Impacto sobre los más pobres Temores y temblores por el IVA

Fernando Ortega Pizarro y Agustín Vargas Medina

La propuesta de Vicente Fox de aplicar 15% del IVA a medicinas y alimentos, que actualmente tienen tasa cero, generó un rechazo generalizado. Y es que el impacto sobre la capacidad de consumo de las personas con los niveles más bajos de ingreso sería de 20%, equivalente a la registrada por la crisis de 1995.
Además, en el período 1980-2000, el poder adquisitivo de la población cayó 69.4%, debido a la insuficiente generación de empleo, las contracciones económicas, la rigidez en los salarios y el encarecimiento de casi todos los productos, según el estudio Retos y oportunidades económicas del gobierno electo, elaborado por Consultores Internacionales.
Desde 1998, el actual secretario de Hacienda, José Ángel Gurría, intentó gravar medicinas y alimentos. Su objetivo era “homologar el IVA”, es decir, eliminar la tasa cero en todos los productos que gozan de la exención, no solamente alimentos y medicinas.
El 4 de noviembre de 1999, Gurría anunció que gobierno y empresarios trabajarían en una Reforma Fiscal Integral que sería presentada en septiembre de 2000, con una nueva Legislatura, y que comprendería la propuesta de homologar el IVA en alimentos, medicinas, productos agropecuarios, pesqueros y forestales, así como transporte, colegiaturas y libros. Igualmente, ciertos apoyos a la inversión privada (estímulos fiscales) en equipos, lubricantes y toda clase de insumos destinados a la producción de bienes de exportación. Así mismo, las operaciones de las organizaciones sindicales y el régimen simplificado del campo.
La misma justificación de Fox -canalizar mayor cantidad de recursos a programas destinados a las clases más desprotegidas- fue  utilizada por Gurría: “Existen muchos millones de mexicanos en extrema pobreza a quienes se debe compensar con recursos. La forma de hacer llegar subsidios a los grupos vulnerables es por la vía del gasto, no por la vía de hacer agujeros a las leyes fiscales con exenciones -como la tasa cero-, porque además se crea una lógica perversa. Hoy, para hacer llegar un peso a 20% de la población de menores ingresos, vía subsidio del IVA, hay que hacerle llegar 6 o 7 pesos a 20% de los de más altos ingresos de la población”.
Durante una reunión con columnistas a los que su equipo de comunicación convocó, el martes 25, Fox comentó que “no es mala idea” gravar alimentos y medicinas con el fin de destinar dicho impuesto a programas sociales, como Procampo y Progresa.

Impuesto injusto

“La propuesta de Vicente Fox es la misma que hizo Tomás Ruiz, cuando era presidente del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y luego subsecretario de Ingresos”, dice la diputada perredista Dolores Padierna, secretaria de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.
“Inclusive, utiliza el mismo argumento que se da ahora de que los pobres pagan igual que los ricos y trata de aprovechar el optimismo y la euforia de la población por el cambio de gobierno, para tratar de cobrarlo. Con esta medida se favorecería a los núcleos empresariales, que, sin duda alguna, le dieron apoyo a Fox.”
En cambio, recuerda que la propuesta de Tomás Ruiz -quien la semana pasada se reunió con Fox- incluía la eliminación del régimen de consolidación de las empresas y la salida de los grandes consorcios del régimen simplificado.
El equipo de transición de Fox ya anunció su intención de eliminar el Impuesto Sobre Automóviles Nuevos (ISAN) y algunos otros impuestos federales, que gravan a la mayoría de las grandes empresas.
Dice Padierna: “El IVA es uno de los impuestos más injustos, porque no discrimina clase social ni tenencia de riqueza, y es el que piensa generalizar Fox. Eso me parece una visión neoliberal, de compromiso elitista”.
Economista de profesión, Dolores Padierna tiene en su haber una larga batalla legislativa, particularmente en lo que se refiere a política fiscal y financiera, que la llevaron a anticipar y revelar los nombres de algunos beneficiarios del Fobaproa.
Considera que el equipo del próximo presidente de la República “está cometiendo un error táctico al soltar de manera aislada algunas propuestas controvertidas para ver cómo las toma la opinión pública, desaprovechando la gran oportunidad que se tiene en este momento de aceptar cambios profundos y convenientes para el país”.
Piensa que Fox debería aprovechar la coyuntura para proponer una reforma fiscal integral, que lleve como objetivo elevar los ingresos federales, “pero hacerla con los principios que marca la Constitución, es decir, con criterios de redistribución de la riqueza. No podemos permitir que los 300 grandes grupos corporativos sigan sin pagar, por ejemplo, Impuesto Sobre la Renta, porque están en el régimen simplificado”.
Anticipa que de presentarse la iniciativa de reforma para cobrar el IVA en los alimentos y medicinas, será difícil la batalla en el Congreso para su aprobación, “porque ningún partido, por lo menos lo he leído del PRI, pero también del PRD, estará dispuesto a ceder parte de la lucha ya ganada. Como sea, nos dieron un golpe al incrementar el IVA a 15%, pero desde entonces está muy claro en el PRD que el IVA ya no lo tocan, y ahí sí hasta dónde tope”.
Y afirma que, además, el IVA debe bajar, porque cuando se aumentó 50%  -de 10 a 15%- la economía del país prácticamente estaba arruinada y ése era el fundamento para incrementarlo, “pero ahora se nos dice que la economía está boyante, crece a 6% o 7%, hay estabilidad, mayores ingresos petroleros, entonces, el IVA debe disminuir, y es algo que los propios panistas plantearon en esta Legislatura”.

Tomates, chiles, jitomates…

La eliminación de la tasa cero en alimentos y medicinas causaría “daños económicos a la población, sobre todo a la económicamente débil; sería un incremento impresionante en el costo de la vida”, dice Eduardo López Betancourt, catedrático universitario, especialista en derecho constitucional y fiscal.
Y agrega: “Aplicar el IVA a los tomates, jitomates y chiles, por ejemplo, sería verdaderamente perjudicial para las clases económicamente débiles. Si se aprueba, demostrará fehacientemente que el de Fox será un gobierno de los ricos y de los poderosos, porque el IVA en los alimentos y medicinas perjudicará esencialmente a los pobres, a los que tienen que comprar las medicinas en condiciones verdaderamente angustiantes, no al rico que mete, insisto, las medicinas y sus alimentos a las cuentas de sus empresas, que posteriormente los deducen de sus impuestos”.
Eduardo Alós Salas, presidente del Instituto Mexicano de Administración Tributaria (IMAT), afirma que “más que estar pensando en aumentar la recaudación en alimentos y medicinas, mediante el cobro del IVA, que es un tema muy delicado para el pueblo de México, porque ya no tiene más por dónde apretarle, hay que buscar otros sectores en donde los contribuyentes pueden aportar los recursos que el Estado requiere”.
Para aumentar la recaudación tributaria, propone atacar la economía informal mediante la fiscalización de “las centenas de empresas que la surten” y que no facturan ni pagan impuestos.
También se podrían generar más ingresos fiscales mediante la reactivación de la economía con la creación de nuevas empresas, gravar las ganancias en la Bolsa Mexicana de Valores e imponer un gravamen de 2 o 3 puntos porcentuales a las exportaciones, que también están exentas del pago de IVA.

Mal necesario

Julio A. Millán, presidente de Consultores Internacionales, una de las empresas de consultoría económica y financiera más influyentes en el país, considera que gravar los alimentos y medicinas con el IVA es un “mal necesario para cambiar la estructura fiscal en México, que definitivamente afectará los bolsillos de la población”.
Dice que sería “el primer paso hacia la reforma fiscal integral porque el sistema impositivo ya no puede tener hoyos por todos lados, que lo único que provocan es una distorsión completa en los ingresos tributarios. El costo político lo tendrá que medir el nuevo gobierno, pero desde el punto de vista económico no tienen alternativa. Si se quiere la reforma fiscal integral, sin este previo paso de equilibrar y tapar los hoyos en cuanto a recaudación del  IVA, jamás podrán hacer un proceso de contención de la evasión, nunca”.
Con el cobro de ese impuesto a medicinas y alimentos, automáticamente se generaría el efecto dominó en otros sectores de la economía que también han estado exentos del IVA, como la pesca, el transporte, la industria editorial. “Es obvio que se tienen que eliminar todos los regímenes fiscales especiales, porque nadie puede quedar fuera de la recaudación”, dice Millán.

Primero la reforma

Daniel Curiel, presidente de la Cámara de la Industria Alimenticia de Jalisco, dice que los empresarios están conscientes de que se debe aumentar el número de contribuyentes, pero creen que antes debe realizarse la Reforma Fiscal Integral (RFI). “No estamos de acuerdo con que se eleve la tasa en alimentos nada más así. Si no hay una RFI, nos opondríamos”.
Tampoco aceptarían una tasa de 15% o de 10% en alimentos, sino de 5 o 6%, con posibilidad de igualarla con otros productos dentro de tres o cuatro años. Propone que no se graven algunos alimentos, como leche, huevos, frijol, pan blanco y los que forman parte de la dieta básica de la mayoría de los mexicanos. Además, se debe hacer una exención de impuestos o reducción de los mismos, como el Impuesto sobre la Renta (ISR), y dar crédito al salario, no gravando hasta cinco salarios mínimos.
Sostiene que 15 o 10% del IVA en alimentos sería inflacionario y haría caer el poder adquisitivo a niveles similares a los de la crisis de 1995. “El 40% de la población consumiría menos alimentos. Además, los productos no básicos también se verían afectados, porque la gente no consumiría dulces, postres, carnes frías y algunos otros productos. Habría baja producción y problemas más adelante”.
Dice que la Secretaría de Hacienda suele comparar a México con Chile, donde 96% de la población paga impuestos al consumo. “Lo que no dice es que ese país tiene otros beneficios que no hay en México. Por ejemplo, el Impuesto Sobre la Renta es de 10% y aquí es de 35%. Los salarios están menos castigados, no se grava hasta 4.5 salarios mínimos”.
Jorge Lanzagorta, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, dice que indudablemente el tema del IVA en medicamentos es delicado, porque tendría un impacto en la población de bajos ingresos. Pero piensa que también hay que reconocer que el gobierno necesita una mayor recaudación, “que actualmente es una limitante para el desarrollo y los programas sociales.
“Tendríamos que ponderar el IVA dentro de una RFI. Creo que la medida aislada de incrementar este impuesto no es conveniente. No sabemos en qué consistiría la RFI del nuevo gobierno. Pero de alguna manera se debe neutralizar el impacto del IVA en las medicinas con medidas compensatorias.”
Aclara que la población asegurada no tendría ese problema, porque mediante las instituciones del sector salud, como el IMSS o el ISSSTE, obtiene medicinas y servicios médicos. “El impacto, entonces, se dará en la población marginada y en las clases medidas que recurren a los servicios privados”.