En un operativo sin precedente en los siete largos años que lleva ya como cabeza visible de la empresa de la Plaza México, el 23 de julio, Rafael Herrerías inició su sexta temporada novilleril -no dio la del 98 en protesta por la expedición del nuevo reglamento taurino- con una desagradable sorpresa: la delegación Benito Juárez sustituyó al incondicional veterinario Luis Ignacio Montesinos por los calificados Benjamín Calva y Santiago Aja.
Tres días después, ambos especialistas -egresados de la UNAM y con 20 y 27 años de experiencia, respectivamente, en actuaciones periciales con ganado de lidia, maestros con reconocimientos diversos y con más de 40 trabajos de investigación publicados sobre el toro mexicano-, informaron a la delegación que los exámenes post mortem indicaban que los seis novillos de la ganadería de Guanamé, lidiados en el festejo inaugural estaban despuntados. Al día siguiente la delegación envió a los medios un boletín en el que hacía públicos esos resultados.
Las protestas no se hicieron esperar, tanto del ganadero Eduardo Hernández de los Santos como del empresario -“voy a hablar con López Obrador”-, la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia, apoderados, diestros que figuran e incluso la dócil Asociación de Matadores, que en enérgico boletín tachaba de irresponsable a la citada delegación por “publicar el examen en cuestión sin antes hacerlo del conocimiento del ganadero, los matadores y la empresa… dañando la credibilidad de la actuación de nuestros asociados que se juegan la vida en el ruedo”.
“Todos le pegan al negro”
El doctor Benjamín Calva señala: “Nosotros entregamos a la delegación los resultados obtenidos. No creo que haya que avisar a los involucrados a escondidas. Otra cosa es que los ganaderos estén acostumbrados a que les avisen antes que al público, pero no es obligatorio.
“He trabajado en todas las plazas de Tlaxcala y en la de Puebla, y los problemas son siempre los mismos: a los ayuntamientos no les convienen los escándalos taurinos y menos en época de elecciones.”
-¿No es un apostolado infructuoso?
-Eso me dicen muchos -reconoce Calva-, pero soy un admirador apasionado del toro. Todos le pegan al negro y éste no tiene un abogado defensor. Si lo amo y lo admiro, voy a abogar por él y a defender su dignidad animal. Lo más importante es que al llegar a mi casa luego de hacer exámenes post mortem puedo dormir en paz, con la conciencia tranquila.
“Quienes detentan actualmente el poder político en el DF lo quieren ejercer dentro del marco legal. Contamos con el total apoyo de la delegación Benito Juárez y de la jefatura de Gobierno. No se trata de perjudicar a nadie, sino de impedir más fraudes. Los llamados taurinos han olvidado que antiguamente a las figuras las hacía el toro. Hoy pretenden hacerlas la prensa, las empresas y la televisión, por eso cuando llega a salir un toro, pone a todos en su lugar. En el remoto caso de que la próxima administración nos pidiera llevar la fiesta en paz, mejor renunciamos.”
-La prensa especializada ironiza sobre la exactitud de sus conclusiones y…
-Toda la gente -enfatiza Calva- que está en contra de lo que nosotros estamos haciendo, es porque antes que a la fiesta defiende su cheque. A más ataques, más cantidad. La realidad es que desde tiempo inmemorial en todas las culturas la compra-venta de caballos se hace viéndoles la boca, pero según los taurinos eso no es confiable en las reses de lidia. Por eso para determinar la edad de los toros analizamos otros muchos tejidos, como esternón, médula roja, hueso de la cadera y vértebras torácicas y lumbares, ya que entre vértebra y vértebra hay un cartílago que con la edad se transforma en hueso. Cuando cruzamos toda esa información puede haber un margen de error de más o menos 30 días en la apreciación de la edad.
“Los libros de las ganaderías no siempre tienen que ver con los toros de esas ganaderías. Generalmente en el Registro Obligatorio de Edades traen ocho meses falsos. Un toro bien criado, cuando tiene la edad, cuando ya no crece más, no tiene problemas de peso ni de presencia, pero nos hemos encontrado con ‘corridas de toros’ de menos de dos años de edad, que dan el peso y cierta forma externa porque les han administrado hormonas.”
Delegado decidido
Contrastando con la permisividad del anterior delegado en Benito Juárez hacia la empresa de la Plaza México, el actual encargado de la delegación, Eduardo Morales Domínguez, parece tener prisa por corregir tanto desbarajuste taurino acumulado.
“Soy aficionado -confiesa-, pero no de los que van a todas, y menos cuando no hay mucho que ver, ni de toros ni de toreros. Lo último que vi en la temporada pasada fue al sobreadministrado Juli. Que hoy la Plaza México sólo se llene cuando vienen figuras españolas, me causa profundo malestar, como si aquí no hubiera posibilidad de sacar toreros con arrastre. De ahí el mérito de lo que anda haciendo El Zotoluco en España, luego de tantos años que estuvo relegado.
-¿Por qué tantas autoridades sustituidas?
-En el caso de Carlos Calvo Zapata, anterior subdelegado Jurídico, con dos años y medio ya traía una inercia ante los problemas taurinos. Consideré que con él no podría llevar a cabo ciertas medidas en la Plaza México, por indicaciones de la licenciada Rosario Robles, jefa de Gobierno. Igual ocurrió con el veterinario Luis Ignacio Montesinos, que había hecho muchos amigos, lo que le impedía actuar con independencia.
“Por otra parte comprobamos que el ‘laboratorio’ de la Plaza México era un cuarto maloliente sin mayor equipo y con más de nueve meses sin usar, con lo que la fiesta había dejado de ser fiesta y los toros, toros. Por lo que hace a los inspectores, que tampoco son parte de la empresa, aún no hemos podido cerciorarnos a profundidad de su desempeño. En lo que se refiere a los jueces, hay que decir que éstos no gozaban del respaldo suficiente de la delegación. Pero insisto: el juez tiene que volver a ser la autoridad máxima en la plaza. Ojalá la empresa entienda que hasta en los toros habrá cambios. La fiesta ya tocó fondo, es el momento del rebote y hay que aprovecharlo para beneficio de aquélla.
-¿Qué piensa de ese afán de autorregulación de la empresa?
-Injustificado. Cabría hablar de autorregulación si la fiesta estuviera en auge, pero sucede todo lo contrario. El reglamento tiene que darle más facultades al juez, la comisión debe fortalecer su papel incluyente en la fiesta taurina, así como las distintas asociaciones involucradas asumir su propia responsabilidad. No entiendo a esos ganaderos y toreros que defienden a quien los explota y ponen su honorabilidad en entredicho. La fiesta deja de ser brava, sin adrenalina ni entrega ni valor real.
-La delegación tendrá que aprobar nuevos jueces de plaza. ¿Con qué perfil si en los últimos años, siete han tenido que ser relevados después de que la autoridad los nombró?
-Tienen que saber de toros, desde luego, pero, sobre todo, poseer probidad moral, intelectual, institucional y fuerza de carácter. Ser autoridad, no nada más parecer. Una fiesta urgida de recuperar bravura y carácter no puede tener autoridades blandas, veletas o impresionables. En la delegación estamos abiertos a todas las propuestas. Es una convocatoria que estamos haciendo a la ciudadanía.
Democratizar la fiesta
“Herrerías -abunda el delegado en Benito Juárez- supuso que teníamos que pedirle permiso para efectuar cualquier cambio. Hoy se queja de prepotencia de mi parte, cuando él ya nos ha calificado, descalificado e injuriado. Aquí también nos reservamos el derecho de admisión. Las puertas de la delegación están abiertas también para Herrerías, pero si prefiere ventilar las diferencias con la autoridad en los medios, allá él.
“El problema se agrava cuando hasta los propios vecinos de la colonia Ciudad de los Deportes rechazan la fiesta… Los propietarios del inmueble, señores Cosío, no le invierten a su plaza un solo centavo, no digamos para construir cajones de estacionamiento, sino que prefirieron levantar un restaurante y un centro comercial. Por ello, le voy a pedir a Pepe Espina, delegado panista electo en Benito Juárez, particular vigilancia al funcionamiento de ese restaurante frente a la entrada principal de la plaza. Herrerías y Cosío tienen que aprender a respetar no sólo al público, sino también a los vecinos. Les sugiero que, además del reglamento taurino, consulten con atención la Ley para el Funcionamiento de Establecimientos Mercantiles y la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos en el DF.”
-¿Ve factible una continuidad en materia taurina con la siguiente administración?
-Creo que sí por varias razones: Las bases las vamos a consolidar en la presente administración. Las modificaciones al reglamento tienen que ir encaminadas a democratizar la fiesta, es decir, a que sea encauzada no sólo por los que tienen poder económico, sino también por quienes suscriben valores culturales y éticos en torno de la fiesta. Y, desde luego, por lo que ha reiterado López Obrador sobre la responsabilidad social de los empresarios en la Ciudad de México: primero los ciudadanos. Hay mucho por hacer, este proceso de cambio no concluye ni remotamente.
-Su sentir con respecto a la reacción de la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia…
-Bueno, ellos sienten lastimado su prestigio. Ojalá ante los empresarios lo defendieran con el mismo ahínco. Insisten, igualmente, en que no se publiquen los resultados de los post mortem y que mejor ni se den a conocer “para no causar más daño a la fiesta”. Sin embargo, la delegación y la Comisión Taurina del DF seguirán haciendo públicos esos resultados. Hay instancias legales para inconformarse. En el caso de los exámenes a Guanamé, no estuvo presente un notario, pero sí un verificador que dio fe.
Incomodidad ante la ley
“Los exámenes se han hecho a puerta abierta en el ‘laboratorio’ de la plaza, siempre y cuando no se estorbe la labor de los señores veterinarios. Así mismo, los ganaderos insisten en que es imposible medir la edad de los toros en una época en que ha sido posible medir la edad de la Tierra. Si queremos poner orden, los que tienen la última palabra son nuestros médicos veterinarios. Nosotros les tenemos confianza a ellos, quienes son autoridades en la materia y personas de reconocida solvencia, si bien hay antecedentes de que en anterior ocasión los doctores Calva y Aja, junto con un notario, fueron desalojados de la Plaza México.
“A partir de los nuevos nombramientos, la policía privada de Herrerías -informa el funcionario- ha intentado interferir pero sin lograrlo, así como los policías auxiliares que tiene contratados, y a los que se les tuvo que leer la Ley de Seguridad Pública. Existe una ley de procedimientos administrativos que vamos a obsequiar al empresario y a los ganaderos inconformes. Les molesta mucho la ley. Evidentemente es incómoda y lesiva a sus intereses.
El licenciado Julio Téllez García, actual presidente de la Comisión Taurina del DF, reflexiona: “Herrerías lleva ya siete años de hacer como que promueve toreros y de luchar por la autorregulación de la fiesta sin conseguir ninguna de las dos cosas a cambio de desprestigiar la plaza más importante del país. Es un caso de abierta rebeldía empresarial ante la autoridad, por lo que seguiremos apoyando como órgano de consulta a la Delegación Benito Juárez y al Gobierno del DF.
“Con estos criterios empresariales absurdos -subraya el también director del programa de televisión Toros y toreros, por el que algunos críticos leales a la empresa señalan que no puede ser juez y parte- hay que actuar con la ley en la mano ante esa caprichosa renuencia a acatarla.
“Los ganaderos quieren ver moros con tranchete, siendo que, ante la jefa de Gobierno, la comisión logró una prórroga de cuatro meses para aquellos criadores morosos que aún no están inscritos en el Registro Obligatorio de Edades. Igualmente, se consiguió que en vez de cuatro novilladas lidiadas en plazas de primera, se reduzca a dos el requisito para obtener el cartel.
“En todo caso, la relación de la comisión con la delegación es permanente y propositiva, nosotros como órgano de consulta y ellos como ejecutores, y ambos con estricto apego al reglamento. La comisión no busca el escándalo público como Herrerías. Si él quiere protagonizar un talk-show taurino, que se lo proponga a Carmelita o a Cristina.”
-¿Se sancionará o no al ganadero de Guanamé?
-La comisión se reúne cada mes y sin que ninguno de sus miembros perciba honorario alguno. En estos días el ganadero de Guanamé recibirá la notificación correspondiente. En cuanto la reciba, tiene el derecho de réplica y el recurso de inconformidad. Cuando se desahoguen las pruebas de las partes, el gobierno de la ciudad emitirá su fallo y establecerá la sanción correspondiente. Infracción sin sanción es seguir haciéndonos tontos solos.








