Villeli actualiza la obra de Félix B. Caignet Televisa adapta, por tercera vez, El derecho de nacer

Para Fernanda Villeli El derecho de nacer es un argumento fuerte y actual, porque el racismo y el machismo, abordados por el escritor cubano Félix Benjamín Caignet en los años cuarenta, están vigentes.
Tras ella hay 60 telenovelas, las ha escrito en los 42 años que lleva trabajando en Televisa. En unos meses cumplirá 80 años de edad y no para, pues, por segunda vez, Villeli adapta -ahora junto con su hija Marcela Fuentes Berain- El derecho de nacer para la pantalla chica, una historia originalmente escrita para la radio, que hace 60 años tuvo un éxito rotundo en la isla caribeña y desde entonces ha recorrido el mundo.
La escritora se pone nerviosa ante su nuevo reto. Ha escrito 60 capítulos del teledrama, que se transmitirá dentro de cuatro meses. Enseguida defiende su segunda versión:
“Los refritos, cuando son buenos, se hacen varias veces, no sólo en México, sino en todo el mundo. Una buena historia, una buena anécdota, se realiza varias ocasiones modificándola a los tiempos actuales.”
Contenta, estima que quizá Televisa, por ahora negada a hacer novelas históricas, quiere volver al relato romántico, “no rosa, porque el argumento es muy fuerte”.
Después de haber escrito La casa en la playa, su propósito era descansar, pero como le tiene un cariño especial a El derecho de nacer aceptó la adaptación. Comenzó a filmarse desde el 24 de julio pasado en Mérida, Yucatán. Los protagonistas son Kate del Castillo y Saúl Lisazo.
Este clásico de Caignet -relata Luis Terán en su libro Crónica de la telenovela. Lágrimas de exportación, editado por Clío- se trasmitió en la radio de México a principios de 1950. Luego la filmó Zacarías Gómez Urquiza en 1951 con Gloria Marín, Jorge Mistral, Martha Roth, Lupe Suárez y José Baviera.
En 1966 se hizo una nueva versión cinematográfica producida por Francisco Diez Barroso y dirigida por Tito Davison con la española Aurora Bautista, Julio Alemán, Maricruz Olivier, Fernando Soler y Eusebia Cosme, como Mamá Dolores. Ernesto Alonso la produjo y la dirigió por primera vez en la televisión de noviembre de 1966 a junio de 1967. La adaptó el español Julio Alejandro. Actuaron María Rivas, Enrique Rambal, Enrique Lizalde, Jacqueline Andere y Rogelio Guerra.
En 1982 Verónica Castro protagonizó El derecho de nacer, modernizada por Villeli. También intervinieron Ignacio López Tarso, María Rubio, Humberto Zurita, Beatriz Castro, Salvador Pineda, Fernando Balzaretti, Erika Buenfil, Laura Flores, Miguel Angel Ferriz y Socorro Avelar, como Mamá Dolores.
Fernanda Villeli, entrevistada en su casa, comenta a Proceso que en ese tiempo hizo énfasis en el machismo, los anticonceptivos y el alcoholismo. Aceptó de nuevo la aventura porque pensó que al saberse la historia de memoria y con el escrito anterior sería más fácil rehacerla, pero no ha sido así:
Esta nueva versión la he escrito desde el primer capítulo porque en estos 18 años ha cambiado mucho la vida, el modo de ser, pensar y hablar. No me sirve un solo capítulo de los que escribí hace casi dos décadas, ahora tendrá sólo 160.”

Un toque actual

Villeli asegura que el texto original es respetado, sólo se le agregan elementos de finales del milenio:
“Las anécdotas fuertes ahí están, no ha cambiado el machismo ni el racismo. Eso hay que exponer, decir y atacar.”
-Pero en su primera versión tocó el machismo.
-Sí, lo dije hace 20 años, ahora lo repito con mayores elementos de juicio. Es una historia que siempre será vigente. Alguien me decía en una de las juntas para dialogar sobre la telenovela: “¿Cómo vamos a poner a una muchacha que se embaraza, cuando hay tanto para no embarazarse?”. Sólo dije: “Revisen las estadísticas”, y todavía me rebatieron. Además, la mujer joven no se detiene a analizar que con un embarazo, y no es moralina, sin pareja le va a caer a ella todo el peso de sostener, criar y educar al  hijo. Y aunque el papel de la mujer en la sociedad ha cambiado, no va a poder continuar muchos de sus proyectos. Todo eso lo voy a manejar.
A pesar de los cambios que tendrá la nueva versión, ubicada desde 1988 al 2000, la escritora deja claro que todos los elementos que destacó el escritor Félix Benjamín Caignet no son anulados.
“En la primera versión -agrega- no se sabe mucho de lo que hace el hombre malo que creó Caignet. Es sinvergüenza, sólo piensa en su posición social y se muestra diferente ante sus dos hijas y su esposa. En esta última versión quiero ver el acoso sexual con la secretaria. Y le voy a meter negocios chuecos. Traficará con piezas arqueológicas de nuestro país. El saqueo de nuestro patrimonio arqueológico existe. Por cinco o 10 pesos se llevan una joya de nuestra historia y con eso come el pobre  que lo sacó y no sabe lo que vendió.”
Compara:
“En el relato del escritor cubano, la esposa es una mujer sumisa, abnegada, no sabe hacer nada ni trabajar. Estaba para obedecer al marido y no hacía más que llorar. En mi primera versión puse que tomaba muchos tranquilizantes, por eso a veces andaba en otra onda. Esta vez tomará drogas más fuertes. La cambié porque las mujeres tan sumisas e idiotas no me gustan. Ahora es una mujer atormentada, se droga porque tiene dolores artríticos porque en un parto muy doloroso la llenaron de morfina, eso hace que se aleje un poco de la realidad, pero se rehabilita y le reclama al hombre su infidelidad.”
-¿Conserva la historia de la negra fiel?
-Sí, porque hay tantas mujeres fieles, no necesariamente negras, en el servicio de una casa, son anónimas, pero viven dedicadas a la familia. Entonces, tendremos a María Dolores, que adora a la muchacha porque la crió desde niña y cuando se da cuenta que tendrá un hijo fuera del matrimonio, de un hombre que la engaño, le dijo que la adoraba y cuando se entera del embarazo huye, eso aún existe en México, la ayuda.
En su juventud, Villeli trabajó como secretaria en el Banco de México, luego fue comisionada para el Fondo Monetario Internacional en Washington y estudió estructura dramática, radio y televisión en la Universidad de George Washington.
En 1982 decide quitar a la niña pequeña que aparece en la obra original. Para seguir con el melodrama tradicional, explica, la cambió por una hermana envidiosa de la protagonista, en la segunda versión es más villana.
“La muchacha que sufre porque le roban a su hijo, se lo lleva la negra para salvarlo del abuelo, ahora estudia Trabajo Social para ayudar a la gente por el dolor que lleva consigo”, resalta la escritora, quien aún no sabe si el personaje principal será monja,  porque “con Verónica Castro funcionó.”

El destino

A la también creadora de Extraños caminos del amor, la primera novela policiaca; de San Martín de Porres, la primera de tema prácticamente religioso, y de El maleficio, la primera en la que fueron permitidos los elementos parapsicológicos, se le cuestiona dónde deja el problema de la negritud que aborda Caignet en su texto, y sólo cuenta:
“Emilio Azcárraga Milmo llegó de Brasil, y me dijo: ‘No sabes qué exitosa es El derecho de nacer, es extraordinaria, cómo gusta. La vamos a hacer aquí’. Le conteste: ‘Aquí no, porque no tenemos el problema de los negros, hay grupos en Veracruz y en Oaxaca, pero no es un conflicto, aquí hay discriminación contra el indígena o contra cualquier pobre’. Entonces me negaba.”
Recuerda que el presidente de Televisa mandó a dos personas a Cuba para comprar los derechos de la historia y no se los vendieron: “Me dijo: ‘has de estar muy contenta’”.
La escritora piensa y luego agrega:
“La verdad me parecía muy cursi El derecho de nacer, la había visto en cine y no me gustó. Por eso no tenía ganas de hacerla. Siempre viajaba a Cuba, después de la  revolución de Fidel Castro fui y compré los derechos.”
-¿Cómo, si no le gustaba?
-Era titular en la rama de televisión en la Sociedad General de Escritores de México (Sogem). Iba con gente del Canal 13 en una camioneta y vi Cenda, el Centro del Derecho de Autor, y me bajé, les dije que luego los alcanzaba. Me presenté con el director de ahí, Francisco Martínez. Durante la charla le expresé que quería adaptar El derecho de nacer y se negó, no quería tratos con Televisa. Especificó: “Es capitalista hasta morir”. Entonces comenté: “Me dan ustedes carta-opción para venderla al gobierno de México”. Aceptaron. Pero si el gobierno no la compraba, podía venderla a un particular, y el único que existía era Televisa:
“Me escribieron mi carta-opción y regresé con esa obra a México, fui a Canal 13, el director era Raúl Martínez, se la ofrecí pero no podía comprarla porque estaba en números rojos, y me dio una carta en la que decía que no podía adquirirla, para así poder venderla a Televisa, y desde ese día la única televisora comercial del país empezó a comprarle material a Cuba. Un año después se hizo una versión para la pantalla chica.”
Después se dio un  estrecho contacto entre la escritora y la obra del cubano.
“Me di cuenta que sus historias estaban muy adelantadas para su tiempo. Tiene una que se llama Pobre juventud, ya se hizo en México, es sobre los adolescentes y la incomprensión del adulto hacia ellos. Caignet fue un hombre  con un sentido  social, sus relatos impactan, por eso me animé a adaptar El derecho de nacer.”

Un difícil camino

Ha sido asesora literaria en Televisa. Supervisa y orienta a algunos escritores noveles de melodramas que, a juicio de la compañía, son buenos prospectos de escritor.
Ha viajado mucho y disfrutado de la vida. Aún no sabe qué más cambios habrá en su nueva adaptación de El derecho de nacer. Y sorprende:
“Es muy complicado escribir una telenovela, estamos enredados en eso.”
-¿Cómo se ponen de acuerdo dos autoras en una historia?
-He escrito con los mejores guionistas. Acepto siempre que sean profesionales. Marcela Fuentes ya escribió cine y lleva como 10 telenovelas como El diario de Daniela. La empresa quiere que de preferencia haya dos escritores porque se enferman o se mueren, todo puede pasar y la novela a veces está al aire.
-Ha laborado con destacados productores, como Ernesto Alonso. ¿No la han limitado o censurado?
-Todos han sido respetuosos de mis textos. He tenido buena suerte. Desde luego, hay una comunicación, hay juntas, ellos pueden decir no me gusta tal cosa, pero se habla; si no tengo razón me lo tienen que demostrar, y pongo lo que quieran, de lo contrario me respetan porque la escritora soy yo. No sé si los demás escritores, pero gozo de una libertad absoluta. Una vez estaba de viaje y me cambiaron el final y no me gustó nada, me quejé por medio de un escrito de la Sogem ante la empresa.
-¿Pero no le impone Televisa a sus escritores una línea?
-No me ha sucedido eso. He escrito lo que nadie en telenovelas, llevo 60, y 42 años escribiéndolas, y 50 años haciendo radionovelas. Nunca me han dicho “no escribas eso”. Sin embargo, yo sí he dicho: “Esto no lo quiero escribir”, porque a veces ellos nos dan la temática. Y no hay poder humano que me haga escribir algo que no quiero. Realicé la primera telenovela en México, Senda prohibida. Se transmitió a partir del 12 de junio de 1958 a las 18:30 en Canal 4. Además fue la primera historia de adulterio.
Aboga por el melodrama. Comenta que el género no ha cambiado, empezó como folletines en el siglo pasado. Coincide con Luis Terán, quien escribe que “las novelas por entrega fueron gran éxito entre los lectores del siglo pasado, construyendo un atractivo más para la venta de periódicos. Escritores de la talla de Charles Dickens, Henry James, Víctor Hugo, publicaron en ese medio.”
A una persona, menciona Villeli, no le pueden pasar tantas cosas como le pasan a un personaje de telenovela; eso no es normal en la literatura, por eso la telenovela es tan despreciada por algunas personas, por fortuna ha  crecido mucho. Se convirtió en una fuente de trabajo impresionante, pero las historias siguen siendo las mismas: de amores frustrados, no se realizan porque hay alguien que no quiere, hasta el final se encuentra la felicidad. Explica:
“Al público le gusta ver eso, quizá como una catarsis, para decir: ‘A éste le va peor que a mí’. Ojalá sea para decir: ‘Mira lo que hace esa persona, no está bien’, y analicen sus actos. Debe haber elementos de reflexión, pero muy sutilmente porque el espectador no acepta fácilmente que se le enseñe.”
Es positiva. Cree que la telenovela ha tenido buenos resultados:
“Los mexicanos somos tan introvertidos. No hablamos de nuestras cosas, con los teledramas las familias platican y, sin querer, expresan lo que sienten. Creo que la telenovela tiene muchas cosas positivas y negativas.”
-¿Cuáles son las negativas?
-No  quiero criticar a ningún compañero, pero hay historias sin pies ni cabeza. Es gente que sólo escribe porque pagan bien, llenan cuartillas y no le tienen respeto al público, no usan un buen vocabulario, ponen escenas muy violentas, de mal gusto.