TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS.- Hijos de maestros rurales, Pablo Salazar Mendiguchía, de la Alianza por Chiapas, y Sami David David, del PRI, están enfrascados en una disputa feroz por la gubernatura del estado.
Con propuestas políticas que cada día se parecen más, el próximo 20 de agosto contenderán por el voto de 2 millones 90 mil chiapanecos, en los comicios más vigilados de la historia de Chiapas.
Los dos -uno originario de Soyaló y el otro de Acapetahua- crecieron al amparo del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque Pablo Salazar renunció el 8 de mayo de 1999.
Bajo las siglas de ese partido, ambos llegaron al puesto de senador en la actual Legislatura, pero gozan de licencia para buscar la gubernatura. Al principio de la contienda se decían amigos. Hoy parecen irreconciliables enemigos.
David David ha hecho toda su carrera política en diferentes sectores del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y ha ocupado cargos en el ámbito federal, tanto en el Poder Legislativo como en la Secretaría de Gobernación, donde fue director de Investigaciones Políticas y Sociales en 1982, cuando se recrudecía la represión contra los núcleos guerrilleros sobrevivientes de los años setenta.
Salazar Mendiguchía ha realizado su carrera política con carteras dentro del comité local del PRI y ha ocupado cargos públicos en el gobierno estatal, tanto en la Procuraduría estatal como en las secretarías de Educación y de Gobierno.
Fue del cargo de secretario de Gobierno, en tiempos del gobernador Javier López Moreno, de donde Salazar Mendiguchía saltó a la senaduría después de los comicios federales de 1994. En la misma fórmula iba Sami David David.
Por esa gestión, cuando Salazar Mendiguchía renunció al PRI lo comenzaron a acusar de corrupción, imputándole, sobre todo, la doble compra de ranchos durante el conflicto armado. Hoy lo responsabilizan de falsificar su título profesional y lo investigan respecto a la validez de su cartilla militar.
En el Congreso de la Unión, Salazar Mendiguchía fue miembro de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa),
órgano legislativo integrado en 1995 para coadyuvar en la solución al conflicto
chiapaneco.
Mientras que David David fortalecía sus relaciones políticas en el centro del país con el PRI y la Secretaría de Gobernación, Salazar Mendiguchía discutía en los Diálogos de San Andrés los Acuerdos sobre Derechos y Cultura Indígenas que se firmaron en febrero de 1996.
Las relaciones amistosas entre el obispo Samuel Ruiz García, uno de los principales mediadores en la rebelión indígena, y el senador priísta Salazar Mendiguchía, se estrechaban a la vez que disminuía su distancia respecto de las posiciones de la dirigencia zapatista.
Los severos cuestionamientos al PRI y al Ejecutivo federal condujeron a Pablo Salazar a crear, con otros senadores priístas, el Grupo Galileo, una corriente crítica del partido oficial.
Este hecho, así como sus críticas al presidente Ernesto Zedillo por ignorar a Chiapas en su IV Informe de gobierno, además de su condena a la matanza de El Bosque en junio de 1998, lo alejaron más de la dirigencia de su partido en Chiapas. Entonces se confrontó con el gobernador del estado, Roberto Albores Guillén, y con el gobierno federal.
En los últimos meses de 1998, las relaciones políticas entre Salazar Mendiguchía y el gobernador Albores Guillén se tensaron. El mandatario chiapaneco ordenó su expulsión del PRI, y en noviembre de ese mismo año, en un consejo estatal priista, se realizó una especie de “linchamiento político” del legislador federal disidente.
El rompimiento
En su natal Soyaló, el 14 de febrero de 1999, Salazar Mendiguchía se destapó como aspirante al gobierno del estado e inició “El Movimiento de La Esperanza”. Convencido de que la candidatura no le llegaría nunca del PRI, después de 26 años de militancia renunció a su partido el 8 de mayo de ese año y empezó a consensuar con las dirigencias locales y nacionales de los diferentes partidos políticos de oposición para formar una coalición opositora.
Con algunos conflictos e inconformidades internos, uno a uno, el PT, el PRD, el PAN y el PVEM lo hicieron su candidato externo al gobierno del estado. A su vez, Alianza Social, Sociedad Nacionalista, Centro Democrático y Convergencia por la Democracia se comprometieron a respaldarlo ante la prohibición de las leyes locales de formar una coalición por ser partidos nuevos.
Vino en seguida la lucha en el PRI por la candidatura a la Presidencia de la República. Por ello Sami David David esperó los tiempos políticos y una vez que pasaron las elecciones internas, el 25 de noviembre de 1999 se destapó como aspirante al gobierno del estado.
Para entonces, Salazar Mendiguchía ya tenía más de 300 días en precampaña.
Antes de conseguir la candidatura, Sami David David participó en una elección interna estatal del PRI, donde los dos principales aspirantes que le podrían ganar la contienda, César Augusto Santiago y Juan Carlos Gómez Aranda, fueron sacados de la jugada por una decisión centralista. En febrero de este año derrotó fácilmente a su contrincante.
Comenzó entonces una intensa contienda electoral. Salazar Mendiguchía y David David se enfrascaron en una guerra verbal en los medios de comunicación
llena de descalificaciones, rumores, anónimos y hasta agresiones físicas de sus
simpatizantes.
Uno, Salazar Mendiguchía, con 7 millones de pesos para la campaña proselitista de la Alianza por Chiapas; otro, Sami David, con 5 millones de pesos destinados a la campaña del PRI.
En lo que ambos llaman “guerra sucia”, han recurrido a una serie de acusaciones públicas y hasta penales. Han proliferado las encuestas que favorecen a uno o a otro, los debates en la radio y la televisión y hasta las descalificaciones por correo electrónico.
A Salazar Mendiguchía se le calificó
-anónimamente o en voz de Sami David- de “candidato de la revoltura”, traidor, desleal, obsesivo del poder, falsificador de documentos, mentiroso, adúltero, vendepatrias, Santa Ana chiapaneco…
A Sami David -a veces de forma anónima y otras en voz de Salazar- se le acusó de representar a narcopolíticos; de exquisito que siempre vuela en avión y helicóptero, de homosexual, mitómano, teatrero y orquestador de la guerra sucia…
Cuando en un noticiario de televisión local le dijeron a Pablo Salazar Mendiguchía que no ha podido demostrar que tiene el título de abogado, respondió que Sami David tampoco ha acreditado que no es homosexual.








