Raúl Benítez Manaut es sociólogo y doctor en estudios latinoamericanos. Investigador y catedrático del Colegio de Defensa Nacional. Profesor del Centro de Estudios Superiores Navales y consultor para asuntos de desarme de la ONU. Su siguiente texto, “El equipo de las Fuerzas Armadas”, es parte del libro Siempre cerca, siempre lejos: las Fuerzas Armadas en México, coordinado por Global Exchange y el Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria
Raúl Benítez Manaut
El Ejército Mexicano, para la guerra terrestre, cuenta con el siguiente equipo: Blindados: 40 tanques ligeros M-8, 25 tanques ligeros MOWAG, 15 vehículos armados MAC-1, 41 vehículos armados MEX-1 hecho en México, 40 Vehículos ligeros armados y blindados tipo VBL, 119 ERC-90F vehículos para comunicación con plataformas de cohetes.
Infantería: 40 HWK-11 (vehículos de transporte de artillería), 34 M-2-A 1 (vehículos de combate de artillería), 36 VCR-TT (vehículos blindados de transporte de tropas), 40 DN-4 (vehículos armados de transporte de personal), 40 DN-5 (vehículos armados de transporte de personal), 409 AMX-VCI vehículos ligeros de transporte de tropa blindados, y 95 BDX.
Artillería: 18 M-116 tanques ligeros Howitzers, 16 M-2A1 tanques ligeros para ofensivas de artillería, 60 M-101 piezas de artillería, 24 M-56 piezas de artillería, cinco DN-5 piezas de artillería de autopropulsión hechas en México, mil 500 morteros de 81 mm, 75 morteros tipo Brandt, ocho misiles guiados antitanque tipo VBL, 1 B-300 plataforma de despegue de misiles, 30 piezas móviles de artillería M-3 de 37 mm, 40 misiles M-55 (misiles antiaéreos), 1 RBS-70 SAM System (misil superficie aire).
El arma reglamentaria de las tropas de Infantería del ejército mexicano es el fusil G-3, que se fabrica en el país. Igualmente, México fabrica vehículos de transporte de personal, tipo DN-III, de 3-4 de toneladas.
Fuerza Aérea
Por su parte, la fuerza aérea cuenta con diferentes tipos de aeronaves para llevar a cabo las operaciones de entrenamiento, transporte, reconocimiento, defensa aérea, enlace, así como las de búsqueda, rescate y evacuación.
Entre los años cuarenta y los ochenta esta Fuerza Aérea se equipó para hipótesis de combate a la guerra externa: la participación en la Segunda Guerra en los primeros y, en los ochenta, la posibilidad de tener que defender la frontera sur, debido tanto al incremento de las tensiones en Centroamérica, o por algún ataque a pozos petroleros e hidroeléctricas. En los noventa cambió la doctrina de guerra aérea para misiones internas y se volvieron instrumentos clave los helicópteros, tanto de combate, como de transporte, principalmente los de manufactura rusa MI-8 y MI-17.
El equipo de la fuerza aérea muestra claramente esta tendencia. Los aviones de “ala fija” son: de transporte, Boeing 737 –aviones presidenciales, por ejemplo–, y Hércules C-130, sobre todo para tropas, carga y material bélico; de combate, como los F-5, Arava o T-33; y F-5 y T-33 de entrenamiento. Los helicópteros MI-8 y MI-17 son básicamente para mover tropa y carga y los UH-1H para combate.
La transformación estructural de la Fuerza Aérea se basa en el equilibrio entre 50% en aviones de ala fija y 50% en helicópteros, éstos últimos adaptados en la década de los noventa a las nuevas concepciones de combate en México, que involucran lucha contra las drogas, contrainsurgencia y rescate de población, relacionados con el entrenamiento de fuerzas especiales.
El equipo de la fuerza aérea se divide en aviones de combate, de reconocimiento, de transporte y carga, de entrenamiento y la fuerza helitransportada y consta de los elementos enlistados enseguida.
Un escuadrón de aviones F-5 formado por: ocho F-5 supersónicos de una plaza y dos F-5 supersónicos de dos plazas. Dos aviones supersónicos han quedado fuera de combate. Uno de ellos cayó a tierra en unas prácticas militares en Chihuahua, en los años ochenta. El otro se destruyó en un accidente durante las celebraciones del 16 de septiembre de 1995.
Además, están en el inventario: dos F-27; 40 F-33; 27 T-33-A, para contrainsurgencia; 14 commander 500S; un SA 1-37-A; nueve C-130 Hércules; cuatro C-26; 12 C-47; un C-54; 10 C-118; dos BN-2; cinco Commander 500; un Commander 650; cinco DC-6; cinco Boeing 727; doce IAI-201; dos King executive aircraft; 11 CT-134 A; 74 PC-7 fighter trainers; 20 CAP-10 maneuver trainers; cinco T-39; 27 aviones Helibaldes para combatir incendios forestales; cinco helicópteros artillados de transporte Bell 205 Huey II; 27 Bell 206; 25 Bell; 212 helicópteros de ataque; tres helicópteros SA-332 de transporte; dos UH-60 (Blackhack) blindados de transporte y combate; seis S-70-A de transporte; 22 MD-530F (Sikorsky); 10 MI-8; seis MI 17; 73 UH-1H.
Estas listas no comprenden el equipo destinado al Estado Mayor Presidencial. Parte del equipo de la fuerza aérea se considera anticuado, pues la mayoría de los aviones Hércules C-130 se compraron en los años sesenta. Los T-33-A son de la generación de la guerra de Corea, y los Beechcraft F-33C fueron adquiridos a mediados de los años setenta.
La Armada
El equipo de la Armada está compuesto por buques de guerra y fragatas, barcos y botes patrulleros, para transporte de tropas y carga, entrenamiento, faro o guía, remolque y anfibios. Igualmente, la Armada cuenta con su aviación naval. Los barcos de guerra y fragatas son:
Dos buques de guerra destructores tipo Gearing, clase FRAM-1, de 2 mil 448 toneladas de desplazamiento (E-03 Quetzalcóatl y E-04 Netzahualcóyotl); dos destructores clase Fletcher, adquiridos en los años setenta, de 2 mil 50 toneladas de desplazamiento; dos fragatas clase Bronstein, de aproximadamente 2 mil 360 toneladas de desplazamiento; dos fragatas de guerra marca Knox, adquiridas en Estados Unidos en 1996; tres transportes de alta velocidad, un Charles Lawrence Class, y dos Crosley Class, de mil 450 toneladas de desplazamiento; dos Holtzinger hechos en México que entraron al activo en 1999.
El equipo de barcos y botes patrulleros se compone con unidades de las distintas toneladas de desplazamiento y clases que se anotan:
Cuatro clase Águila, de 900 toneladas de desplazamiento; seis Halcón, de 767 toneladas; 16 Auk, de 890 toneladas; 12 Admirable, de 650 toneladas; un Guanajuato, de mil 300 toneladas; 31 Azteca, hechos en México, de 115 toneladas; cuatro XFPB, de 75 toneladas; 13 Olmeca, de 18 toneladas; cuatro Polimar, de 57 toneladas; dos Point, de 64 toneladas; dos Cape, ribereños de 87 toneladas; 20 Taipei, de 1.5 toneladas y cinco AM-1, de 37 toneladas.
Hay cinco embarcaciones auxiliares: Un barco de reparación, clase Fabius de 4 mil 100 toneladas; dos de acarreo Stern Haul de embarcaciones, de 500 toneladas; uno de reconocimiento, de mil 297 toneladas y uno de investigación oceanográfica de mil 200 toneladas.
También son cinco las embarcaciones de transporte de tropas y carga de cuatro distintas clases: Dos Huasteco de 2 mil 650 toneladas, hechos en México; un Iguala A-08 de 4 mil 205 toneladas; un Zacatecas de 708 toneladas y un Tarasco de 3 mil 200 toneladas. Las primeras cuatro embarcaciones fueron hechas en México.
Sólo hay una embarcación Faro o guía, la A-23 Clase Maya, y tres de entrenamiento: un A-07 Cuauhtémoc de mil 200 toneladas; otro A-06 Manuel Azueta de mil 200 toneladas y el B-01 Durango de mil 600 toneladas.
Se cuenta con seis embarcaciones de remolque, cuatro son clase Abnaki, de mil 325 toneladas y dos clase V-4, de mil 863 toneladas, así como dos Pánuco que son embarcaciones anfibias.
La Armada tiene, además, 22 embarcaciones de diversa utilidad.
La aviación naval se compone de cinco tipos de aeronaves: helicópteros para transporte de marinos, de los cuales tiene nueve básicamente para infantería; helicópteros de combate que son 12 Bo-105, tres Bell 47, cuatro SA-319, dos UH-1H, cuatro MD 500, cuatro AS-335 y ocho MI-8 y MI-17.
Respecto a los aviones de carga: uno con especificación C-212, dos C180, tres C-310, 1 DHC-5 y un FH-227.
Posee, además, ocho aviones de reconocimiento y aviones ejecutivos de transporte Cessna.
Las misiones fundamentales de la armada se concentran en el plan DN-III. Sólo en forma marginal participa en misiones DN-II. En los años noventa se ocuparon en abastecerse de unidades para apoyar misiones internas, como la guerra contra el narcotráfico y la contrainsurgencia. El equipo adquirido respondió a la nueva concepción de guerra, basada en los GAFES.








