SAN LUIS POTOSÍ, SLP.- Para el presidente del Consejo Electoral Estatal, Juan Dibildox Martínez, la aplicación de la segunda vuelta en comicios municipales -San Luis Potosí es el único estado que tiene esta figura, y la llevará a la práctica por segunda ocasión- está aún en una fase experimental, antes de sacar conclusiones sobre la conveniencia de extenderla o no al resto del país.
Pero por lo menos a San Luis le ha servido de manera muy clara para restaurar la tranquilidad poselectoral, luego de un período de más de 10 años de inestabilidad y confrontación, con altos costos económicos y políticos.
“Creo que el motivo fundamental de la reforma, que fue la desactivación de los problemas poselectorales, se está dando. El estado está en paz; tuvimos algunas manifestaciones naturales de inconformidad esta vez, pero no problemas fuertes. Hasta ahorita vamos bien”, resaltó Dibildox.
Consejero municipal en la capital potosina en 1994, y presidente del consejo ciudadano estatal desde 1997, cargo que terminará el próximo año, Dibildox vivió esa efervescencia poselectoral que se convertía en toma de palacios municipales, marchas y plantones en varios de los 58 municipios.
Hubo casos, recuerda, en los que el alcalde electo nunca pudo entrar a la presidencia municipal, como ocurrió en 1994 en Real de Catorce. “Los problemas duraban meses, igual de candentes”.
La segunda vuelta o segunda votación quedó plasmada en la Constitución del Estado y en el artículo 15 del Código Estatal Electoral en septiembre de 1996, impulsada por el entonces gobernador Horacio Sánchez Unzueta, el último de los mandatarios interinos y sustitutos que tuvo San Luis después del desfile de otros cuatro gobernadores entre 1991 y 1995, como consecuencia de la fuerza del navismo para oponerse a la viciada elección de Fausto Zapata.
De acuerdo con las reformas de 1996 -modificadas levemente un par de años después-, son dos los escenarios por los que se hace obligatoria la segunda vuelta:
Cuando ninguno de los contendientes obtenga la mayoría absoluta (más de la mitad de los votos), o que habiendo obtenido el virtual ganador menos de 45% de los votos, su inmediato seguidor esté a menos de 7 puntos porcentuales de diferencia.
En 1997, la segunda vuelta se practicó en 23 de los 58 municipios potosinos, por primera ocasión en el país. Fue considerada satisfactoria porque arrojó como resultado una participación ciudadana de 56.5%. Y por los partidos opositores al PRI, porque éste perdió tres de los municipios que había ganado, entre ellos el segundo más importante del estado, Ciudad Valles.
A pesar de que la capital fue ganada por el PAN y éste gobernó a partir de 1997 a más de 50% de la población, fue el PRI el que obtuvo la gubernatura, representado por Fernando Silva Nieto, cuya gestión cumple tres años.
Este año, la segunda vuelta se aplicará en 19 municipios el 14 de agosto. En seis de ellos el PAN va a la cabeza; en uno, el PRD; en otro más, la Alianza por San Luis y, en el resto, el PRI.
Aunque el interés de los potosinos está en la capital, donde el hasta ahora virtual ganador, el panista Marcelo de los Santos Fraga, buscará ratificar su triunfo ante el priísta Juan Ramiro Robledo.
Marcelo de los Santos disputó en 1997 la gubernatura y perdió frente a Fernando Silva Nieto. De los Santos, director de un importante despacho contable y de auditorías, es amigo de Vicente Fox, quien mucho lo apoyó desde que se lanzó como candidato a gobernador en el 97.
Y de nuevo Ciudad Valles se irá también a la segunda vuelta. Ahí la ventaja la tiene el PRI, con más de 22 mil votos contra 18 mil de Acción Nacional.
Ensayos fallidos
En una conversación que sostuvo con la corresponsal de Proceso en agosto de 1997, el entonces gobernador Horacio Sánchez Unzueta afirmó: “Lo que generó los problemas de gobernabilidad, las caídas de los gobernadores en San Luis, fueron los problemas en los municipios. Se ensayaron todo tipo de fórmulas para resolverlos: desaparición de poderes, renuncias, soluciones al margen de la ley”.
Aunque Juan Dibildox dijo que la reforma tuvo un antecedente muy preciso: en 1994, en las elecciones municipales de Cerritos, el partido perdedor, el PAN, se negó a reconocer el triunfo del candidato del PRI y la situación se puso muy tensa. En busca de resolverla, se integró una comisión de ciudadanos fuera del gobierno y de los partidos, de reconocido prestigio, quienes preguntaron a los habitantes del lugar si estaban de acuerdo o no con los resultados.
“La mayoría de ellos dijo que sí. Y al día siguiente, la población ya estaba en paz”, refiere el consejero ciudadano.
Y en 1996, el gobernador Sánchez Unzueta promovió estas reformas para modificar la Constitución del Estado y prever la segunda elección en el artículo 15 del Código Electoral del Estado.
Aunque en ese entonces hubo quienes afirmaron que la labor de Sánchez Unzueta fue producto de “un capricho personal, que luego se convirtió en un compromiso con el presidente Zedillo para hacer un experimento aquí en San Luis”, como lo dijo el presidente estatal del PAN en ese tiempo, Antonio Herrán.
Después, el propio Herrán reconoció que ese “capricho” se le revirtió al PRI y le permitió al PAN recuperar la capital del estado y ganar en otros 14 municipios.
Hoy, el presidente de este partido, Carlos Guevara Llinas, acepta lo desgastante que para los partidos resulta involucrarse en una segunda campaña. Pero también hay beneficios, como la posibilidad de revertir la votación en algún municipio.
“Sí es desgastante, tenemos qué gastar recursos económicos y humanos para repetir el trabajo en más de 50% de la población del Estado.”
Recuerda el panista que la plataforma electoral del PAN prevé la segunda vuelta, y ese partido la ha planteado ya a nivel federal. “Internamente la aplicamos y nos sirve, legitima más la presencia de una autoridad. Como todas las leyes, tiene sus ventajas y sus desventajas. Como partido, seguimos pensando que es conveniente”.
El 2 de julio, el PAN ganó la elección presidencial en San Luis, dos senadurías, tres diputaciones federales de mayoría y dos plurinominales. Aunque afirma que el resultado fue muy favorable, admite que el llamado “efecto Fox” no les alcanzó para más.
Eso sí, el dirigente panista considera como ya muy necesario elaborar la reglamentación de la ley en materia de segunda vuelta, porque aún no se tiene. “Nos permitiría trabajar con más eficiencia a todos los partidos”.
Por eso, en cuanto concluya esta segunda experiencia, el PAN pretende presentar sus propuestas para dicha reglamentación.
En tanto que el presidente del Consejo Electoral, Juan Dibildox, subraya las facilidades que en materia de logística ha vivido ya con la segunda vuelta:
“Sí hay gastos que deben hacerse, como el pago a capacitadores, compensación a funcionarios de casilla, material electoral, etcétera. Respecto de la primera votación, la segunda vuelta tiene un costo que representa 15% del total de la elección ordinaria, más o menos. Finalmente, el costo es justificable en términos de lo extremadamente cara que resulta la ingobernabilidad.”
En 1997, más de 90% de los funcionarios de casilla que participaron en la primera elección estuvieron de acuerdo en participar en la segunda, como lo dispone la ley.
Y aunque el porcentaje con participación ciudadana en la votación sí disminuye (en la ordinaria de 1997 se redujo de 62 a 55%) “para mí con que se rebase 50% está bien”.
No obstante, el consejero ciudadano admite que la disminución en la participación de los electores “es uno de los argumentos que discuten quienes están en desacuerdo con la segunda votación, porque aducen que no votan los mismos y no se resuelve totalmente el problema”.
De hecho, se discutieron ahora algunos casos en las que no se consideraba conveniente aplicar la segunda vuelta, como la propia capital, donde la diferencia de votación entre el PAN y el PRI es muy grande (107 mil votos contra 91 mil 700), pero no suficiente para quedar fuera de los supuestos marcados por la ley.
“La distancia es amplia, pero como el PAN no llegó a 45% se da el supuesto para la segunda vuelta, aun cuando la participación ciudadana fue de 65%. Hay quejas de algunos sectores políticos que consideran que la segunda vuelta es innecesaria en este caso. Podría alegarse que si hay una gran afluencia a las urnas, la votación sería suficiente para legitimar al triunfador, pero ésas son consideraciones que deben revisarse”, opina el presidente del Consejo Estatal.
De hecho, las opiniones diversas anteriores provocaron la reforma del artículo 15 del Código, a fin de disminuir la diferencia de votos entre el primero y el segundo lugar, de 15 puntos porcentuales a siete. “Con el margen anterior de 15 puntos había muchos municipios que tenían que irse a la segunda vuelta. Y en esta ocasión serán menos que en 1997… aunque de todos modos serán bastantes, 35% del total”.
-¿Vale la pena? -se le pregunta a Juan Dibildox.
-Sí. Para mí es la continuación de un proceso electoral que consolida el primero y sí vale la pena.
-¿Se puede negar alguno de los partidos o candidatos a participar?
-No, porque cuando todos los candidatos solicitaron su registro y les fue concedido, conocían la ley, conocían las reglas del juego. Está en la ley y la ley debe observarse.
-Con su experiencia, ¿recomendaría aplicarla en otras entidades del país?
-La verdad, me esperaría a conocer los resultados de esta segunda experiencia. Con base en ella podremos sacar conclusiones que pudieran ser útiles. Aunque creo que son diferentes las condiciones de estado a estado. En San Luis Potosí, y eso es algo evidente, nos quedamos atrasados respecto de nuestros estados vecinos por habermos sumido en los problemas políticos, con muchos gobernadores y conflictos municipales en los 10 o 12 años anteriores a Horacio Sánchez Unzueta.
“El costo en términos de desarrollo, de bienestar, fue muy alto por el clima político desfavorable, muchas empresas e industrias se fueron del estado por eso. Pero lo que aquí fue razonablemente bueno, podría no serlo para otro estado.”








