CHICAGO.- En distintos momentos, desde 1929, los mexicanos que residen en el extranjero han luchado por el derecho a votar en las elecciones de su país. En los últimos 12 años, esos mexicanos lograron cambios en la Constitución y la Ley Electoral y que el Instituto Federal Electoral (IFE) hiciera estudios de viabilidad.
Pero este año descubrieron una laguna en la ley que podría impulsar fuertemente su movimiento: Los mexicanos residentes en el extranjero todavía no pueden votar pero no había nada que les impidiera ser votados.
Raúl Ross Pineda se atribuye el hallazgo de ese tecnicismo. Activista e intelectual, vive en Chicago desde 1986 y ha dedicado la mayor parte de la última década a luchar por el derecho al voto, al lado de otros activistas. En 1998 escribió el libro Los mexicanos y el voto sin fronteras.
En 1999, cuando la mayoría priísta en el Senado bloqueó la iniciativa que habría permitido que los mexicanos residentes en el extranjero votaran en las recientes elecciones presidenciales, Ross revisó otra vez la Constitución y la Ley Electoral, y “encontré que si bien no se puede votar desde el extranjero, sí se puede ser candidato. Legalmente no hay ningún obstáculo para que un mexicano sea candidato a diputado por el lugar donde nació”.
(En efecto, el artículo 55 de la Constitución, además ser mexicano por nacimiento y tener cumplidos 21 años, sólo establece como requisito para ser diputado ser originario del estado en que se haga la elección o vecino de él con residencia efectiva de más de seis meses.)
Ross fue registrado como candidato a diputado plurinominal por la Alianza por México, ocupando el lugar 11 en la lista de la tercera circunscripción, que incluye a su estado natal, Veracruz. Después, el PRI registró a Eddie Varón Levy en su lista por la cuarta circunscripción, en el lugar número cinco, y el perredista José Jacques Medina recibió una posición simbólica, en el lugar 31 de la lista de la Alianza por México en la segunda circunscripción.
En mayo, Ross comentó: “Lo grotesco podría ser de que después de toda esta pelea, el primer diputado en el exterior pueda ser un priísta”. Y es que el PRI ha dicho que está a favor del voto de los mexicanos residentes en el extranjero, pero ha evitado llevar ese apoyo a los hechos, por la impresión de que los migrantes votarían por la oposición. El priísta Francisco Labastida fue el único de los tres principales candidatos a la Presidencia que no hizo campaña en comunidades mexicanas en Estados Unidos este año, y su partido fue aplastado en las “elecciones simbólicas” organizadas aquí el 2 de julio, en las que los mexicanos votaron por los candidatos presidenciales en casillas improvisadas colocadas en supermercados, parques y banquetas de calles y avenidas concurridas. Vicente Fox recibió 10 mil 985 votos; Cuauhtémoc Cárdenas, 2 mil 673 y Labastida mil 759.
El 2 de julio, la preocupación de Ross se hizo realidad: el primer mexicano residente en Estados Unidos que resultó elegido diputado fue Varón Levy. Diez candidatos de la Alianza por México fueron elegidos diputados en la circunscripción de Ross, colocado en el número 11, se quedó fuera.
Varón, de 42 años de edad, vino a Estados Unidos a los 20, “a probar fortuna. Me vine con lo que tenía en la mano”, dice. Tenía 2 mil 300 dólares que había ahorrado en su trabajo en el Departamento del Distrito Federal, donde laboró como auxiliar de contabilidad, más 100 dólares que le habían dado sus padres, dueños de una pequeña joyería en la colonia Condesa. Una tía en Los Angeles le abrió las puertas. “Me dio casa, me echó la mano, pero yo trabajé, y como dicen los estadunidenses, I made it on my own (la hice yo solo)”.
Varón tiene un negocio que da asesoría legal en casos de inmigración y tratados internacionales, e interviene en los juicios de mexicanos sentenciados a muerte. Los clientes de Varón incluyen influyentes miembros del PRI, entre ellos, cónsules generales. “No defiendo a los consulados”, dice Varón. Explica: “Algunos consulados mexicanos se me han acercado para representar a mexicanos que están en problemas”.
Por ejemplo, Heriberto Galindo Quiñones, excónsul general en Chicago y actual embajador en Cuba, fue denunciado en marzo último por residentes de esa ciudad por cobrar presuntamente un sobrecargo de cinco dólares en trámites consulares y buscó la asesoría de Varón.
Varón se ha ostentado ante reporteros y otras personas como abogado. Originalmente dijo a Proceso que tenía una maestría en derecho comparado y derecho internacional, pero finalmente admitió que sólo ha cursado algunas materias de posgrado en el Departamento de Ciencia Política de la California State University, en Long Beach, donde obtuvo la licenciatura en economía.
El futuro diputado federal sostiene que está en el negocio de la asesoría legal para ayudar a sus paisanos: “Me considero un mexicano que lucha por su gente… He podido ayudar a que los mexicanos entendamos el derecho estadunidense, (cosa) que muy poca gente hace. Gente mexicana con problemas, vengan pa’acá y los ayudamos. Si tienen para pagar, bueno. Y si no, poco a poco”.
Varón será diputado gracias a un movimiento en el que casi no ha participado: “Para mí esto (la lucha por el voto) es una cosa nueva. Primero quería lo de la doble nacionalidad, y empujé mucho cuando fui presidente del comité del PRI en Los Ángeles”.
Dice que él fue el primer mexicano residente en el extranjero registrado como candidato a diputado. En efecto, Varón fue colocado en el número 40 de una de las listas del PRI en las elecciones de 1997, pero dio una dirección de la Ciudad de México y lo mismo hizo este año. Ross dio su dirección de Chicago, para probar, pero también anotó la de México, por si acaso. Sobre la candidatura de Varón en 1997, Ross dijo que el priísta “simuló vivir” en México al ser registrado. “Antes de que yo hiciera el estudio, nadie sabía que era posible ser candidato desde el extranjero”.
Pluralidad en el exterior
Varón conoció a muchos activistas a favor del voto en el extranjero, en el acto de fundación de la Coalición Internacional de Mexicanos en el Exterior (CIME), realizado en febrero último en Dallas, Texas, integrada por migrantes mexicanos de todas las tendencias políticas, y con una directiva que incluye a un panista, un perredista y un priísta.
“En Estados Unidos, fuera de nuestras simpatías por los candidatos presidenciales, es altamente posible coincidir en una agenda plural, ciudadana, que no corresponde a un solo partido”, dice Ross. Varón coincide: “Mi camiseta, primero, es México. Y más en el exterior”.
Varón dice que su plataforma es la de la CIME, que incluye la exigencia del voto en el exterior.
Pero la gente a la que ahora representa de manera extraoficial –hasta 10 millones de mexicanos en el exterior, cerca de 15% de la población mexicana en edad de votar– está esperando a ver qué pasa. “Hay que ver cómo se va a comportar, si efectivamente va a trabajar con la agenda de los mexicanos en el extranjero, o si se va a disciplinar a los priístas que están en contra de nuestra agenda”, dice Ross.
Varón manifiesta: “Lo del voto yo lo he apoyado, sí lo he apoyado. Pero, distinto de otras gentes, no es tan fácil como suena, legal y operativamente. Yo siempre he dicho que quiero el voto en el extranjero, pero que no ponga en peligro a México ni a los mexicanos aquí. ¿Quién va a controlar aquí las campañas? Imagínete que en México sea una jurisdicción y aquí es otra. Ahí puede haber problemas. También, ¿quién va a controlar en cuanto al dinero? En México, el IFE es el que hace las elecciones, que no es del gobierno ya. ¿Y aquí quién lo va a hacer? ¿Los consulados? Son gobierno. Entonces, ¿será una cosa para Estados Unidos y para México otra? Va a ser un problema de jurisdicción internacional y extraterritorial. ¿Quién va a controlar los anuncios? ¿El FCC (Federal Communications Commi-ssion) en Estados Unidos y en México el IFE? Creo que se tendrá que firmar un tratado con Estados Unidos, lo cual me preocupa un poco también. En el tratado tú tienes que dar ciertas cosas también… Pero de que apoyo el voto, lo apoyo, porque tenemos que ser escuchados, eso sí”.
Ross admite que hay problemas, pero dice que ninguno debe implicar una rotunda negativa a la posibilidad de votar: “Sí hay muchos problemas, pero no hay uno solo que no tenga una solución propuesta ya. Todos y cada uno de los problemas que señalaron, especialmente los priístas, tienen varias propuestas de solución en el informe de la comisión de especialistas del IFE que se dio a conocer en noviembre de 1998”.
Políticos trasnacionales
Si Varón se convierte o no en punta de lanza de la lucha por el voto en el extranjero importa menos que su mera presencia en el Congreso.
Leticia Calderón Chelius, doctora en ciencias sociales y coordinadora de un estudio sobre la experiencia del voto en el exterior en América Latina, en el Instituto Mora, considera que la elección de Varón “crea un precedente sobre lo que será la nueva dinámica política en México, que transciende la geografía nacional. Aunque es un representante del PRI, y fue el mismo PRI el que obstaculizó la posibilidad de que los mexicanos residentes en el exterior pudieran votar en estas elecciones, lo interesante es que en el momento en que una persona de ese partido desde afuera se integra a la política nacional, se abre la puerta para que se acelere no sólo la participación electoral con el voto, sino también el tema de la representación. No se ha legislado sobre la representación política trasnacional, pero esto de hecho abre (esa puerta)”.
Por lo pronto, el 3 de julio, en una entrevista transmitida en todo Estados Unidos, Fox dijo a un reportero de Univisión que la primera cosa que hará para ayudar a los mexicanos que viven en Estados Unidos es “reconocer el derecho al voto para que puedan tener que ver con las decisiones estratégicas del país. Esa iniciativa está en el Congreso y la vamos a empujar”. Y hace unos días, Santiago Creel, integrante del equipo de transición de Fox, anunció que “ahora sí (se logrará), que se restituya el voto de nuestros compatriotas en el extranjero para futuras elecciones”.
Además, el PAN y el PRD –cuyos miembros han presentado iniciativas de ley y se han pronunciado a favor del voto en el extranjero, así como de crear la “sexta circunscripción” electoral en Estados Unidos– ahora constituyen mayoría en ambas Cámaras del Congreso, por lo que podrían cambiar la legislación.








