Francisco Castellanos, Ramón Alfonso Sallard y Jaime Velázquez
Suficiente para impulsar a su candidato de forma espectacular a la Presidencia de la República, la oleada de votos foxistas del 2 de julio no llegó de manera pareja a todos los rincones del país. Por debajo del triunfo de Vicente Fox subyacen -sobre todo en las votaciones concurrentes, para diputados federales, senadores y autoridades locales- fenómenos electorales regionales que pudieran matizar e, incluso, desmentir la visión de que el mero lanzamiento del PRI de Los Pinos es sinónimo de transición.
Fenómenos unos, que remiten a los mejores tiempos del moribundo corporativismo priista; otros, que muestran la persistencia del voto duro partidista, y unos más que perfilan una nueva actitud del electorado, pendiente más de candidatos que de emblemas.
Entre estos últimos destaca el voto diferenciado, que resultó determinante en los resultados de 42 distritos electorales, donde el triunfo de un candidato presidencial no se tradujo en el triunfo del candidato a diputado del partido o coalición de aquél.
Esta forma de votar castigó, sobre todo, a los aspirantes a diputados de la Alianza por el Cambio -que postuló a Fox-, aunque con otra visión se podría concluir que a quienes afectó fue a los aspirantes presidenciales perdedores. El caso es que en 37 distritos donde ganó Fox, la diputación se la llevó el PRI (24 casos) o la Alianza por México (13 casos). Todo esto, sin considerar las impugnaciones de los partidos a los resultados oficiales.
El reflujo de la marea foxista también puso en evidencia el atrincheramiento del corporativismo priista en las regiones rurales más agrestes.
Así mismo, reveló la existencia de un tripartidismo PRI-PAN-PRD en distintas zonas a lo largo del país: En 43 distritos electorales, repartidos en 13 entidades, desde Baja California Sur hasta Chiapas, la diferencia entre el primer lugar y el tercer lugar en la elección de diputados federales fue de entre 2.95 y 15.17 puntos porcentuales.
Se presentan, a continuación, los casos de los distritos 06 de Sonora (Ciudad Obregón), 12 de Michoacán (Apatzingán) y 01 de Durango (Santiago Papasquiaro), que resultaron ser, respectivamente, el del mayor voto diferenciado, el más perredista y el más priista, fuera de Sinaloa, tierra del candidato presidencial Francisco Labastida.
Cajeme no cree en partidos
Sonora, uno de los estados con mayor porcentaje de sufragios a favor de Vicente Fox, registró, también, algunos de los casos más llamativos de voto diferenciado, entre los cuales ocupa el primer lugar nacional el distrito 06 correspondiente al municipio de Cajeme, cuya cabecera es Ciudad Obregón.
Priistas y perredistas, en mayor proporción, pero también panistas, fueron víctimas, en distintos casos, del voto diferenciado. Y, desde luego, los tres partidos fueron beneficiarios de este fenómeno, que era más bien raro en México, hasta antes del 2 de julio.
Lo cierto es que en Cajeme ya se venía manifestando claramente desde 1994, y su ejemplo cundió en otros distritos federales sonorenses el 2 de julio, así como también en varios distritos locales y municipios, ya que en esa misma fecha se efectuaron comicios locales, conjuntamente con los federales, para renovar las 33 curules de la Legislatura estatal y los 72 ayuntamientos.
Como ocurrió en todo el estado, Fox arrasó en Cajeme, el principal municipio que gobierna el PRD en el noroeste. Fox obtuvo 68 mil 427 votos (48.27%) contra 41 mil 965 (29.60%) de Francisco Labastida y 27 mil 857 (19.65%) de Cuauhtémoc Cárdenas.
En el distrito electoral federal 06, que comparte el mismo territorio que el municipio de Cajeme, la Alianza por el Cambio registró 24 mil 640 votos menos en la elección para diputado federal que en la presidencial, una diferencia de 36%. En cambio, el PRI obtuvo 15 mil 829 votos más (una diferencia de 37.71 %), entre una y otra elección. Y la Alianza por México ganó 6 mil 262 votos más en la elección de diputado respecto de la presidencial (una diferencia de 22.5%).
Oficialmente, el candidato a diputado de la Alianza por el Cambio consiguió 43 mil 787 votos (31.33%); el de la Alianza por México, 34 mil 119 (24.41%), y la del PRI, Rosario Oroz, la ganadora, 57 mil 794 (41.36%).
Estas cifras y porcentajes resultan más sorprendentes si se comparan con los resultados de la elección para diputado federal de 1997, en el mismo distrito. En aquella ocasión, el PRI postuló al alcalde saliente de Cajeme, Faustino Félix Escalante, y su gestión fue abrumadoramente reprobada por los votantes: Obtuvo solamente 27 mil 190 sufragios (22.02%), mientras que el PAN registró 25 mil 623 (20.75%) y su aliado, el PVEM, 969 (0.78%). El candidato ganador fue Saúl Solano, postulado por el PRD, quien obtuvo 64 mil 676 votos, lo cual significó un avasallador 52.39%.
En 1994, los cajemenses ya habían dado muestras del voto diferenciado: En la elección presidencial, el priista Ernesto Zedillo ganó con 52 mil 694 sufragios (37.62%); el perredista Cuauhtémoc Cárdenas, 33 mil 264 (23.75%), y el panista Diego Fernández de Cevallos, 52 mil 399 (37.41%).
Sin embargo, las elecciones para diputados y senadores registraron otros números: En el primer caso, el PAN obtuvo 42 mil 121 votos (30.46%), el PRI 64 mil 653 (46.75%) y el PRD 29 mil 798 (21.55%); en el segundo, la fórmula panista registró 45 mil 875 votos (32.74%), la priista 61 mil 763 (44.07%) y la perredista 30 mil 492 (21.76%).
Este 2 de julio, la proporción de voto diferenciado en Cajeme fue aún más impactante en la elección para senadores: La fórmula panista (Ramón Corral Ávila y Héctor Larios), superó por más de 40 mil votos a la priista en todo el estado, pero Ciudad Obregón fue uno de los pocos lugares donde fue rebasada por esta última, pues obtuvo 44 mil 112 sufragios (31.44%), contra 60 mil 744 (43.31%), mientras que los candidatos de la Alianza por México recibieron 31 mil 851 (22.70).
A pesar de que los candidatos al Senado de la Alianza por el Cambio resultaron triunfadores en Sonora, en Cajeme obtuvieron 24 mil 315 votos menos respecto de la elección presidencial, una diferencia de 35.53%. La Alianza por México, que postuló como primer lugar de su fórmula al cajemense Carlos Navarro, dirigente estatal del PRD, recibió 3 mil 994 sufragios más que Cuauhtémoc Cárdenas, lo cual significa que su popularidad es mayor que la de su líder en 14.33%. Pero los candidatos al Senado por el PRI, los también cajemenses Eduardo Bours Castelo y Miguel Ángel Murillo Aispuro -este último dirigente estatal priista- tuvieron de consuelo, ante la derrota, que en su ciudad natal superaron casi por 12 puntos porcentuales a sus rivales panistas y obtuvieron, además, 18 mil 779 votos más que los registrados por Francisco Labastida, es decir, tuvieron una aceptación superior en 44.74% de la otorgada al candidato presidencial de su partido.
A final de cuentas, Eduardo Bours Castelo, responsable de la recaudación de fondos en la campaña labastidista, será senador de primera minoría y continuarán vivas sus aspiraciones de obtener, en el 2003, la candidatura priista a la gubernatura, tal como lo ha manifestado públicamente en más de una ocasión.
De hecho, la familia Bours tendría una segunda opción para el 2003 en el PRI, y una tercera en el PAN. Como buenos empresarios, los Bours apostaron a varias cartas y ganaron por todos lados. Así, un hermano menor de Eduardo, Ricardo Bours Castelo, ganó la alcaldía de Cajeme en los mismos comicios. Y una prima, Beatriz Marina Bours, hija de Enrique, el director general del grupo Bachoco y uno de los más acaudalados empresarios del país, fue la principal promotora de la candidatura de Fox en el sur de Sonora.
En los comicios locales es donde el voto diferenciado se aprecia con mayor nitidez. En Cajeme, si Eduardo Bours demostró ser más popular que Labastida, su hermano Ricardo los superó a los dos: Como candidato del PRI a la alcaldía, el menor de los Bours recibió 61 mil 347 votos (46.17%), 603 más que su hermano y 19 mil 338 arriba del sinaloense.
El caso del candidato perredista a la alcaldía, Ascensión López Durán, fue todavía más llamativo, pues un total de 48 mil 693 ciudadanos votaron por él (36.65%), 20 mil 836 más que los sufragantes por Cárdenas.
Lo inverso ocurrió con el aspirante panista a la presidencia municipal: apenas obtuvo 20 mil 303 votos (29.67%), lo cual significa que 48 mil 124 cajemenses que votaron por Vicente Fox, no lo hicieron por el candidato de su partido a la alcaldía, 70.32% menos votos que el hoy presidente electo.
El asunto no concluye ahí, toda vez que de los tres distritos electorales locales que corresponden al municipio de Cajeme, dos fueron ganados por el PRI y uno más por el PRD.
La inexpugnable Tierra Caliente
Si Michoacán es considerado baluarte del PRD -fue el único estado que ganó Cuauhtémoc Cárdenas el 2 de julio-, Apatzingán y los municipios aledaños, que integran el distrito electoral 12 de ese estado, han probado ser una zona donde el cardenismo es imbatible.
Ésta es la tercera ocasión consecutiva que el PRD gana el distrito de Apatzingán (ahora como Alianza por México). En 1994, cuando era el noveno distrito electoral del estado y tenía otra composición municipal, el PRD lo ganó por 32 mil 692 votos (46.80%) contra 29 mil 481 (42.20%), del PRI. Tres años después, pasada la reforma electoral que trazó nuevamente los distritos del país, el PRD postuló a Lázaro Cárdenas Batel, hijo de Cuauhtémoc, por el distrito 12 y el partido del sol azteca sacó allí más de 20 mil votos de ventaja al PRI: Ganó por 51 mil 624 (58.47%) votos contra 30 mil 388 (34.38%).
En la elección presidencial del 2 de julio, Cuauhtémoc Cárdenas se llevó el distrito 12 con 60 mil 285 votos (53.14%) contra 36 mil 951 de Labastida y 12 mil 416 de Fox. Lázaro Cárdenas Batel, candidato a senador y exdiputado federal por la demarcación, obtuvo incluso más votos que su padre, 62 mil 498. En la elección de diputados, el perredista Cuauhtémoc Montero Esquivel acumuló 59 mil 107 votos (52.72%). En ningún otro distrito del país el PRD ganó con mayoría absoluta de votos.
El apoyo a los Cárdenas y al PRD en el distrito, se remonta al gobierno del general Lázaro Cárdenas, quien decretó importantes expropiaciones de tierras en la zona. Los beneficios para los campesinos calentanos continuaron cuando el general fue designado vocal de las comisiones del Tepalcatepec y el Balsas (ríos de la entidad). En esa época, zonas áridas fueron transformados en campos fértiles, que llevaron al Valle de Apatzingán a los primeros lugares en producción agrícola. Las expropiaciones de tierras dieron origen a importantes ejidos, como el de Múgica, el más productivo del país.
Cuauhtémoc Cárdenas continuó visitando a los campesinos de la zona, como subsecretario de Forestal y de la Fauna y como gobernador de Michoacán. Desde hace décadas, la familia Cárdenas cuenta con el rancho ganadero “Galeana”, ubicado en el paraje Las Colonias, sobre la carretera Apatzingán-Aguililla. Fue cerca de ahí, en la tenencia Cenobio Moreno, donde votó el senador electo Cárdenas Batel el domingo 2.
“Los campesinos no olvidamos todos los apoyos ni lo que el general ha hecho por nosotros”, dijo Israel Tapia, un viejo campesino de Apatzingán, que se dice cardenista de toda la vida. “Sólo él se preocupó por los pobres. Nos dio tierras, ganado, consejos. Dialogaba de tú a tú con nosotros los ejidatarios”.
El cardenismo también se manifiesta a nivel municipal. De los nueve municipios que componen el distrito 12, el PRD ha gobernado siete ininterrumpidamente desde 1989, cuando participó por primera vez en elecciones.
El viejo PRI aún cabalga en la sierra
Barrido de prácticamente todas las zonas urbanas del país, el corporativismo priista no ha desaparecido del todo, y se ha atrincherado en las regiones rurales más agrestes.
La ola opositora del 2 de julio arrancó al PRI el control de los cinturones de pobreza de las grandes ciudades, pero no así del campo, donde el priísmo retuvo la mayoría. Y en algunas zonas serranas marginadas, los buenos tiempos del PRI simplemente no se han ido.
Es el caso del distrito 01 de Durango, el único donde el priismo obtuvo más de 60% de los votos -tanto para presidente como para diputados y senadores-, con excepción de dos distritos de Sinaloa, la tierra de Labastida.
En la elección presidencial, seis de cada 10 electores (60.63%) del distrito 01 votaron por Labastida, y apenas tres (31.83) por Fox, de acuerdo con los resultados oficiales. Similares porcentajes de votos obtuvo allí el PRI en las elecciones de diputados (60.44) y senadores (61.15).
El distrito, con cabecera en Santiago Papasquiaro, fue uno de los 40 que el PRI pudo ganar por mayoría absoluta de votos, casi todos eminentemente rurales.
Integrado por 14 municipios del noroeste de Durango, colindante con Sinaloa y Chihuahua, el distrito está entre las regiones de mayor marginación en el país.
El PRI sólo perdió 63 de las 426 casillas instaladas en la demarcación. Siete de las casillas que ganó el priismo en la elección de diputados fueron zapato, es decir, en ellas no hubo un solo voto para la oposición. Una de esas casillas zapato, de acuerdo con el cómputo distrital del IFE, fue la de la sección 1301, en el municipio de Tamazula, donde el PRI obtuvo los 125 votos depositados en la elección de diputados. Hubo, así mismo, muchas casillas semizapato, como la de la sección 1136, del municipio de San Dimas, donde 76 de los 77 sufragios emitidos fueron para el PRI.
En cinco municipios del distrito -Canelas, Otáez, San Bernardo, Tamazula y Topia-, el partido tricolor ganó todas las casillas. En dos de ellos, Otáez y Tamazula, el PRI se llevó la elección con porcentajes superiores a 80%.
De acuerdo con información del Consejo Nacional de Población y del Progresa, el grado de marginación de ambos municipios era “muy alta” en 1995. Más de 90% de las viviendas particulares en uno y otro municipio carecían de drenaje; 92% de las viviendas de Tamazula y 84% de las de Otáez no tenían energía eléctrica. En ambos municipios, el analfabetismo rebasaba 21%. De la población económicamente activa, 81% en Tamazula y 89% en Otáez ganaba dos salarios mínimos o menos. Las viviendas con piso de tierra superaban 81% en uno y otro lugar.
Otros casos de atrincheramiento del viejo priismo se dieron en el distrito 06 de Guerrrero (cabecera, Chilapa), donde el tricolor ganó con 58.96% de los votos la elección de diputados federales; el distrito 01 de Yucatán (Valladolid), con 58.79%; el distrito 09 de Veracruz (Perote), con 58.45%, y el distrito 02 de Puebla (Zacatlán) con 58.41%.








