Luego de que, en el último momento, le quitaron 196 votos en la única casilla anulada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Vicente Fox fue declarado presidente electo por este organismo, encargado de calificar dicha elección por primera vez en la historia de México.
Fox, cuyo mandato comenzará el 1 de diciembre, conquistó la Presidencia de la República con 15 millones 898 mil 545 votos -el 42.52% de los sufragios emitidos-, cantidad que representa apenas una cuarta parte del padrón electoral -59 millones 591 mil 638 personas- y menos de la sexta parte de los mexicanos.
En la ceremonia, efectuada el miércoles 2 en la sede del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación -cuyas instalaciones fueron inauguradas por Carlos Salinas en febrero de 1994-, Fox recibió la constancia que lo acredita como presidente electo, cargo que por primera vez en la era moderna se gana con menos de 50% de los votos.
Pese a que las primeras impresiones fueron que su triunfo obedeció a una votación acrecentada de los ciudadanos, en realidad la elección del 2 de julio tuvo un abstencionismo mayor al registrado hace seis años, cuando Ernesto Zedillo llegó al cargo con 17 millones 181 mil 651 sufragios.
En 1994, votó 78% de los empadronados -en una elección que el propio Zedillo reconoció como “inequitativa”-, mientras que el 2 de julio de 2000 sólo acudió a las urnas el 64%.
El abstencionismo fue, así, 14 puntos porcentuales mayor al de 1994.
Ciertamente, esta vez votaron 2.5 millones más personas que en el 94, pero el padrón electoral había aumentado en 12 millones de ciudadanos.
Y es que, en 1994, el padrón tenía 47 millones 480 mil 159 electores potenciales registrados, con una lista nominal de 45 millones 729 mil 53; mientras que en el presente año las cifras correspondientes fueron: 59 millones 591 mil 638 empadronados, y 58 millones 789 mil 209 en lista nominal.
Las cifras y porcentajes quedan redondeados con estos datos: hace seis años sufragaron 35 millones 285 mil 291 personas -el 78% de los empadronados-, y en los últimos comicios lo hicieron 37 millones 601 mil 983, equivalente a 64%.
Por primera vez, luego de la reforma electoral de 1996, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación calificó la elección presidencial y rompió con el sistema de calificación por un órgano político (el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados, instaurado por el Constituyente de 1917, pero cuya tradición venía desde el siglo XIX).
No obstante, la contundente victoria de la Alianza por el Cambio conjuró las turbulencias que el propio candidato Fox había anticipado si no se le reconocía su eventual triunfo, luego de cuestionar a un Tribunal Electoral que dictaminó en contra de que en las boletas electorales apareciera su imagen.
El candidato de la Alianza por el Cambio tildó entonces de “pillos” a los magistrados por urdir esa “marranada”, y amagó con darles un “escarmiento” sometiéndolos al trámite de juicio político. Estos hechos condujeron al Tribunal Electoral a realizar una campaña de medios que costó casi 40 millones de pesos para mejorar su imagen (Proceso 1161).
El miércoles 2, cuando los resultados electorales fueron acatados sin más, el magistrado presidente del Tribunal Electoral, José Luis de la Peza, subrayó: “… no tenemos compromiso con corriente política alguna (…) nuestro único compromiso es con el pueblo de México, y consiste en administrar justicia conforme a la Constitución y a la ley”.
Por su parte, Fox, quien desde la noche del 2 de julio ha venido modificando su tono rijoso, pidió disculpas a los magistrados por aquello de las “marranadas”, y advirtió: “No gobernaré con camarillas ni para camarillas ni contra camarillas”.
Las impugnaciones
En el camino de Fox a la Presidencia, la Alianza por México sólo interpuso dos impugnaciones, en el distrito 2 del Estado de México, con cabecera en Zumpango, y en el distrito 11, con cabecera en la capital de Puebla.
De las 36 casillas implicadas, la impugnación de la Alianza por México procedió solamente en una, la 1247 básica del distrito poblano. Se anularon 429 votos: 196 correspondientes a la Alianza por el Cambio, igual número del PRI, 30 de la Alianza por México, cuatro del Partido del Centro Democrático, tres de Democracia Social y ninguno del PARM, porque este partido no obtuvo allí ningún sufragio.
El candidato del PRI, Francisco Labastida, quedó finalmente con 13 millones 574 mil 677, cifra que constituye el porcentaje de votos más bajo (36.10%) que ese partido y sus antecesores han tenido desde su creación, en 1929.
La Alianza por México, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, logró por su parte sólo 6 millones 259 mil 18 votos, equivalentes a 16.74% de los sufragios emitidos (en 1994 consiguió 17.1%).
En su debut, Democracia Social no logró con sus 592 mil 72 votos el 2% necesario para conservar su registro (alcanzó el 1.57%). El Partido del Centro Democrático recibió 208 mil 261, y el PARM, cuyo candidato Porfirio Muñoz Ledo los abandonó, se quedó con 157 mil 119.
En total, se emitieron 37 millones 601 mil 983 votos; válidos fueron 36 millones 812 mil 145 y se anularon 789 mil 828.
Por lo que se refiere al cómputo de los votos para diputados y senadores, las cifras disponibles podrían variar, una vez que las salas regionales y superior del Tribunal Electoral resuelvan las impugnaciones y los recursos de inconformidad presentados por los partidos y coaliciones y que, hasta el cierre de la edición, habían afectado ya a dos diputaciones de la Alianza por México.
En cuanto a las formalidades que deben cubrirse antes de que Vicente Fox reciba la banda presidencial, sólo falta que la Sala Superior del Tribunal Electoral realice el trámite de notificación a la Cámara de Diputados para que se publique el Bando Solemne que difundirá en todo el país la declaración de presidente electo.
Se espera que esto ocurra a partir de este lunes 7.








