de fuera. No conocía a la directora y me tocó indagar quién era. Me di cuenta que no tenía ni el más remoto interés en las artes ni experiencia de trabajo en la UNAM, y que su currículum bajo ninguna circunstancia apoyaba su pretensión al puesto. La señora Jiménez se metió con nuestra asociación civil, pero ni siquiera la UNAM puede meterse.”
Un par de días luego del plantón, el también investigador comió con Ignacio Solares, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, “sin que éste pudiera darme una sola razón de fondo que justifique la defensa de la coordinación” por Jiménez, basando su permanencia en que “ella tiene muy buenas intenciones y hay que darle chance”. Critica:
“Las tres áreas sustantivas de la UNAM son la académica, la de investigación, y difusión cultural. Esta última recibe apenas 5% del presupuesto; dentro de él, el Chopo es el museo universitario que tiene sueldos más bajos, pero es la única instancia al norte del DF en su tipo. ¿Qué pierde la UNAM sustituyendo a una persona que no tiene los méritos de su selección, por otra que sí tenga trayectoria y experiencia para ocupar un puesto de tal importancia en este museo que tiende a crecer? El rector Ramón De la Fuente habla de reconciliación y la señora Jiménez tiene a una secretaria que está capturando los cuentos que va a publicar. Ella está causando un ruido que no quiere De la Fuente, y Solares insiste en exacerbarlo.”
–¿Qué piensan hacer?
–El mérito académico no se negocia. En el encuentro de muralistas al que asistí de manera gratuita, como lo ha sido una enorme cantidad de servicios que he prestado a la UNAM, me sentí obligado por ética a no leer mi ponencia que entregué para las memorias.
Durante la misma, irrumpió un grupo protestando por la destrucción de los murales pintados durante la huelga de la UNAM:
“Me hablaron para felicitarme para el evento que había organizado, lo cual no es cierto, no lo provoqué. Y coincidió con un grupo de músicos que se plantó en las escaleras bloqueando las oficinas de la directora del Chopo el miércoles, pero tampoco nadie los conoce. Son actos de provocación que pueden crecer. Estos actos prefiguran ya la presión que enfrentará el Congreso Universitario del año 2001, en el que se sancionarán designaciones unilaterales como la de la señora Jiménez y las muchas que suceden en toda la UNAM, no sólo en Difusión Cultural.”
–Se dice que usted pretende la dirección del Chopo.
–No tengo ninguna necesidad. Yo estuve en la terna cuando entró Arnold Belkin, tengo un estudio completo del Chopo, ya voy para los 60 años de edad. Desde hace cuatro años no cambiaría mi productividad por un escritorio.
El mismo miércoles 23, José María Covarrubias se entrevistó con Solares y, según mencionó, la organización de la Semana Cultural Lésbica-Gay será competencia exclusiva de él y Difusión Cultural.
La voz del Chopo
Alma Rosa Jiménez es directora del Chopo desde el 15 de marzo de 2000.
El robo de una obra fotográfica durante la pasada Semana Cultural Lésbico-Gay fue su primera prueba de fuego, pero finalmente logró conciliar intereses y salió avante. De ojos claros, no logra comprender los ataques e insultos de Ehrenberg, quien en sus correos electrónicos la apoda La Potosina:
“Ehrenberg me ha acusado de muchas cosas, todas ellas infundadas. Me llama homofóbica y, según él, que deseo acabar con la Semana Cultural Lésbico-Gay, pero esto va en contra del espíritu de apertura del Chopo, y nada está más lejos de mis intenciones, no sé por qué me ataca así. Se queja de que suspendimos eventos, pero el único recital suspendido por falta de tiempo fue el de Steven Brown, quien accedió a ofrecer otro concierto. Es una acusación grave que no puede fundamentar.
“Afirma que decidí disolver por mis pistolas la Sociedad de Amigos del Museo del Chopo, basa su afirmación en comentarios hechos en una reunión interna de trabajo. Pero no fue eso lo que se dijo, es una afirmación muy fuerte como para que no tenga base sólida.”
Muestra los registros y asegura que la sociedad llevaba cuatro años sin funciones, por lo que perdió su registro desde 1996. En esa reunión se sugirió reactivarla ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, proponiéndose, además, con Elizabeth Romero, la vinculación institucional con la UNAM, un paquete de beneficios e, incluso, instituir una oficina de la asociación.
“No fue una decisión mía, sino de la misma mesa directiva y el director de la Sociedad de Amigos, quien está en la mejor disposición de ayudar al museo. Todo esto se publicó en prensa y Ehrenberg ya no ha esgrimido más estas afirmaciones. Mi política ha sido de puertas abiertas.”
–Ehrenberg le cuestiona no poseer excelencia de credenciales como para dirigir un museo de la importancia del Chopo.
–Estudié licenciatura en sociología y maestría en Literatura Iberoamericana en la UNAM. Dice que la cultura no aparece ni siquiera en la sección de pasatiempos de mi currículum. Sé que no es necesario tener creación literaria para dirigir bien un museo, pero escribo cuentos y he publicado crítica literaria.
“Menciona que cómo es posible que haya trabajado en dependencias gubernamentales, en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), organismo internacional que otorga becas y hace investigación, donde estuve de 1990 a 1995, y Progresa. Y que trabajé en la PGR, lo cual es falso. Y que trabajé en Gobernación con Liébano Sáenz, y que por eso me dieron muchos puestos como el de la Flacso, pero Flacso fue anterior, le pasaron la información mal.”
En síntesis: se trata de “discriminación por género, algo alarmante”, porque lo menos grave sería aquello del apodo La Potosina, sonríe:
“No nací en San Luis Potosí, siempre he vivido en México, D.F., donde nací, a excepción de dos años y medio que estuve como agregada cultural en la embajada de Argentina. Pero si hubiera nacido en San Luis Potosí, me sentiría muy honrada.”








