Derechos laborales pisoteados

Señor director:

El pasado 8 de junio, mi hijo, Héctor Pérez Espinoza, tuvo que viajar a Cuernavaca por necesidades de su empleo (iba a sacar copia de su licencia de chofer para seguir laborando en Autobuses México-Toluca-Zinacantepec y Ramales, S.A. de C.V.) cuando, en el kilómetro 37 de la carretera, tuvo un accidente.
Murió en el lugar. Su cuerpo me fue
entregado por la tarde, y el 10 de junio le dimos sepultura. El día que lo velamos,
llegaron a mi domicilio los señores Rogelio Mondragón García y Herminio Gómez Colín, quienes dijeron ser representantes del
sindicato. Me dijeron que estaban para
ayudarme, que arreglara con calma lo que tuviera que hacer y que después fuera
a verlos.
El 12 de junio, al entrevistarme con ellos, señalaron que por el momento no me podían ayudar porque el sindicato carecía de fondos, pero que pondrían un anuncio para hacer una colecta entre los compañeros de mi hijo a ver si se juntaba algo.
Yo les pedí que, como representantes sindicales, tramitaran el pago del seguro de vida y la pensión correspondiente, pues mi hijo dejó en la indefensión a su esposa y a tres hijos, de nueve, siete y cuatro años de edad.
La respuesta de los dirigentes fue que no había seguro de vida y que era yo quien debía arreglar lo de la pensión. Además, me aseguraron que mi hijo estaba registrado con un sueldo de 172.33 pesos, lo que me pareció muy extraño, ya que recibía como pago alrededor de 10 mil pesos mensuales.
Acudí, entonces, al gerente de la empresa, señor Enrique Trujillo. Tuve el mismo resultado: ningún apoyo para que la humilde familia de mi hijo reciba los mínimos beneficios de sus derechos laborales.
Pienso que tanto la empresa como los dirigentes sindicales se están aprovechando de la situación, por lo que, públicamente, pido apoyo a las autoridades. (Carta resumida.)

Atentamente
Humberto Pérez Díaz
Domicilio conocido, Puerta del Carmen
Coatepec, Harinas,
Estado de México, C.P. 51700
(Vía Ixtapan de la Sal, Llano Grande)