En la agenda: Chiapas, Posadas, impuestos, medios, aborto… El Episcopado ante Fox: lo que espera, lo que exige

SAN LUIS POTOSÍ, SLP.- De plácemes por los intentos de penalizar totalmente el aborto en el estado de Guanajuato, los altos jerarcas católicos del país sólo esperan que Vicente Fox -un “hombre coherente con su fe”- asuma la Presidencia de la República para recordarle sus promesas de campaña: abrirles los medios de comunicación, deducirles impuestos y modificar el artículo 130 constitucional para dar mayor libertad a sus actividades religiosas.
Aunque inconformes con la intención del equipo foxista de gravar las medicinas y los alimentos, los obispos mexicanos piden al nuevo gobierno que deje abierto el caso sobre el asesinato del cardenal Posadas y aguardan a que defina su política respecto del conflicto chiapaneco, en el cual la Iglesia católica prefiere no intervenir como mediadora.
El arzobispo Luis Morales Reyes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), que aglutina a todos los obispos del país, adelanta a Proceso:
“Ahora no es prudente ni oportuno insistir en nuestra agenda Iglesia-Estado. No vamos a distraer con eso a la opinión pública. Vamos a dejarla que se concentre en los grandes problemas de México, que son los prioritarios. Debemos también dejar que el señor Fox inicie su administración y enfrente otros problemas. Por eso, yo pienso, debemos esperar.”
En la vieja casona arzobispal de San Luis Potosí -entre columnas de cantera y fotografías del Papa Juan Pablo II-, Morales Reyes revela la mecánica que seguirá el Episcopado Mexicano para dialogar con el futuro presidente:
“El Episcopado primero hará una reflexión interna: evaluaremos el diálogo que hemos tenido con los gobiernos anteriores, así como estos ocho o nueve años que llevamos de reformas legislativas en materia religiosa. Después comenzaremos nuestra interlocución con el gobierno y los partidos políticos. Éste no es el momento de llegar a aspectos concretos para cambiar la Constitución. En el ánimo de los obispos está primero evaluar, y después hacer propuestas.”
-Vicente Fox prometió modificar el artículo 130 constitucional y abrirles los medios de comunicación, para darles una mayor libertad religiosa. ¿Sería lo ideal que cumpliera su palabra mediante iniciativas presentadas ante el Congreso de la Unión?
-Ya se verá cuál es el camino concreto, el que convenga recorrer para realizar estas reformas. Creo que esto resultará de los primeros diálogos. Pienso que los colaboradores del señor Fox deben, primero, comenzar a tender puentes hacia nosotros. En este aspecto, queremos que haya mucha equidad en el trato con todas las Iglesias. Y después de conversar, ver los caminos para iniciar las reformas, o bien, no hacerlas en este momento.
En mayo pasado y siendo aún candidato, Fox -quien arrancó su campaña enarbolando un estandarte con la Virgen de Guadalupe- hizo público su famoso “decálogo”, el cual contiene sus 10 propuestas en materia religiosa. Aparte de la modificación del 130 y de abrir los medios de comunicación a las Iglesias, el “decálogo” promete hacer respetar la vida desde el momento de la concepción, deducir impuestos a las Iglesias, promover la homologación de los estudios eclesiásticos en el ámbito civil y respetar el derecho de los padres de familia a decidir sobre la educación de sus hijos.
“El decálogo nos llevó de allá para acá”, comenta Morales Reyes, con voz parsimoniosa y vestido completamente de negro.
Sobre el brillante piso de parquet, el prelado se arrellana en un sillón de la sala de sus oficinas, y recalca cauteloso:
“Hasta este momento, nosotros no hemos respondido aún a esas propuestas.”
-¿Por qué no lo han hecho?
-Porque no es prudente. Primero las estudiaremos, las analizaremos. Y, repito, vamos a darle tiempo al gobierno de Fox para que enfrente primero los grandes problemas nacionales.
-En 1997, poco antes de asumir la presidencia del Episcopado, usted me comentó en entrevista sobre lo conveniente de reformar la ley para que los ministros de culto puedan ocupar cargos de elección popular, para que puedan ser diputados, senadores y demás. ¿Aún mantiene esta postura?
Sonríe Morales Reyes antes de medir bien su respuesta:
“Si se viera oportuno, este tema tenemos que moderarlo y proponerlo. Está en la línea de la libertad religiosa. Los tiempos han cambiado. Estamos comenzando un nuevo milenio y tenemos que repensarlo todo. Hay que saber madurar y ponderar las cosas. Es mejor reflexionar las propuestas, llevarlas a consensos internos en el Episcopado, para que así sean propuestas colegiadas y no individuales.”
-¿Para usted es importante que la Iglesia tenga canales de radio y de televisión?
-Ese punto viene en el decálogo del señor Fox. Es una propuesta suya. Y no es conveniente que yo dé mi opinión individual. Otra vez: lo colegial es lo importante. Ya veremos la respuesta de los obispos…
-¿Y qué opina usted sobre la modificación al 130 y que a la Iglesia se le deduzcan impuestos?
-En este momento no conviene tocar puntos concretos del decálogo. No es el momento. Debemos primero tener un diálogo con el gobierno. Un diálogo con mucha libertad, independencia y creatividad, para que rinda frutos. Nosotros vamos a esperar.
Morales Reyes señala que los obispos están aguardando a que los coordinadores de Fox para asuntos religiosos, encabezados por Alberto Ortega Venzor, los llamen a la mesa del diálogo:
“Hasta ahora no nos han hecho ninguna petición formal. Y creo que la interlocución para abordar estos temas debe darse en nuestras instancias de organización: el consejo de presidencia o el consejo permanente del Episcopado. Pero también con cada obispo en particular, con el señor nuncio apostólico, que es un interlocutor importantísimo, igualmente con los cardenales, que son  consejeros del Papa.”
Sobre el encuentro privado que, el 24 de julio, sostuvo Fox con los principales representantes del Episcopado, en sus oficinas de Reforma, dice Morales Reyes:
“Fue un encuentro meramente protocolario, de felicitación y de saludos. De ahí no salió ningún programa, ninguna idea para hacer una agenda. En los 30 minutos que estuvimos ahí tocamos brevemente el tema de la pobreza y de la educación. Pero nada sobre las relaciones Iglesia-Estado.”
-¿Tampoco tocó el tema en los encuentros que usted sostuvo con Fox cuando aún era candidato?
-No, no. Para nada. Y te cuento mi experiencia personal con él: Primero lo escuchaba plantear sus propuestas y prioridades, que respondían a los grandes problemas de México. Y le insistía mucho en la rehabilitación del campo, en hacer un gran esfuerzo para hacerlo productivo y escuchar más a los campesinos. También le insistí en el tema del combate a la pobreza. La necesidad que tienen los marginados no sólo de crecer económicamente, sino también humana y socialmente. Los dos grandes temas que toqué con él fueron ésos: campo y pobreza. Igual hice con los demás candidatos a la Presidencia. Estos son los temas realmente prioritarios para el país.

El aborto

Tajante es el presidente del Episcopado al apoyar la iniciativa de los diputados panistas de Guanajuato, para que se penalice el aborto incluso cuando la mujer ha sido violada:
“Nosotros no nos apartamos de esa defensa de la vida. Si ya se cometió una falta contra los derechos de la mujer, no debe cometerse otra violación contra los derechos de un ser humano producto de ese mal, pero totalmente inocente e indefenso. ¿Por qué asesinarlo entonces?”
-Quienes rechazan la iniciativa, argumentan que esta legislación impide a la mujer decidir sobre su propio cuerpo.
-El punto de vista de la Iglesia es otro; el feto es un cuerpo distinto, con su propio código genético. No es el cuerpo de la mujer. No es como una uña o un dedo. ¡No! ¡no! Es un ser humano distinto que Dios confía a la madre y, por lo tanto, sujeto a derechos. Mi postura es la de la Iglesia, que debe ser bien recibida por toda la sociedad. Tenemos un quinto mandamiento: “no matarás”. Ésa es nuestra defensa de la vida, hoy y siempre.
“México ha sido campeón en la defensa de la vida. No tiene por qué claudicar dejando a merced de cualquiera la vida de un indefenso. Un crimen no se resuelve cometiendo otro crimen. La sociedad puede buscar otros caminos; es menos cruel, por ejemplo, que la madre deje en adopción a su hijo en una de las tantas casas de cuna.”
-¿Percibe usted que, actualmente, la Iglesia se aísla de la sociedad al asumir esa postura respecto del aborto?
-No. Yo considero que, en su gran mayoría, los mexicanos están por la vida. Somos, eso sí, incomprendidos por algunos grupos críticos. Pero nosotros les respondemos a ellos que vale la pena defender la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte. Al final, en otras etapas de la historia de México, será valorada nuestra postura.
Morales Reyes, sin embargo, no ve en la iniciativa antiabortisa en Guanajuato ningún paso de Fox encaminado a cumplir con su promesa del decálogo de respetar la vida desde la concepción.
“Todavía no se ve cuál será la política de Fox sobre la vida. El caso de Guanajuato no es indicativo de por dónde va a actuar.”
No obstante, reconoce la “coherencia” de Fox por asumir abiertamente su fe católica, sin avergonzarse de que lo vean asistir a misa y comulgar acompañado de su familia.
“Está viviendo su fe públicamente, como muchos otros jefes de Estado en el mundo. Es bueno que las personas sean coherentes con su fe. El hombre que hace aflorar sus convicciones más profundas, merece confianza. Ya veremos cómo sigue su vida después de tomar posesión.”
La vida privada de Fox ha despertado el interés de la Iglesia, al grado de que el semanario Nuevo Criterio, de la arquidiócesis de México, le recordó recientemente que el matrimonio es “un sacramento indisoluble en vida y su vínculo se rompe sólo con la muerte”, sugiriéndole que se reconcilie con Lilian de la Concha, de quien se divorció en 1991.
Nuevo Criterio se manifestó contra la posibilidad de que, según los “rumores”, Fox contraiga matrimonio “con populares damas de la farándula o las damas que integran parte de su equipo de campaña”, en velada alusión a la actriz Lucía Méndez y a Martha Sahagún, su vocera.
Para el presidente del Episcopado, salen sobrando estos consejos:
“Lo que se necesita es un buen presidente que no le falle a México. Eso es lo importante. Nosotros no estamos para juzgar. No podemos constituirnos en jueces de la familia del futuro primer mandatario. Además, cada caso de problemática familiar es distinto, por lo que la pareja, junto con su pastor, debe encontrar una solución peculiar. Tenemos principios, pero no por eso debemos dar soluciones generales.”
Lamenta, sin embargo, las intenciones de Fox de gravar las medicinas y  los alimentos: “Hay que evitar nuevos impuestos que impacten en la economía familiar. Lo ideal es combatir la corrupción, evitar gastos superfluos y promover el cumplimiento de los pagos de los contribuyentes, para así no gravar a los pobres con más impuestos. Ése es mi punto de vista y el de muchos obispos”.
Sobre el controvertido asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo -sin esclarecerse aún y que ha provocado fricciones entre el clero y el gobierno, además de posturas encontradas entre los mismos obispos-, el Episcopado pedirá a la administración de Fox que mantenga abierta la investigación.
“Que no se cierre el caso. Que nuevas líneas de investigación sigan abriéndose para encontrar finalmente la verdad y haya una conclusión jurídica definitiva”, comenta Morales Reyes.
Y muestra un documento de la CEM, firmado por él, en el que se formaliza esta posición, además de señalar que “en el ánimo de la comunidad” hay una “sensación de frustración e insatisfacción” debido a que, después de siete años, el crimen sigue sin aclararse.
La jerarquía católica mexicana, dice Morales Reyes, está, además, dispuesta a colaborar con Fox para resolver el conflicto en Chiapas, sobre todo mediante su comisión episcopal para la paz, creada desde que empezó el conflicto.
“Nuestra comisión ahorita está en un receso, en una espera, debido a dos motivos: porque comienza un gobierno nuevo y no sabemos cuál será su actitud ante el problema, y porque acaban de nombrar a monseñor Felipe Arizmendi como nuevo obispo de San Cristóbal, por lo que debemos darle tiempo para que conozca la realidad de la diócesis.”
-¿Los encargados de Fox para resolver el conflicto ya se acercaron a la comisión episcopal en busca de ayuda, de opinión?
-No, todavía no. Si ellos juzgan oportuno escuchar nuestro punto de vista, se los daremos con mucho gusto. Lo que importa es sumar ideas y esfuerzos para alcanzar la paz.
-¿Aceptarían mediar en el conflicto?
-La postura de la Iglesia es de no mediación. Nuestra línea es sólo de coadyuvancia. Queremos ser pastores que ayudan, no actores de primer orden. Así somos más eficaces. Es una postura bastante sabia.
-¿Acaso la mediación del obispo Samuel Ruiz dañó su propia imagen y, de paso, la del Episcopado?
-Mire, monseñor Ruiz hizo su trabajo y ya la sociedad lo juzgará. Mi opinión personal es que su imagen de pastor no resultó dañada, como tampoco la del Episcopado. Y aquí aclaro que él actuó individualmente. No representó, como mediador, a la conferencia de obispos.
“Además, el gobierno descalificó a la Iglesia al pedir que la mediación sea laica y nacional. Con eso quedamos fuera. Para mediar se necesita el consentimiento de las dos partes en conflicto.”
-El nuevo gobierno puede quitar esos requisitos. ¿Aceptarían mediar si se los piden?
-Dejemos esas hipótesis y elucubraciones. Somos ministros y así estamos bien en la coadyuvancia.