El Flaco replica: que Trelles, Roca y Cárdenas aporten ideas, no descalificaciones

Héctor Huerta

Su condición de “extranjero” lo convirtió en blanco perfecto para muchos ataques. Pero también el verso, que a muchos gusta y a otros molesta. La presencia durante casi dos años (1991 y 1992) de César Luis Menotti en México desató lo mismo adhesiones que rechazos. Polarizó las opiniones, tanto a favor como en contra.
En la cancha sólo pudo sortear una fase eliminatoria en Concacaf porque en el hexagonal final ya no estuvo. Jugó muchos partidos internacionales, entre los que ganó 5-0 a Rusia y perdió 5-0 con Brasil en Los Ángeles.
Luego de la tormenta en la Federación Mexicana de Futbol, fue relevado en la dirección técnica de la selección nacional por Miguel Mejía Barón, el entrenador de moda de aquellos años, quien fue cedido por el Monterrey para que lograra la calificación al Mundial de Estados Unidos 1994.
Menotti no se queja del trato recibido, sino que convoca a una discusión de ideas para mejorar el futbol.
-¿Usted sintió apoyo de sus colegas, de los demás entrenadores en México?
-En la mayoría, sí. He tenido y tengo muy buena relación con muchos entrenadores mexicanos. Con este chico que ganó con el Toluca (Enrique Meza), con Manolo (Lapuente), con Mejía Barón tengo una enorme relación, siempre ha estado muy predispuesto… Con este joven que está ahora en el Necaxa (Raúl Arias). Con ellos he tenido muy buena relación.
-Nacho Trelles, Raúl Cárdenas y José Antonio Roca afirman que usted estuvo de paso en el futbol mexicano y que no colaboró al progreso (Proceso 1238).
-Con ellos he tenido siempre problemas. En vez de preocuparse si yo dejé o no dejé nada, deberían preocuparse por otras cosas. Lo único que necesito en mi vida es pasar por los lugares y dejar amigos y dejar buena relación. Ellos tendrían que preguntarse qué han hecho en esos 40 años que han estado en el futbol mexicano.
Menotti habló de otro tipo de entrenadores en este tiempo: “Por suerte han aparecido en el futbol mexicano un montón de entrenadores con otra inquietud, que han viajado por el mundo, que han estudiado y que han dejado de manejarse con cuatro frases y una posición histórica que no sé si tienen los avales suficientes como para hacer un tipo de crítica descalificadora.
No rehuye la confrontación de ideas porque “la única manera que podemos crecer desde la discrepancia es el respeto. Yo les sugeriría que generen ideas porque la idea se puede discutir y a favor de eso va a crecer el futbol mexicano, desde las ideas, desde la lucha, de los compromisos que tengan. Yo nos los he visto muy comprometidos contra los poderes cuando el futbol mexicano estaba bastante mal tratado y era un reducto de gente mayor que iba con jugadores y técnicos, que iban a México porque se pagaba bien y porque se vivía bien. No ha sido esa mi intención. Yo he tratado siempre de unirlos a todos. He estado en reuniones para asociaciones de entrenadores, para asociaciones de futbolistas y tengo la suerte de tener amistad con jugadores como Miguel España, Carlos Hermosillo, Claudio Suárez, muchachos que le han dado muchas cosas al futbol mexicano. Yo no sé si aporté o no al futbol mexicano. Es un tema que lo sabrán mis jugadores y la gente. Lo que sí puse fueron mis 30 años de profesión al servicio de todo México.
Dice que con frecuencia se sigue reuniendo con personas del futbol mexicano: “Acá vienen gente a ver entrenamientos y los trato con absoluto respeto. Y sigo teniendo excelentes relaciones. Lo de estos señores ha sido, no sé… Creo que a veces la edad no es un problema de tiempo sino un problema de entender un poco más la realidad que viven los jóvenes. Me parece que ahí algo está fallando en alguna gente mayor que en vez de transformarse, como los jefes indios viejos, que eran los consejeros, se transforman en cuestionadores de toda la realidad, sin aportar ideas. Yo no conozco de ellos muchas ideas claras.
-¿En México nunca tuvo usted contacto con este, digamos, grupo de notables, que han dirigido a la selección mexicana?
-No. Antes de estar en México con algunos tenía relación cordial. Es probable que también, y yo lo lamento mucho, se hayan sentido molestos porque un técnico extranjero haya estado en la selección mexicana, en lugar de ellos. Por ahí puede ser. Y en todo caso esa responsabilidad no es mía, sino de los dirigentes del futbol mexicano que me contrataron. Yo no conozco a estos señores como grandes cuestionadores de los poderes económicos y políticos de México.