Tras 100 años de su muerte, loco, junto a su hermana en Weimar, a Federico Nietzsche le hacía falta una interpretación filosófica menos ambivalente y dispersa, mas no por ello carente de pasión.
Es la que asume el austriaco Herbert Frey, doctorado en filosofía por la Universidad de Viena con su tesis La génesis del nihilismo en FN, para el ciclo “Nietzsche: eros y Occidente. La crítica nietzscheana de la visión del mundo occidental”, cuatro conferencias magistrales que comienzan la noche del lunes 21 de agosto en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.
Con más de dos décadas de residencia en México, donde desde 1992 trabaja en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, Frey está convencido de que ha llegado el momento de “desdramatizar” a Federico Nietzsche (FN); de revelarlo como uno de los filósofos más eróticos, y comprender su alegría, su amor por la amistad y por la vida (“pongo el amor mucho más abajo que la amistad, porque el amor pide posesión excluyente, mientras uno puede tener amigos muy buenos y éstos transformarse, entre sí, en más amigos”):
“Es el filósofo de la segunda mitad de este siglo y del mañana, porque habló de la liberación de los acontecimientos que vivimos: ya no estamos en un mundo monolítico, donde solamente hay una verdad, la del cristianismo, sino en una pluralidad de mundos con diversidad de valores que permiten a cada ser humano realizarse como quiera, sin que haya un valor supremo que determine qué se debe o no hacer.
“Y porque el otro gran heredero del mundo cristiano fue el mundo comunista, el mundo de la revolución socialista, donde también existían los valores y un recurrir de la historia con necesidad. Mientras en el mundo cristiano la historia era con la que uno se acercaba a la salvación en el Cielo, esa idea del reino de Dios fue retomada por el marxismo, al hacer el reino de Dios, sólo que en esta Tierra. Marx hizo un análisis estupendo del capitalismo, pero después él mismo introdujo algunas esperanzas misionarias por venir de la tradición judía.”
De la generación del 68, “de la liberación social y sexual que he vivido”, Frey también considera que hay que borrar la leyenda negra de “el filósofo de Röcken”. Es una sombra que persiste en América Latina, creada con motivos mercantilistas por su hermana y albacea Elizabeth Förster-Nietzsche, simpatizante antisemita, quien lo sacó del manicomio de Jena en 1890 y lo vio morir 10 años después, el 25 de agosto, sin haber recobrado la razón. Dice Frey:
“Me he asumido en mi existencia como un amante de la vida intensa, plena, la idea del Sur ha permeado en mí como liberación erótica y del amor por la comida. FN era la mejor justificación para esto, transformar la propia vida en una obra de arte.”
–¿El superhombre?
–No necesariamente. En mis conferencias, hay tres conceptos que casi no voy a usar: la voluntad de poder, el superhombre y casi nada del eterno retorno. Para muchos, conceptos fundamentales en FN, no para mí. La voluntad de poder, que es título de un libro que inventó su hermana para ganar lana, se refiere a la transformación del individuo, por eso hay que desdramatizar a FN. Se le ha leído demasiado dramático y es un niño que juega con la máscara, que ríe del mundo y de sí mismo. Hay que señalar esos lados alegres y esa parte del nihilismo, aunque yo no diría con Gotffried Benn que el nihilismo es un sentimiento de felicidad. No lo es, pero tampoco es una desgracia…
“FN es uno de los filósofos más eróticos si uno lo sabe leer entre líneas. Este gran filósofo, que ha vivido una vida realmente ascética, que ha tenido problemas con las mujeres –ninguna biografía ha podido resolver si era en verdad más homoerótico–, resulta simpático a nuestro tiempo. ¿Por qué? Mientras la mayoría de los de la casta sacerdotal en todas las religiones tomaban pan y vino, FN es el gran ejemplo de un filósofo que hace lo contrario: predicaba vino y tomaba agua.”
Así habló Nietzsche
De esas ideas nietzscheanas que no han sido traducidas aún al español, están “los 10 mandamientos del espíritu libre” de FN, que traduce conforme lee:
“No amarás ni odiarás a los pueblos. No debes meterte en política. Ni rico ni mendigo. Debes evitar a los famosos y los que tienen influencia. Debes tomar tu mujer de otro pueblo que no sea el tuyo. Debes dejar educar a tus hijos por tus amigos. No te debes someter a ninguna ceremonia de la Iglesia. No debes arrepentirte de tus pecados, sino hacer una cosa agradable más. Para poder decir la verdad, debes preferir el exilio. Debes dejar sentir el mundo en contra de ti, y a ti en contra del mundo.”
–Y usted, ¿ha seguido todos?
–Casi todos. Por ello, desde mi infancia me considero un espíritu libre que no se ha sometido a muchas cosas, algunas que son indispensables; pero muy pocas posibles.
–¿Cómo se acercó a FN?
–A los 16 años, cuando mi profesor de religión había escrito un libro en el que refutaba todas las teorías que no fueran del catolicismo y del cristianismo, desde Kant a Marx; pero el problema fue que tuvo que citar un poema de FN a sus 18 años de edad: “Y si existieran dioses, ¿cómo yo aguantaría no ser Dios?”, dedicado al Dios desconocido, donde mi maestro quiso comprobar que FN siempre tuvo un sentimiento muy religioso y que quiso recuperar el cristianismo original.
“Pero eso es una falacia total, un truco de los teólogos. FN quiso recuperar a los dioses griegos, a Zeus que se transformaba en toro y embestía sexualmente a las vírgenes; a Palas Atenea y su sabiduría; a Dionisios pero moderado, el del vino y el orgiasmo (sic) que era parte íntegra de la cultura griega.”
–Orgía y orgasmo.
–Hice una síntesis. FN encontraba en la cultura griega el gran contramito de la modernidad y esto casi nadie lo dice, pero ya en los años treinta, Karl Löwith sí. Es el mundo alegre de los griegos, y en contra de eso los judíos inventan a un Dios para el que todo está prohibido, un Dios salido de una gran catástrofe que es el exilio babilónico. Para sobrevivir, los judíos deben reprimirse y crear un Estado de sacerdotes, donde todos los instintos naturales están prohibidos. Y el personaje que para FN es fundador del cristianismo, judío, es Pablo.”
Pablo “persiguió a los cristianos”; pero más tarde realizó “el gran truco del cristianismo en el ágora”, y es que “Pablo tiene una formación griega y en la plaza del mercado de Grecia había muchos templos. Y los griegos decían: ‘A lo mejor hay un dios que no conocemos, no lo queremos ofender’ y tenía su templo. Pablo lo reconoce y así empieza la historia del totalitarismo del cristianismo en Occidente”.
El Dios único “mata” a los demás dioses de otras culturas y surge Occidente. Nietzsche habla de la muerte de Dios, pero “sólo se trata de un Dios que había matado a todos los dioses de las otras culturas”.
“Si uno se pregunta, si Dios no existe ¿todo está permitido? ¡Para nada! Tenemos leyes, existen los otros seres humanos. No nada más porque Dios no exista voy a matar al prójimo, es una lógica tergiversada. Pero si Dios no existe, tampoco pasa nada.”
–¿Se siente el mayor conocedor de FN?
–No soy el único; pero en América Latina son contados los que conocen la literatura alemana sobre él como yo la he trabajado el último año. En la Alemania de los años ochenta se desarrolló un gran boom en los trabajos de FN con gente muy capacitada que ha superado la interpretación, por mucho, basada en la obra de su hermana o de Heidegger.
“Son cientos de libros totalmente desconocidos en América Latina e incluso en Estados Unidos. Conozco algo de la tradición francesa que es más hermética y, sin embargo, no he visto en América Latina que alguien cite la revista alemana Estudios Nietzsche, que se edita desde 1962 y que cada año surge con un nuevo tomo de, al menos, 30 artículos, suman menos de mil. Hay una serie de monografías carísimas, pero yo me atreví a formar una biblioteca con un ciento de títulos sobre FN. Sin saber alemán, es muy difícil acceder a toda la obra.”
Asesinando a Nietzsche
En 1994, la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM organizó un simposio para conmemorar 150 años del nacimiento de FN, llamado “La muerte de Dios y el fin de la metafísica”.
El libro del simposio fue publicado por la UNAM y la Universidad de las Artes Aplicadas de Viena, fungió Frey como editor e incluyó en una de sus dos lecturas de entonces, Un panorama de 100 años de interpretación filosófica de Nietzsche, su crítica a “los intentos de castración” del pensamiento nietzscheano, caracterizados “por agotarse rápidamente en su misma simplicidad, de modo que sus interpretaciones nacen muertas sin alcanzar jamás al público”.
La cosa no parece haber cambiado en México para este centenario, advierte; empero, en Argentina, la Universidad de Buenos Aires prepara desde hace meses las monumentales Jornadas Nietzsche 2000 del 17 al 22 de octubre, con participaciones de filósofos europeos y latinoamericanos, amén de una convocatoria artística organizada por el Instituto de Artes del Espectáculo de Filosofía y Letras de dicha universidad, con certámenes abiertos a artistas del mundo que deseen presentar proyectos en teatro, danza, música, plástica, fotografía, cine, video, fotografía y literatura (En Internet: https://habitantes.elsitio.com y ubaprof@rec.uba.ar)
Acá, la UNAM improvisó el coloquio “100 años sin Nietzsche”, “40 participaciones académicas” y el concierto Así cantó Zaratustra, con las obras completas del también compositor FN (conocidas desde 1976 y recopiladas en Piano Music y The music of FN, por Young y Keene en Newport Classics), en un evento que trascienda la “endogamia” de la Facultad de Filosofía y Letras, señaló su director Gonzalo Celorio. Las conferencias de Frey, coorganizadas por el IIS, el Conaculta y el INBA, constituyen la reflexión estelar.
Precisamente para la noche inaugural de las conferencias de Frey en Bellas Artes estará el citado Celorio, Gerardo Estrada, director del INBA, y René Millán del IIS de la UNAM. Terciará un conocido experto nietzscheano en México, José María Pérez-Gay, director de Canal 22, quien en marzo de 1997 publicó para la revista Nexos “FN: Constructor del siglo XX”.
Ya desde mayo, el Instituto Politécnico Nacional había realizado sus Jornadas Nietzcheanas en el exconvento de San Lorenzo, conferencias de varios expertos nacionales como Jorge Juanes con La genealogía de la moral y Mercedes Garzón en De la transvaloración a la transdevaluación (ver recuadro), ciclo que pasó prácticamente inadvertido y al que no fue invitado Frey. La revista IPN Ciencia, Arte: Cultura, en su edición julio-agosto circulando, dedica portada aunque pocas páginas a FN, con el escrito “A 100 años de su muerte” de Juanes.
Igual, Letras Libres de este mes ofrece dos textos: “Figura y pensamiento”, de Juan García Ponce, en el que el autor de Figura de paja escrutina las diversas fotografías de FN (no incluidas en el número) y “Los posibles Nietzsches”, de Fernando Savater. Sólo de este último ensayo habla Frey, sin perder el buen humor y con afilado acento vienés:
“Savater es demasiado light. Es muy buena filosofía para amas de casa, sin querer ofender a las amas de casa. Creo que ellas tienen derecho a una buena introducción a la filosofía, y para eso Savater las podría ayudar.”
Simpatía por Nietzsche
El lunes 21, a las 8 de la noche, Frey dedicará su disertación a “El filósofo de nuestro tiempo y del mañana”; el 22, “La vida de Nietzsche como clave de su obra”; el 23, “La interpretación nietzscheana de la antigüedad griega como contramito a la modernidad”, moderador José Luis González; y el jueves 24, “La crítica a la tradición judeo-cristiana como crítica a la tradición occidental”, con Paulette Dieterlen, directora del IIS, Olberth Hansberg, coordinadora de Humanidades de la UNAM, y Ricardo Pozas, moderador.
Cita de FN su biografía Ecce Hommo. Cómo se llega a ser lo que es (1888): “Sé cuál es mi suerte. Un día mi nombre irá unido a algo gigantesco, al recuerdo de una crisis como jamás la ha habido en la Tierra, el más profundo enfrentamiento de conciencia y un juicio definitivo mediante un conjuro contra todo lo que hasta ese momento se había creído, exigido y santificado. Yo no soy hombre, soy dinamita.”
Frey pregunta: ¿Existe algún acontecimiento que determine la muerte de Dios o que, por lo menos, pueda relacionarse con ella? Responde afirmativamente, siempre y cuando se lea la historia de Occidente como una historia política del cristianismo:
“La muerte de Dios puede fecharse el 21 de enero de 1793, el día en que la cabeza del rey francés Luis XVI fue cercenada por la guillotina.”
Escribe Albert Camus en El hombre rebelde: “Ya antes muchos reyes habían sido asesinados, pero Ravaillac, Damiens y sus imitadores pretendían atacar a la persona y no al principio. En 1789 se trató del símbolo: el rey era el representante del orden divino, sin una instancia superior en legitimidad, encarnación suprema de aquellas leyes que eran dictadas por el mismo Dios.”
“No queremos enjuiciar al rey, queremos matarlo”, dice Danton. “En los hechos, al matar al rey se mata, así mismo, al principio que le da la autoridad, es decir, a Dios”, comenta Frey, autor de La arqueología negada del Nuevo Mundo (Conaculta, 1995).
Y en otro tenor, aclara que la obra más influenciada por el opio fue Así habló Zaratustra. Un libro para todos y para nadie (1884), que alcanzó su apogeo en la guerra con hasta 40 mil ejemplares editados durante 1914 y “ha sido la más malentendida. En los campos de guerra, los pobres soldados alemanes que murieron leían por miles el Zaratustra y se sentían superhombres. En cuanto a la hermana de FN, se beneficiaba más de las ventas de su hermano, que había monopolizado y se podía dar una vida de pleno lujo que él nunca pudo darse” (ver recuadro).
La vida es trágica, pero no por eso deja de ser bella, insiste:
“Aquel filósofo que es demasiado bondadoso y cariñoso tiene que ponerse la máscara de la frialdad, porque si no, lo matan. Debe protegerse de sus propios sentimientos, de ahí el distanciamiento de FN con Schopenhauer en el sentido de que para éste la compasión es la actitud más alta.”
El detonante llegó cuando FN observó que un tipo azotaba a un caballo en una carroza. El gesto de Herbert Frey se yergue vehemente:
“En sus días de Turín, en enero de 1889, abraza al caballo, se quiebra en lágrimas y su locura se desata. Este acto desmantela su leyenda como filósofo del poder. La filología nietzscheana no funciona para el poder, sino para la transformación de la propia vida, al poder sobre sí mismo. No del poder sobre los otros.”








