Señor director:
El 13 de octubre de 1999, desapareció la placa delantera de nuestro auto (Tsuru 94). Levantamos el acta correspondiente ante el Ministerio Público, y en la Unidad Departamental de Servicio al Público de la Secretaría de Transporte y Vialidad, de la delegación Iztacalco, comenzó un trámite tortuoso: siete u ocho veces fuimos enviados a sacar copias por cada papel que se incluyó en el procedimiento.
Al final, nos pidieron pagar directamente en la ventanilla (no en la caja de la Tesorería), y regresar en dos días por nuestro comprobante y por el permiso para circular sin placa. Nos negamos; pedimos pagar los 415 pesos en la caja de Tesorería y que en ese momento se nos entregaran los comprobantes.
Durante un año, cada tres meses hemos ido a resellar el permiso señalado, firmado por Maura Sánchez, sin que aparezca la placa. Al preguntar por qué tarda tanto, los propios empleados señalan que puede tardar hasta tres años.
Mientras tanto, el permiso, pegado en el parabrisas delantero, se cae con frecuencia por el calor o la humedad. Nos recomiendan cambiar el número de placa pagando el doble. Pero si hacemos ese trámite, ¿tendrán que pasar tres años para que nos entreguen las placas?
Pensamos que, por ser ésta una administración perredista, dichas irregularidades no existirían. ¿Qué debemos hacer? ¿Esperar a que lleguen Manuel López Obrador (“honestidad valiente”) y Vicente Fox (“acabaremos con la corrupción”) para ver si cambian las cosas en México? (Carta resumida.)
Atentamente
Jesús Brito Nieto








