Roberto Ponce y Columba Vértiz
CANCÚN, QR.- Refulgente por sus artistas mundiales y magnífico por la calidad escénica e infraestructura, el Festival Caribe Internacional ha lucido de nueva cuenta con grandeza estética, aunque no faltan críticas adversas por haber “perdido el rumbo caribeño”.
El teatro recuperó un espacio en esta nueva celebración; pero debido a las salas vacías pasó prácticamente inadvertido.
De lo más novedoso han sido las obras representadas en las calles de Cancún, Playa del Carmen y la capital quintanarroense durante la pujante primera semana. Ahora, dichas plazas ceden la estafeta festiva a los demás municipios de Isla Mujeres, Cozumel, Carrillo Puerto, Morelos y Cárdenas, donde el evento proseguirá hasta concluir el domingo 6 de agosto.
La compañías teatrales Antagon, de Alemania; Strange Fruit, de Australia, con su alegoría de amor en zancos elásticos; Teatro Taller, de Colombia, y Circo Raus, de México, están entre las favoritas.
Con todo, esta parte del Festival Caribe Internacional ha sido curiosamente de las más criticadas. Ramiro Osorio -titular de la nueva y distinta faceta del festival propuesto por el actual gobernador de Quintana Roo, Joaquín Hendricks- no dudó en invitar a algunas de las compañías sin liga geográfica al Caribe, mismas que han participado en el Festival de Teatro de Bogotá, Colombia, el cual también coordina.
Entusiastas, los miembros de todas las compañías teatrales defendieron proyectos y estilos en nombre de un arte sin fronteras, así como las sensaciones reggae del evento Jimmy Cliff, Lucky Dube y Kris Bentley, vocalista de Inner Circle, quienes hicieron lo propio con lemas de “paz y amor” o “la cultura puede salvar al mundo”.
La magia caribeña de Kris incendió una noche estrellada de Chetumal el miércoles 26, aclamado por miles de jóvenes, quienes olvidaron al género favorito local, la beliceña “punta rock”. Fueron tolerantes ante la espera chavos y chavas chetumaleñas, así como niños, quienes llenaron tanto la cancha de futbol como la pista de atletismo en el CREA y corearon saltarines las melodías famosas de Inner Circle (“Te voy a hacer sudar”).
El concierto de reggae en Chetumal estuvo al borde del fracaso cuando, por problemas técnicos, el sudafricano Dube debió subir al magno escenario más de dos horas después de lo previsto; el agasajo llegó. Cliff de Jamaica concluyó casi a las tres de la mañana, si bien para llegar al foro sus fanáticos tuvieron que aguardar una media hora porque no quiso interrumpir su sacra meditación. Por una cláusula no estipulada en el contrato, los representantes de Cliff no permitieron que se grabara el concierto para transmitirlo por la televisora estatal y cultural.
La onda reggae viajó al día siguiente a Cancún con la diferencia: si en Chetumal la tocada fue gratuita con llegados desde Belice, debido al rompimiento del turismo municipal y estatal, en el estadio Beto Ávila de Cancún se cobraron 100, 200 y hasta 300 pesos por boleto, buscando captar dólares del turista norteamericano. El jamaiquino Kris no tenía empacho en decir:
“Creo que no regreso a Miami sin casarme con una mexicana.”
Alegre festejo en el que circularon otros contrastes y bemoles que destacar.
Gato encerrado
La exdirectora del Festival Internacional Cultural del Caribe entre 1995 y 1998, Niza Puerto Paredes, es directa:
“Esta nueva faceta del festival ya no cumple con el objetivo inicial: preservar y estrechar los lazos de las culturas del Caribe. Además, se caracterizaba por ser popular. Todos los espectáculos eran gratis porque se buscaba una fiesta para el pueblo de Quintana Roo, ahora cobran los actos musicales, como Reggae bajo las Estrellas.”
Insiste que detrás del proyecto hay un trasfondo político:
“Se trata de estar bien con los del área cultural. Osorio quiere hacer un Cervantino en Quintana Roo. Entonces que le quite Caribe Internacional. No sólo le cambia el nombre o fecha, además cambia el concepto, hay más actos que no tiene nada que ver con la región. En la inauguración, Tania Libertad presentó un espectáculo que no tiene nada que ver con el tema.”
Aparte, “era una fuente de trabajo para la gente del estado, ahora no se tomó en cuenta a nadie. ¡Por dios!, la gente del estado necesita trabajar, se está muriendo de hambre” y “los intelectuales no darán conferencias, sólo vienen como invitados, eso no me queda claro. El festival es para el turismo, pero si de todos modos es temporada. No creo que asistan a los actos porque además no hubo la difusión suficiente”.
Decepcionada y dolida, esgrime un “Lastima, se perdió todo…” (ver recuadro).
Circo, danzón y teatro
Los fuegos artificiales del coahuilense Carlos Cueto con su compañía Pirotécnica Internacional se aliaron a una formidable cabalgata de Quijote!, de los italo-argentinos Teatro Núcleo de Ferrara, en la chetumaleña Explanada de La Bandera, la tarde inaugural.
Igual ocurriría en los días posteriores con otros grupos europeos que aprovecharon inspiración e ideas de Cueto, quien lanza su llama:
“La pirotecnia es un área olvidada por las autoridades, no tenemos respaldo ni apoyo para desarrollar nuestro trabajo con mayor seguridad. Falta mucho interés, sobre todo para orientar a los artesanos en cuestiones de manejo de materiales.”
Algo que generalmente se desconoce es que la mayoría de estos artificios encendidos no son contaminantes, pues el gas que se produce con la combustión de pólvora no es monóxido, sino bióxido de carbono, “el que quemamos al ingerir refrescos”.
Tras silbatina al gobernador local y las palabras de bienvenida por Osorio, Tania Libertad no las trajo todas consigo para empatar su canto con los arreglos del pianista cubano Gonzalo Romeu, en el espectacular Danzones de Cuba y México. Faltó ensayo con la Sinfónica de la Universidad Autónoma de Hidalgo que condujo Fernando Lozano, como bien declaró Romeu a Proceso, al concluir el concierto de apertura frente a Palacio de Gobierno de Chetumal.
Poco importó a los presentes, y la fiesta comenzó con el pie derecho, bailando con fuertes aplausos las escuelas de danzón de Bacalar y Cancún; niños o ancianos ocuparon las 2 mil sillas de plástico que puso la cerveza de “la rubia de categoría”, coorganizadora de la fiesta con Conaculta y el gobierno estatal. En los kioscos cheleros se regalaba una gorra conmemorativa por cada cinco puntos (cervezas) y una camiseta por siete.
Frente a la placa “Homenaje al gran periodista Manuel Buendía Téllez-Girón, 1926-1984”, chicos y chicas eran encuestados para la “Superior”. Proceso recogió algunas opiniones salteadas de jóvenes del Colegio de Bachilleres local:
“Este festival tiene mucha más calidad que los de antes, nomás oyes el sonido y ves las luces y los escenarios, todo está hecho por profesionales, no por el gobierno… Debieron poner pantallas para que la gente vea… Lo que más ha gustado es el Circo Raus por su acto sobre el huevo filosófico, es algo que jamás se había presentado por acá… Somos menores de edad pero nos gusta la Superior…Yo vine a ver a las nenas…”
Y pese a no haberse publicitado profusamente, Chetumal quedó rebasado en el rubro turismo: las mil 54 habitaciones de hoteles se ocuparon.
Tomar la calle
El Teatro Dibujado de Praga, dirigido por el pintor, escultor y actor Frantisek Kratchovil, es uno de los grupos -fundado en 1974- impulsores del teatro negro. Presentó en Chetumal y Cancún la obra Miss TV, que ha tenido más de 500 representaciones en el mundo y que recuerda a antiguos trabajos de La Trouppe.
Es una crítica constructiva, señala, que refleja el contacto perdido entre seres humanos, “llegamos a la casa a prender la televisión y se ha roto el diálogo. No sé cuantas pantallas chicas existen en un hogar, pero cada integrante de la familia ve una”.
Circo Raus, dice su director Israel Cortés, busca consolidarse como una compañía de proyección internacional y propiciar una serie de ecos en otros grupos. Cortés es positivo:
“Sí ha surgido un movimiento nuevo en las artes escénicas en México, y lo interesante es que somos los jóvenes los que lo estamos activando, no negamos que estamos aprendiendo, pero es muy honesto nuestro trabajo.”
El grupo, integrado por casi 50 miembros, músicos, actores, coreógrafos, se formó en 1997 con la obra El sonámbulo:
“Ahí nació el concepto de circo de cámara. Se trataba de combinar la música, la danza, el teatro, todas las artes escénicas inspiradas en el circo. Entendimos que la combinación entre el amor y las ideas, la poesía, la nostalgia, unidos, tienen un efecto perdurable en la memoria del espectador. Entonces decidimos seguir trabajando en esa línea.”
La compañía mexicana se dio a conocer en el extranjero con la obra Erótica de fin de circo, por cierto a estrenarse el próximo 9 de agosto en el Teatro de las artes del Centro Nacional de las Artes de la Ciudad de México. Manejados por los hermanos Barajas, Raus clausuró el Festival del Caribe con la obra Cronos, la dádiva de la eternidad en la Plaza de la Reforma de Cancún. También presentó el desfile innovador En busca del huevo filosofal.
Cortés se ubica entre el teatro de autor, y se ha dado cuenta del respeto que se le debe tener al espectador. En las generaciones pasadas, cuenta, los dramaturgos se sentían semidioses, “para ellos el público era ignorante y se encargaron de vaciar las salas teatrales en México. Ahora estamos en la postura más humilde. Hay que apropiarnos de las calles, teatros, plazas y la cultura del país”.
Reta al próximo gobierno de Vicente Fox:
“Pretendo tener una postura de crítica, contestataria y propositiva. En México, el teatro se volverá el termómetro de la intolerancia. Este arte es un espejo del pueblo. En nuestro caso el erotismo es una constante, vamos a ver qué tanta tolerancia habrá.”
Más síncopa
El teatro callejero en Colombia está resurgiendo. Jorge Vargas y Mario Matallana, fundadores y coordinadores del Teatro Taller, fundado hace 28 años en ese país, van “brincando los obstáculos” y llevan el peso en sus hombros: difundir y enseñarlo.
La compañía intervino con Los cíngaros, espectáculo acrobático y musical en zancos, en Cancún y Chetumal y Playa del Carmen. Su trayectoria ha dado frutos. También creó el Festival del Teatro Callejero en Colombia, cuya próxima emisión será en agosto del 2001.
“El teatro callejero es difícil. No les interesa a las empresas para financiarlo, al principio fuimos atacados hasta por la izquierda. Se decía que el teatro no podía ir a las calles, que debería estar en los teatros. Los policías nos desalojaban. Por fortuna ya hay teatro callejero en mi país. Ahora hemos creado la escuela con técnicas de teatro callejero y de circo.”
Girolamo Cuticchio di Trabia ha recorrido Europa, convirtiéndose en el más reconocido marionetista de Palermo. Su ardua labor ha hecho que la compañía I Pupi, bajo su tutela, sea de las más reconocidas.
Es la primera vez que visita a México. Presentó El asedio de París, en el cual utilizó títeres de la tradición siciliana, en Cancún y Chetumal. Mostró del lado izquierdo los títeres cristianos, en el derecho los sarracenos y otros personajes. Pajes, reyes y caballeros cobran vida en este espectáculo de alta belleza visual, en el que mezclan otras situaciones como una disputa amorosa entre dos soldados y la presencia singular de un mago dentro de la historia.
Del Teatro Núcleo de Ferrara hablan Antonio Tassinari y su directora Cora Herrendorf, quienes recalcan que si su espectáculo Quijote! es para espacios abiertos, se debe a que busca un público “que generalmente no va a los teatros”.
Para el jueves 27, los invitados especiales al Festival Caribe Internacional comenzaron a llegar y se les veía deambulando por la tarde tras la conferencia de las estrellas del reggae en el Fiesta Americana Coral Beach, donde se hospedó la prensa. Por ahí andaba ya Teresa Franco del INAH e Ignacio Solares, de Difusión Cultural de la UNAM.
Ciertamente se esperaba un término espectacular con figurones de la música caribeña como los cubanos Adalberto Álvarez, Barbarito Torrres y Pío Leyva; Ritchie Ray y Bobby Cruz de Puerto Rico; Sergio Vargas y Chichi Peralta de República Dominicana…
Pero estos invitados acudieron para el lanzamiento de los Premios del Pensamiento Caribeño, con presencias como las del expresidente Miguel de la Madrid, Óscar Arias, Belisario Betancourt y medio centenar de artistas e intelectuales (Proceso 1238).
Al preguntarle Proceso a Ernesto Márquez de la revista Bembé sobre si este festival había perdido su brújula caribe, reiteró:
“No, más bien pienso que hay que dar la oportunidad a Ramiro Osorio para que esta celebración agarre vuelo, retome su fuerza y no se pierda. Cuando las cosas tienen buenas intenciones y hay quien sabe hacerlas, siempre existirán grupos de mucha calidad, por lo que hay que ver este encuentro con ojos de futuro.”








