Los cárteles invirtieron en el continuismo: Molina Ruiz Desconcierto en el narco por la derrota del PRI

Alejandro Gutiérrez

CHIHUAHUA, CHIH.- Operador de la estrategia en materia de seguridad pública para el próximo gobierno de la República, el senador Francisco Molina Ruiz dice que la primera acción del gabinete definitivo, será “fracturar” la corrupción oficial que es el “principal soporte” de los cárteles mexicanos y colombianos, y acepta que el reto de “cambiar la mentalidad de la policía” es descomunal.
-¿Tienen algún diagnóstico de inteligencia sobre los cárteles de la droga a partir del triunfo de Fox?
-El diagnóstico es que sigue el desarrollo del negocio. Regularmente tiene compromisos preestablecidos que debe cumplir y la reacción al incumpliento son los ajustes de cuentas. Sin embargo, la expectativa de los cárteles de la droga era otra, su apuesta era en otro sentido y se percibe que existe un gran desconcierto. Obviamente le apostaron con innumerables recursos económicos a otra opción, porque le jugaban a la estructura del continuismo.
Excomisionado del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas y exsecretario técnico del Grupo de Contacto de Alto Nivel México-Estados Unidos, Molina forma parte del equipo de transición del presidente electo Vicente Fox, al lado del abogado guanajuatense José Luis Reyes, para el área de seguridad pública y justicia.
En entrevista con Proceso, el también exprocurador de Chihuahua advierte que para los cárteles “todo cambió radicalmente con el triunfo de Vicente Fox, porque no podrán seguir engarzados al sistema político mexicano. Ahora se  inicia la labor de combate y será frontal. Será una pelea más pareja, así con cursivas o entrecomillas, porque siempre hemos hablado de una lucha desigual por los descomunales recursos que tienen los mafiosos y lo limitado de los recursos oficiales”.
Insiste: “Los cárteles no esperaban el triunfo de Fox y lo que nos puede favorecer es aprovechar que están desolados al ver truncadas sus expectativas de crecimiento, para iniciar una ofensiva y conseguir la fractura de sus lazos de comunicación con estructuras corruptas del gobierno”.
Una semana antes de presentar el Plan de Seguridad de Fox, Molina y Reyes viajaron a Washington. Se entrevistaron con la procuradora de Justicia, Janet Reno; con el subprocurador Erick Holder; con el subsecretario del Tesoro, James Johnson; con el subadministrador de la DEA, Julio Mercado; con el asistente de operaciones del FBI, David Alba; con el comisionado de Aduanas, Raymond Kelly; con Rodney Beers, del Departamento de Estado; con Lino Gutiérrez, asistente para México del Departamento de Estado, y con Richard Phiano, asistente de operaciones de la DEA.
A todos les dijeron que Fox no alterará los planes conjuntos que tengan un desarrollo aceptable y que esperan que el cambio de gobierno en Estados Unidos tampoco trastoque la colaboración bilateral.

“Policía universal”

El lunes 31 de julio, José Luis Reyes y Francisco Molina presentaron la propuesta de Fox en seguridad pública, que incluye la transformación radical de la Procuraduría General de la República, que se convertirá en la Fiscalía General de la Federación, la cual ya no tendrá como tarea fundamental las labores policiacas, sino que será una estructura jurídica, con manejo profesional en la integración de expedientes y en el litigio ante los tribunales. Contará con una especie de FBI, en términos de ser la entidad investigadora de la Fiscalía.
Anunciaron la creación de la Secretaría de Seguridad Pública y Servicios a la Justicia, la cual coordinará a todas las policías: Judicial Federal, el Centro de Planeación contra las Drogas (Cendro) y la Federal Preventiva. Incluirá también al Sistema Nacional de Seguridad Pública y al sistema carcelario. Su perfil, dijeron, será profesional y científico.
Las funciones jurisdiccionales o de administración de la justicia en poder de la Secretaría de Gobernación pasarán al Poder Judicial, como es la toma de decisiones en materia de preliberaciones y/o los tribunales agrarios, contencioso-administrativo y de menores infractores.
“La idea es formar un perfil de policía que hemos denominado universal”, dice Molina, cuyo propósito será actuar tanto en labores preventivas como en la lucha contra el crimen organizado.
-Usted aseguró que el narcotráfico no es un problema de seguridad nacional, ¿cuál es la propuesta que hacen?
-El grave problema con ese término es que no existe una definición exacta de seguridad nacional. El Ejército dice que tiene una definición exacta, pero la verdad es que no tiene un concepto preciso. Existen tantas corrientes que lo definen de varias formas, desde el punto de vista gramatical, del operativo, desde el punto sustantivo; hay quien define por separado cada concepto o quien hace una combinación de términos o bien hasta desde una perspectiva referencial.
“La seguridad nacional equivale a la paz social, a la tranquilidad nacional, a la equidad nacional, al desarrollo nacional, a la capacidad nacional competitiva. Incluso, éste no es un concepto militar. Por ejemplo, si en África existe una hambruna o una epidemia que pone en riesgo al Estado, entonces ése es un problema de seguridad nacional.”
Abunda: “Existen algunos estudiosos, con los que yo coincido, que definen la seguridad nacional como la acción o la reacción del Estado para contrarrestar la amenaza que exista en contra de cualquiera de las tres estructuras que lo integran: pueblo, territorio y gobierno. Cuando uno de esos tres pilares del Estado moderno se ven amenazados o afectados en forma extintiva, entonces es un problema de seguridad nacional.
“Sin embargo, ese concepto trasladado al fenómeno del narcotráfico no es aplicable. El narcotráfico no atenta contra la comunidad mexicana, sino que utiliza a un sector para traficar y consumir drogas. Los pleitos entre esos grupos son preocupantes por ser ocasionalmente públicos, pero están enfocados a resolverse entre los involucrados y no implican un Estado de excepción.”
Considera que el propósito del narcotráfico “no es provocar inestabilidad social, como tampoco apoderarse del territorio, aunque haya zonas peligrosas”.
A su juicio, el Estado mexicano “tiene el control. No sucede como en Colombia, donde existen comunidades que son controladas por los cárteles, ellos aplican sus impuestos y sus leyes. El Estado colombiano no entra siquiera a esas zonas”.
-¿Pero el fenómeno de la adicción puede ser interpretado como un riesgo para el pueblo, por ser un problema de salud pública?
-Sí, es un problema delicado que se debe atender con políticas nuevas que atiendan el fondo y los efectos del fenómeno, pero la adicción no significa una amenaza para todos los mexicanos. El campo de consumidores es realmente limitado. Se estima en 180 mil el número de adictos frente a una población de 100 millones de habitantes. Esto representa apenas 0.018%. Es decir, el narcotráfico no va contra el Estado, ni quiere controvertirlo ni quiere cambiar un sistema democrático. Ellos buscan afianzarse al sistema político mexicano, porque para allá iba, a una franca complicidad entre los poderes políticos y del narcotráfico.
Molina critica el tono de la lucha antidrogas de México, “porque han existido medidas de facto y reacción de la política criminal”. A su juicio, ha sido una política errática que trastoca valores fundamentales del estado de derecho.
Dice: “Vimos a un Estado ineficiente y sin posibilidades de combatir eficazmente del lado del derecho, una policía sin capacidades y sin conocimientos, en un ambiente perverso y flexible, donde un buen número de mexicanos evaden la ley y no muestran miedo a la autoridad. Ello va desde no pagar impuestos, hasta involucrarse en actos fuera de la ley. Todo ello ocasiona una erosión enorme. Entonces, el presidente Zedillo creó mecanismos de represión y de control, como incrementar el catálogo de delitos graves, con penas más severas y, en el nivel operativo, sustituyó las estructuras ineficaces y cuestionadas por el Ejército, argumentando un asunto de seguridad nacional. Así, resulta que el Estado no cumplió con su tarea y dejó que cada persona se las arreglara como pudiera”.
Acota, sin embargo, que el Ejército Mexicano se ganó a pulso una serie de espacios en la lucha contra el narcotráfico, como la erradicación de plantíos, con la participación de 18 mil elementos. También tiene personal en intercepción aérea y marítima.

“Que se cuiden los narcos”

Piensa que el combate a la delincuencia debe ser “en diversas pistas”, porque el narcotráfico es un fenómeno estructural, acciona mediante sobornos y su operación es onerosa.
“Entonces, desde la perspectiva de reingeniería que desarrollamos, vemos que el propósito del gabinete definitivo será fracturar una serie de actividades, como el pilar de la corrupción, el pilar del consumo, lo cual implica acciones no sólo de la policía, sino de educación, del sector salud, de las áreas de investigación financiera.”
-¿Cómo se combatiría la corrupción?
-El debate se está centrando en cambiar la forma de pensar del policía y en crear una estructura a favor del Estado y en contra de la delincuencia. No como sucede hoy, que es a la inversa. En el caso de muchos policías, sólo tienen en mente robar más que servir.
“La idea es iniciar una verdadera reforma en muchas de las estructuras que hoy están carcomidas por la erosión de la ineficacia y la corrupción. Es como tener dos vitrinas: en una están los carniceros sacrificando a un animal y destazando sus subproductos, y enfrente está el dueño de la carnicería, que se para el cuello con el producto perfectamente bien presentado para su venta. El trabajo de esta administración será destazar ese ente que es la seguridad pública y la justicia. Al próximo gobierno le tocará limpiar, lavar, motivar, pero sobre todo convencer a los elementos que participen de que hay una opción lejos de la corrupción.”
-Pero sus detractores han señalado que ya el PAN tuvo una oportunidad de combatir a la delincuencia cuando Antonio Lozano estuvo en la PGR y usted en el INCD. Además, los gobiernos de Baja California, Chihuahua y Jalisco, sedes de cárteles, no tuvieron saldos positivos…
-Te limita mucho entrar ensamblado a un esquema que te permite poca movilidad y con limitaciones en la competencia jurídica, porque haces malabarismos y no puedes actuar a plenitud. Es lo que sucedió en nuestro paso por la PGR. Y, sin embargo, se hicieron esfuerzos notables.
Sostiene que lo mismo ha sucedido en las entidades gobernadas por el PAN: se han hecho esfuerzos sustanciales respecto a los que han hecho otros gobiernos.
Comenta: “Críticos surgen de muchas partes, pero no se subraya el hecho de que en no pocos sitios se percibe una relación de corrupción entre el viejo sistema político mexicano y el poder del narcotráfico”.
Reitera que, con todas las críticas que pueda haber, los gobiernos panistas sí han abierto ese combate.
Ejemplifica con el caso de Ciudad Juárez, municipio gobernado por el PAN, donde existen hechos relacionados con la delincuencia organizada. “El municipio no ha recibido recursos del gobierno del estado, a pesar de que éste recibió 140 millones de pesos del Sistema Nacional de Seguridad Pública”.
Advierte: “Entendemos que este trabajo no es de la noche a la mañana. Se tiene que trabajar con los policías para hacerles entender el valor del prestigio y del reconocimiento. Se deberán establecer inicialmente células pequeñas de policías con acciones específicas y concretas. Y se busca retomar las experiencias anteriores para ver las que han sido efectivas y analizar las que fallaron para evitar los errores”.
Aclara que “la idea no es llegar a hacer despidos de policías, sino profesionalizarlos. Se iniciará un proceso riguroso de selección y filtro y un mecanismo de seguimiento con aquellos elementos que sean retirados por no cumplir el perfil requerido o porque existan evidencias de su vínculo con la corrupción y el narcotráfico. En principio, la lucha es contra el arma más poderosa de los capos: la corrupción.
“Recomendaremos al gabinete que esa sea la primera estructura en ser fracturada… (pues) permite el desarrollo de las organizaciones criminales. El estudio que se ha hecho no nos permite concebir en México un acto criminal que no utilice la corrupción como su principal divisa y que no asocie a los malos servidores públicos. La gran divisa del próximo gobierno es que Vicente Fox llega sin restricciones en este combate, porque no tiene compromisos con nadie.”
Y concluye: “Que se cuiden los narcos”.