Del subsecretario Carlos Mancera

Señor director:

De nueva cuenta aprecio su amplia disposición para publicar en esta prestigiada revista algunos comentarios a las apreciaciones que por segunda vez Pablo Latapí tiene sobre la labor de la SEP. En particular me refiero a la carta que escribió en Proceso la semana pasada.
Pablo Latapí afirma –correctamente– que en el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 se establece la prioridad de la educación básica. Me pregunta, en consecuencia, “¿cómo justificar que la educación superior tuvo el mayor crecimiento presupuestal de todo el sistema educativo? ¿Podría el subsecretario explicarnos este misterio aritmético?”. No es misterio, pero con gusto lo hago.
Pablo Latapí no ha mostrado el cuidado indispensable al revisar las cifras y los textos a partir de los cuales expresa sus juicios. Si vuelve a revisar mi comunicado de hace dos semanas (Proceso 1240, del 6 de agosto,  página 24) podrá constatar la fuente de su error. Con toda precisión señalé que el 25.6% de incremento en el gasto total de la SEP tuvo lugar en el período 1995-1999. También expliqué, para otros fines, que el 32.3% de aumento en el gasto de educación superior se dio en el lapso 1995-2000.
El especialista compara indebidamente ambos períodos. Por eso llega a conclusiones equivocadas. Entre 1995 y 1999 el gasto en educación superior creció 22.8%, porcentaje inferior al aumento total del gasto educativo en el mismo período. Quiero seguir pensando que no hay mala fe en los errores básicos que presenta el análisis del investigador.
Con respecto a la información sobre el gasto en educación superior, conviene aclarar que se ha venido difundiendo en mayor cantidad y con más detalle que en el pasado, si bien este ejercicio aún no está concluido. Durante los períodos de sesiones de la Cámara de Diputados en que se analizaron, respectivamente, los proyectos de Presupuesto de Egresos de la Federación para los años 1999 y 2000, la SEP entregó avance de este ejercicio a los diputados de las comisiones de educación y de ciencia y tecnología que lo pidieron, lo mismo que, en otros momentos, a los rectores de las universidades públicas autónomas. Estas personas han podido conocer el subsidio federal –ordinario y extraordinario– entregado a cada universidad pública que lo recibe. La SEP ha ofrecido ya información análoga –tan detallada como sea posible– para la educación tecnológica y normal.
Lo responsable es corregir las deficiencias y afinar los criterios en el registro histórico de la información y, en consecuencia, en su agregación. El trabajo ha requerido la identificación minuciosa de partidas de gasto en que se mezclaban fondos destinados para distintas funciones educativas y que sin una revisión rigurosa no era posible asociar claramente a cada nivel y modalidad de la educación. Para la realización de esta tarea ha resultado indispensable el ordenamiento progresivo del presupuesto de la SEP y, de mucha utilidad, la Nueva Estructura Programática establecida para el conjunto del presupuesto federal.
Es muy difícil de entender por qué Pablo Latapí se niega a que la SEP haga un trabajo a fondo para revisar y mejorar los datos. ¿Por qué aferrarse a cifras que presentan inexactitudes –como la SEP lo reconoce– si hay un ofrecimiento de corregirlas y –a diferencia de lo ocurrido hasta ahora– de dar el detalle de cómo se construyen?
También en el análisis sobre la evolución de las percepciones promedio de los maestros cuesta trabajo comprender el empeño de Pablo Latapí en seguir afirmando que entre 1994 y 1999 cayeron 15% real. Esta cifra sólo se sostiene si se considera exclusivamente el sueldo tabular, no así si se incluyen todas las prestaciones monetarias y las incorporaciones y promociones en Carrera Magisterial. El investigador dice considerarlas todas, pero ello no se refleja en sus cálculos. Con el ánimo de que haya total transparencia en un tema que tanto interesa a los maestros y a la sociedad, antes del 30 de septiembre pondrá la SEP en su página de Internet el detalle de los salarios y prestaciones de los maestros de primaria en el Distrito Federal desde 1990.
Finalmente, doctor Latapí, no deja de sorprenderme su rechazo o temor a lo que usted denomina “fantasma priísta”, rechazo o temor que usted no pareció sentir cuando colaboró con tantos gobiernos priístas. ¿O será que llegó el momento de mostrarse ajeno?

Carlos Mancera
Subsecretario de Planeación y Coordinación
de la Secretaría de Educación Pública

Respuesta de Pablo Latapí

Señor director:

Juzgo inútil esta polémica puesto que Carlos Mancera vuelve a remitirse a cifras conocidas sólo por él, que generosamente nos dará a conocer a finales de septiembre. Si tiene los datos, ¿por qué no los da a conocer ahora? Se confirma el manejo discrecional de la información estadística que ha venido haciendo esa subsecretaría.

Atentamente
Pablo Latapí Sarre