Señor director:
Me permito hacer algunas precisiones a la carta de Ramón Obón, publicada en la sección Palabra de Lector de Proceso 1239 en referencia al artículo Guionistas y compositores del cine mexicano ceden derechos a una compañía estadunidense (Proceso 1238).
Es claro y por todos conocido que ni Sogem ni SACM pusieron en marcha un programa para que sus agremiados se beneficiaran de la restauración de los derechos de sus obras caídas en el dominio público en Estados Unidos, como lo hizo la SGDAE española, lo que consta en un boletín. Más grave aún resulta esta “omisión incomprensible” si, como sostiene Ramón Obón, él conocía el problema desde 1994 e incluso realizó gestiones ante la Secretaría de Gobernación. Probablemente esas gestiones debieron orientarse a la defensa de los derechos de los autores miembros de la Sogem.
Cabe aclarar que las obras mexicanas cayeron en el dominio público entre 1948 y 1989 por incumplimiento de las leyes estadunidenses, y si bien este hecho resultó injusto para muchos mexicanos que vieron dañado su patrimonio, no fue ilegal. Fue consecuencia de un grave y sistemático descuido por parte de quienes debieron haber asesorado legalmente a los autores y compositores para proteger sus obras.
A partir del 1 de enero de 1996 se hizo efectivo el rescate de las obras caídas en el dominio público en Estados Unidos conforme a la ley de derecho autoral de ese país -la que textualmente beneficia a los autores-, remediando de alguna manera la injusticia, aunque Ramón Obón pareciera estar más preocupado por los intereses de los cinematografistas, e incluso trabaja para ello -como lo admite en su carta-, no obstante que durante años debió proteger los derechos de los autores como funcionario de Sogem.
Cabe precisar que obra en poder de Proceso un escrito de fecha 6 de marzo de 1998, firmado por el propio señor Ramón Obón y dirigido al presidente de la Asociación de Productores, en el que les
requiere documentos para integrarlos a una
demanda en contra de ARRC, lo que contradice lo dicho en su carta. Por otra parte, los señalamientos relativos al contrato de ARRC -cuya copia obra también en poder de Proceso-, como usted podrá comprobarlo en el propio documento, son inexactos, al igual que otras manifestaciones contenidas en la carta que, por razones de espacio, no me es posible aclarar en lo particular.
Por último, me permito felicitar a Proceso y a la periodista Columba Vértiz por su profesionalismo, y hago votos por que los autores y compositores mexicanos, quienes con su talento crearon nuestro acervo cinematográfico, resulten beneficiados con esta oportunidad que les brindan las leyes. (Carta resumida.)
Atentamente
Óscar L. Brooks








