En el recinto se escuchó una grabación con la voz inconfundible de Octavio Paz y algunas de las líneas más declamadas por una generación que se encontró con Piedra de Sol como atmósfera y esencia:
…amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua…
Con estos versos como introducción, la mañana del miércoles 19 se concretó el homenaje que tres años antes fue propuesto por la senadora perredista María Rojo, presidenta de la Comisión de Cultura, y por el priista Francisco Arroyo Vieyra: ponerle el nombre de Octavio Paz a uno de los recintos del Senado.
Por unanimidad los grupos parlamentarios apoyaron la propuesta, pero no se concretó hasta que acabó la construcción del nuevo recinto de la Cámara de Senadores, en Reforma e Insurgentes, a unas calles del último domicilio del Premio Nobel de Literatura 1990 en la colonia Cuauhtémoc.
“Hoy cumplimos ese honroso compromiso al imponer a este auditorio el nombre de Octavio Paz, a quien así le rendimos homenaje, el primero que se hace en esta nueva sede”, afirmó la actriz y legisladora María Rojo.
El recuerdo de Octavio Paz convocó a los coordinadores de los tres grupos parlamentarios más importantes del Senado, a su viuda y fiel compañera, Mari Jo, a la actriz Silvia Pinal, al poeta Homero Aridjis, a exfuncionarios de la cultura como Rafael Tovar y de Teresa o Gerardo Estrada y también a dos intelectuales que, en contrapunto, hablaron del poeta: el historiador Enrique Krauze y el politólogo Enrique González Pedrero.
“El homenaje que le rinde el Senado de la República a más de 13 años de su muerte es también una reivindicación política”, sentenció Krauze, quien abundó, tal como lo hizo en entrevista con Proceso y en la biografía “El poeta y la revolución”, publicada en su reciente libro Redentores, sobre “el desencuentro de Octavio Paz con la corriente política que más le importaba, porque siempre se sintió inscrito en ella: la izquierda mexicana”.
A su vez González Pedrero abundó sobre el estilo dialéctico de Octavio Paz, sobre su convicción de que “más que poseer una gran cantidad de conocimientos, lo más importante es que hay que aprender a pensar”.
“Más que respuestas, siempre tenía preguntas… No me cabe la menor duda de que Octavio Paz era un hombre contradictorio, pero ¡qué hombre inteligente no lo es!”, afirmó el exgobernador tabasqueño y exdirector del Fondo de Cultura Económica.
A partir de distintas citas de la obra de Paz, particularmente de Peregrino en su patria, González Pedrero apuntó que el método del autor de El laberinto de la soledad, Posdata y El ogro filantrópico hay que emplearlo para resolver una situación como la actual.
“Algo está gestándose en el mundo globalizado de nuestros días por una grave contradicción: los poderes económicos son globales, pero el Estado sigue siendo nacional…¿Qué hubiera dicho Paz de esto? Nos hace falta para reflexionar sobre los tiempos que vienen, que ya están aquí. Tenemos su método. Usémoslo”, pidió González Pedrero.
Afirmó que ahora “los jóvenes indignados que recorren el mundo están inyectando vigor al Estado. Y esto tarde o temprano ocurrirá en México”.
“No en balde, el perfil del joven Octavio Paz fue también el de un intelectual inquieto, indignado”, comentó entre los asistentes Eliana García, asesora de la bancada del PRD en el Senado, lectora constante de la poesía y los ensayos de Paz.
“Un trotskista moderado en transición hacia un socialismo libertario” a finales de los años cuarenta, lo definió Krauze en Redentores, o como lo rememoró Pablo Neruda, quien conoció al joven Octavio Paz durante la guerra civil española en 1937:
“Entre sus atractivos, el mejor era un anárquico sentido de la indisciplina y una burlona rebeldía… Concurría frecuentemente a los frentes anarquistas donde exponía sus pensamientos y leía sus poemas iconoclastas. Estos reflejaban una ideología vagamente ácrata, anticlerical, con invocaciones y blasfemias.”
Al final de la ceremonia, acompañada por los coordinadores parlamentarios, Mari Jo develó la placa con el nombre del poeta.
Otro asesor legislativo, joven, que sólo había leído algunas frases sueltas del poeta, confió a un grupo de reporteros: “La verdad es que esto no fue sólo un homenaje, sino un redescubrimiento de Paz”.








