El ultraderechista Fernando Rivera Barroso, en el equipo de educación de Fox

A tono con su ideología escurridiza –”soy la suma de derecha e izquierda”, dijo en Chile–, Vicente Fox incorpora al equipo de transición a personajes de todas las tendencias, incluidas figuras de la ultraderecha de Guanajuato que ya habían colaborado con él durante su administración.
Es el caso de Fernando Rivera Barroso, secretario de Educación en Guanajuato desde 1995, quien se ha integrado al área de educación del equipo de transición bajo la coordinación de Rafael Rangel Sostman, rector del Sistema del Instituto Tecnológico de Monterrey, y en el que colaboran también académicos de varias instituciones.
Rivera se convirtió en el personaje más polémico del gabinete de Fox desde el arranque de su gobierno, en 1995. El sindicato magisterial y diputados del Congreso local impugnaron al funcionario por divulgar una supuesta “guía” educativa, a la que se pretendió darle carácter normativo.  Luego, se le ha criticado por difundir masivamente otros textos, “orientadores” de la sexualidad.
El solo currículum oficial de Rivera –disponible en la página del gobierno de Guanajuato en Internet– presenta datos interesantes:
Licenciado en ingeniería química por la UNAM, cursó una maestría en administración de empresas en la Universidad de las Américas. Su trayectoria laboral empieza en 1964, en la empresa estadunidense W.R. Grace, de la que llegó a ser gerente de mercadotecnia. Alcanzó una posición similar en la empresa sueca Alfa Laval (69-73). Después fue gerente de Almidones Mexicanos (74-78) y  gerente en Latinoamérica de la compañía norteamericana Allied Chemical (79-80). De 1980 a 1995 se desempeñó como gerente general de Ediciones Promesa y, al mismo tiempo, como director general de la asociación civil Promoción Comunidades Educativas.
En el renglón de “actividades educativas y culturales”, Rivera se presenta como autor de Año 2000 (“Análisis histórico y prospectivo de la civilización actual”) y de Sistema camino (“Sistema Pedagógico y Didáctico”).  Es asesor de la Confederación Nacional de Escuelas Particulares y de “asociaciones de padres de familia”; socio fundador de la Fundación Cultural Iberoamericana 2000 y “conferenciante en múltiples congresos y foros educativos”.
Entre las “actividades en el ámbito jurídico-administrativo de la educación” de Rivera, se enlistan las siguientes:
Coordinador de la “Comisión de Instituciones de Educación Privada para el Estudio del Proyecto de Ley de Educación del Comité Coordinador de la Educación Privada”; coordinador de las “Ponencias y Contenidos de las Instituciones de Educación Privada para las Reformas al Artículo 3º Constitucional”; coordinador del “Círculo de Estudios del Sector Privado para las Leyes Estatales de Educación de los Estados de Colima, Durango, Querétaro y Tamaulipas”;  asesor de la “Oficina Internacional de la Educación Católica, con sede en Bruselas, Bélgica”; integrante de la “Junta de Gobierno de seis universidades privadas”.
Rivera ganó notoriedad –y repudio– cuando lanzó su guía Así educa Guanajuato, que pretendía orientar a los más de 50 mil maestros de la entidad en la aplicación de un concepto de autoridad en las aulas:
“Maestro, supervisor, jefe, tienes que prepararte para una vida dura, física y moralmente, con mezcla de éxitos y reveses, alegrías y desengaños, de apoyos y dificultades; mas quien renunció a sí mismo para entregarse al servicio de otros posee ya un espíritu fuerte, un corazón recio”, afirma el folleto, rechazado enérgicamente por los maestros y el sindicato.
El folleto recomendaba “no dejarse rodear por los alumnos, ya sea en el escritorio o a la puerta del salón de clase,  para no perder de vista el conjunto… exigir a los alumnos que guarden silencio durante la clase fuera de las interrogaciones… ser muy silencioso el maestro mismo… mantener un trato cordial con los alumnos sin familiarizarse con ninguno”.
Sugería, además, emplear los castigos,  porque “castigar no es sólo un deber, sino que, sobre todo, es a menudo un deber penoso, al que no tiene derecho a sustraerse”. Eso sí,  recomendaba esperar el día siguiente “para fijar el castigo”, y “jamás castigar en un momento de irritación”.

El pueblo de Dios

Otro texto controvertido de Rivera Barroso es Año 2000. Con aire profético, anuncia:
No habremos de imponer regímenes de inspiración cristiana, sino que habremos de culminar las aspiraciones venidas del pueblo mismo, pueblo que dejará de ser sujeto demócrata de acciones políticas partidistas, para ser cabalmente lo que es: el pueblo de Dios, del cual algunos serán entresacados, elegidos, para ejercer el ministerio de la dirección política, exquisita expresión de la caridad al prójimo…
En su libro Cómo ser padres hoy –impreso en los Talleres Gráficos del Estado en mayo de 1998–, Rivera da rienda suelta a sus ideas en materia de sexualidad:
–La abstinencia sexual durante el noviazgo y la fidelidad en el matrimonio son formas 100% seguras de evitar tanto el sida como las enfermedades sexualmente transmisibles.
–El hombre se distingue de los animales, entre otras cosas,  porque puede controlar su impulso sexual.
–La homosexualidad no es una preferencia, sino un desajuste sexual que requiere ser atendido.
En el capítulo “Mi hija ya no es una niña”, se recomienda que sea “preferentemente la madre” la que informe a la hija sobre los cambios sexuales de la adolescencia,  ya que “nadie mejor que la madre podrá explicar a su hija el proceso y los cambios que ésta sufre para convertirse en mujer”.
En otro apartado, “Mi hijo ya tiene novia”, Rivera afirma que “entre los 13 y los 16 años, nuestros hijos pasan por una etapa en la que es muy frecuente la masturbación. Dan las estadísticas que nueve de cada 10 muchachos caen, intensamente, en prácticas masturbatorias que pueden afectar su desarrollo”.
La sexualidad puede ayudarte a ser feliz, pero también puede acabar con tu vida, concluye.
En su libro inédito La última cruzada, Edgar González Ruiz ubica a Rivera Barroso en el círculo de personajes de ultraderecha próximos a Fox y en el entorno del empresario Elías Villegas Torres, a quien se considera “vinculado a la jerarquía católica y al Opus Dei. Al igual que Fox, Elías Villegas ganó una diputación por el PAN en los comicios del 6 de julio de 1988”.
González Ruiz afirma que desde la Secretaría de Educación, “y con el apoyo visible de Fox, Rivera impulsó programas educativos elaborados por grupos conservadores para promover la abstinencia sexual”. Y cita un folleto utilizado en un diplomado de “Orientación familiar para maestros”, en el que se dice que la actividad sexual “es una necesidad vital secundaria para el individuo, de tal manera que se puede prescindir de la relación sexual temporal, indefinidamente. Sin embargo, la actividad sexual es una necesidad vital primaria para la especie humana, ya que de esta manera se asegura su conservación”.
El reportero buscó a Rivera Barroso en su oficina en Guanajuato y ahí se informó que “está en la Ciudad de México. ¿Para qué asunto lo necesita?”. El funcionario no devolvió las llamadas.

El equipo

En el “Consejo de la Coordinación de Educación del Equipo de Transición”, colaboran, además de Rivera Barroso:
Sylvia Schmelkes del Valle, licenciada en sociología y con maestría en investigación educativa. Se ha desarrollado como investigadora en las áreas de educación de adultos y de calidad de la educación básica y, más recientemente, en el área de educación “en valores”, dice su currículum. Ha sido consultora de la UNESCO, la UNICEF, la OEA y la SEP. Es actualmente investigadora titular del Departamento de Investigación Educativa del Cinvestav, del Instituto Politécnico Nacional.
Considerada por el coordinador Rangel Sostman como una de las asesoras clave del Consejo, Schmelkes se negó a hablar con este semanario, aduciendo que concederá la entrevista “cuando sea el momento conveniente”.
Otro asesor es Pablo Latapí Sarre, doctor en ciencias de la educación y autor de más de 100 textos especializados en revistas nacionales y extranjeras; y autor o coordinador de unos 30 libros sobre educación. Actualmente es investigador en el Centro de Estudios sobre la Universidad, de la UNAM, y articulista de Proceso.
El equipo incluye a la doctora María de Ibarrola, investigadora del Cinestav, que ha sido consultora de la UNESCO; es autora de unos 50 artículos especializados y de una docena de libros sobre temas de sociología de la educación y educación superior, entre otros.
Además, se encuentra Julio Rubio Oca, doctor en física que llegó a ser rector de la Universidad Autónoma Metropolitana. Actualmente es secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES). Y Carlos Mijares, doctor en ingeniería química que ha sido funcionario del Tecnológico de  Monterrey y que ha estado a cargo del programa de becas de esta institución.
Casos aparte son los de Margarita Zorrilla y Jesús  Álvarez Gutiérrez. Ella fue coordinadora de la Unidad de Desarrollo Educativo en el Instituto de Educación de Aguascalientes durante el sexenio de Otto Granados y a la vez desempeñaba tareas de relaciones públicas para el entonces director, Jesús Álvarez. Actualmente es investigadora de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y directora de Formación y Capacitación de la Unidad de Desarrollo Educativo en los Estados, dependiente del gobierno de Aguascalientes.
De Álvarez Gutiérrez se dice en su currículum que “toda su vida profesional se ha desarrollado en el sector público, en los siguientes organismos: Banco de México (cuatro años); Presidencia de la República (seis años) y Secretaría de Educación de Aguascalientes”. Actualmente es director general de la Unidad de Desarrollo Educativo de los Estados, que “se dedica a capacitar personas en el área de la administración de sistemas educativos descentralizados, con un presupuesto y por encargo especial de la Secretaría de Educación Pública. Ha combinado siempre su vida profesional con el magisterio. Ha sido profesor del campus Estado de México del Tecnológico de Monterrey “ y de la UAA.
En realidad, la carrera pública de Álvarez ha sido empujada por Otto Granados, que, además de darle posiciones en su entidad, lo acomodó como asesor del secretario de Educación, Miguel Limón Rojas.