Ante la demanda de Washington, Telmex y Cofetel hacen frente común Se agudiza la pugna Slim-Roberto Hernández

Fernando Ortega Pizarro

Los esfuerzos de Roberto Hernández, en su calidad de presidente de Avantel -la empresa telefónica de Banamex y su socio estadunidense World Com. Inc.- por doblegar a Teléfonos de México, de Carlos Slim, en cuanto a su “dominancia” en el mercado, dieron frutos al lograr que el gobierno de Estados Unidos solicite a la Organización Mundial de Comercio (OMC) consultas con México respecto de las barreras a la libre competencia en la telefonía nacional.
Avantel, con Alestra -la empresa telefónica de Bancomer y AT&T-, Marcatel y Miditel ya habían logrado que la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) declarara a Telmex “empresa dominante en el mercado”, y que la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) iniciara el proceso para imponerle medidas regulatorias, sobre todo en tarifas.
El pleito se agudizó cuando, el 15 de mayo, Carlos Slim denunció las irregularidades cometidas en el rescate de Banamex, de Roberto Hernández, y que por esas fechas quería adquirir Bancomer.
“Es una vergüenza y un cinismo que Banamex, en lugar de vender sus activos para pagar sus quebrantos, los use para comprar Bancomer. Con la crisis bancaria, Banamex fue el único banco en el que no se diluyeron los accionistas ni aportaron capital fresco, nunca. Los quebrantos ya los pagó el Fobaproa y los va a cubrir la sociedad. Banamex debe 40 mil millones de pesos.”
El viernes 28, la representante de Comercio de Estados Unidos, Charlene Barshefsky, anunció que su país solicitará a la OMC que se lleven a cabo consultas con México sobre las barreras a la libre competencia en el mercado de las telecomunicaciones en México -que representa 12 mil millones de dólares-, como un paso previo al establecimiento de un panel en ese organismo. La resolución del panel sería obligatoria.
Arturo Elías Ayub, director comercial de Telmex, comentó el mismo viernes que Avantel y Alestra lograron presionar en Estados Unidos mediante sus socios World Com. Inc. y AT&T:
“Lo que están diciendo es: ‘Papá Tío Sam, ayúdame a lograr lo que no he logrado administrando bien mi empresa’.”
No considera que sea un triunfo de Roberto Hernández, sino de Estados Unidos, y alerta:
“Hoy las telecomunicaciones son lo que fue a principios y mediados de siglo el petróleo, o lo que en otras épocas fueron las tierras y los esclavos. Ciertamente, los estadunidense tienen un interés muy especial en controlar las telecomunicaciones a nivel mundial, y eso hace que haya interés del Departamento de Comercio para ver, país por país, cómo van entrando más fuerte. México resulta estratégicamente un país muy importante para Estados Unidos en todos los sentidos comerciales, pero por supuesto en telecomunicaciones. El tráfico entre México y Estados Unidos es el segundo más importante en el mundo.”

Las demandas

Según la petición estadunidense a la OMC, se busca que México cumpla los compromisos asumidos ante ese organismo, en especial los del acuerdo de telecomunicaciones que entró en vigor en febrero de 1998, que consisten en mantener medidas apropiadas para evitar que una compañía realice prácticas anticompetitivas; que asegure puntualmente la interconexión en cualquier punto técnicamente factible de la red y un amplio rango de opciones para terminar llamadas internacionales que llegan a México. De este punto, se señala que las altas tarifas que cobra Telmex resultan costos inflados para los usuarios.
Jorge Nicolín, presidente de la Cofetel, explica que la representación comercial de Estados Unidos actúa con base en denuncias presentadas por compañías norteamericanas que operan directamente en México.
“México no está violando absolutamente nada dentro de la OMC. Para llegar al nivel de competencia que ya existe en México, en Estados Unidos, nada más y nada menos, les llevó 15 años, y a México tres años y medio. Creemos, entonces, que hemos hecho un mejor trabajo que el que hicieron los estadunidenses. En México, tenemos 12 compañías que operan larga distancia y siete de telefonía local. Los operadores extranjeros ya tienen más de 30% del mercado de larga distancia y empresas locales distintas de Telmex ya han instalado más de 100 mil líneas.”
Agrega: “Lo que buscan las compañías estadunidenses es no pagar a las mexicanas, además de Telmex, la terminación de llamadas en territorio nacional. Esto implicaba hace unos cuantos años mil millones de dólares y ahora son poco menos de 500 millones”.
Estados Unidos, sostiene, tampoco ha sido muy justo en el tratamiento que ha dado a Telmex: “Allá hay un mercado de 17 millones de mexicanos o descendientes de mexicanos que quieren tener el servicio de Telmex, pero los estadunidenses no le han otorgado condiciones de igualdad”.
Y recuerda que, el miércoles 26, la Comunidad Europea amenazó a Estados Unidos “con un proceso similar al que nos quieren aplicar ahora por la misma materia: telecomunicaciones. Resulta que los estadunidenses no están dejando actuar a una compañía de celulares alemana. Entonces, quieren llevar el caso a un panel de la OMC, donde el acusador sería el acusado”.
Acerca de la actitud de Telmex ante las medidas que le quiere aplicar la Cofetel por tener dominancia en el mercado, comenta: “Se queja Telmex de mí y se quejan los estadunidenses. Eso quiere decir que estoy haciendo bien mi chamba, porque no estoy complaciendo a nadie. Estoy haciendo lo que pienso que debo hacer. Por un lado, los estadunidenses me acusan de que no le ponga la dominancia, por el otro, Telmex me acusa de que le quiero amarrar las manos”.
Telmex, sostiene, “se ha beneficiado de una presencia que no tiene ningún operador de telefonía de este país. Sí tiene  ventajas, pero no las que dicen los estadunidenses”.
-¿Ventajas en qué?
-De muchos tipos. Si le pregunto a usted de quién es su teléfono, me va a decir que de Telmex. Eso le da flexibilidad para hacer muchas cosas, por ejemplo, no cooperar a la competencia de los operadores de larga distancia, quienes, a su vez, no ponen un teléfono, todos se los tienen que comprar a Telmex. Ellos nada más vienen a compartir una pizzita que hay ahí, que se llama un chorro de llamadas de larga distancia.
A pesar de sus diferencias, la Cofetel y Teléfonos de México se unieron ante la queja de Estados Unidos. Aunque “la bronca es contra el gobierno de México, no contra Telmex, estamos defendiendo a nuestro país”, puntualiza Arturo Elías Ayub.
“Con las autoridades de Comercio y de Comunicaciones de México tenemos los mismos puntos de vista, en el sentido de la defensa de las telecomunicaciones. Estamos abiertos a cooperar para hacer una defensa exitosa, para mostrar cómo se ha dado la apertura aquí”, agrega.

Fox: una Cofetel autónoma

Vicente Fox, amigo desde la  juventud de Roberto Hernández, en marzo último hizo declaraciones a la revista Telesoluciones, y dijo que se debía mejorar la regulación del gobierno, haciendo autónoma a la Cofetel.
Consideró que la modernización de las telecomunicaciones en México ha sido parcial, por lo que su gobierno mejoraría las condiciones de competencia y establecería un proceso de regulación completamente independiente para mejorar los costos y la eficiencia del sector.
Sobre el tratamiento que daría a Teléfonos de México como proveedor con poder dominante en el mercado, señaló: “Existen compromisos legales que deberán ser respetados. Al mismo tiempo, se requiere crear las condiciones para que participen en el mercado otros actores que permitan incrementar los niveles de servicio, tecnología y decremento de costos para los consumidores”.
El 6 de julio, ya como virtual presidente electo, Fox se entrevistó en privado con el presidente de Telmex, Carlos Slim.
Jorge Arreola, comisionado de Planeación y Análisis Económico de la Cofetel, en entrevista, comenta que si esa institución es fortalecida, dándole autonomía, será más fácil aplicar medidas adicionales de regulación a Telmex, por tener dominancia -según la Cofeco- en diversos mercados relevantes, como telefonía básica, local, larga distancia nacional e internacional.
Explica que la Cofetel “carece de un procedimiento específico, abierto y transparente en la Ley Federal de Telecomunicaciones, que le dé el suficiente vigor para poder defender sus propias resoluciones. Por ello se debe reformar la ley”.
Ante esas carencias se recurrió a la Ley de Procedimientos Administrativos, como el instrumento legal idóneo, en ausencia de un procedimiento propio, definido en la Ley Federal de Telecomunicaciones.

Pleito largo

El 15 de mayo, cuando calificó de cínica la intención de Banamex de comprar Bancomer, Carlos Slim hizo declaraciones, no dadas a conocer hasta ahora, sobre sus conflictos con la Cofetel. Advirtió que no aceptaría sus imposiciones, a pesar de la presión de sus competidores y de Estados Unidos.
“Estamos haciendo un pleito largo. Nos estamos defendiendo”, señaló.
Dijo que era “una estupidez” considerar a Telmex como una empresa dominante en el mercado: “La Cofetel dice que somos dominantes en el servicio local. Ahí somos dominantes, no hay duda, aunque tenemos un competidor que es el celular. Dice que somos dominantes en larga distancia internacional entre México y Estados Unidos. En Estados Unidos, hablan tres veces y media más de lo que hablamos nosotros para allá. Del tráfico total, las (empresas) estadunidenses tienen 100% de las llamadas entrantes (que se generan en Estados Unidos) y argumentan tener 41% del tráfico de larga distancia nacional. Entonces, ¿quién es el dominante? ¿Telmex que tiene 59% de México y cero de Estados Unidos, o ellos que tienen el 100% de Estados Unidos y 41% de México? ¿Quién es el dominante?”.
-¿Cree que la autoridad llegue al extremo de dividir  Telmex -como a Microsoft en Estados Unidos- en una empresa local y otra de larga distancia?
-Sería un retroceso histórico. Sería ir en contra de las tendencias. No hay qué dividirla. Esto no. Bueno, uno nunca sabe qué es lo que quieren hacer.
Mencionó otros puntos de desacuerdo con la autoridad: Telmex no dará más calidad a sus competidores que a sus clientes ni bajará a los primeros el costo de terminación de llamadas en México para hacerles más rentables los by-pass ilegales (saltarse la red local de Telmex o cualquier otro operador local, evitando pagar el cargo correspondiente a la tarifa de interconexión) que realizan.
Dijo que a Telmex le hubiera gustado que sus competidores dieran los servicios completos. Por ejemplo, que “Avantel, Alestra y los otros que dan larga distancia, también dieran servicio local. Pero lo que quieren hacer es seguir bypasseando todo. Yo no hablo de servicio local marginal o de larga distancia despechugando el negocio o viendo solamente unos cuantos clientes, sino que sea un servicio local completo, que sea un competidor no solamente en los niveles de alto consumo, sino en los pequeños clientes. Que sea una competencia como la que hay entre Iusacel, Telcel, Pegaso y Unefon, o en otros campos”.
Mencionó otro dato para combatir la tesis de que Telmex domina el mercado: En el proceso de presuscripción, mediante el cual los usuarios eligieron al operador de larga distancia, 86% cambió a una opción distinta a Telmex. “Quiere decir que la oportunidad la hubo. A Telmex se le cambiaron sus clientes y… regresaron. Ahora sí que probaron y no les gustó”.

Poder monopólico

Francisco Gil Díaz, director de Avantel, exsubsecretario de Hacienda y exvicegobernador del Banco de México, dice que Telmex, aun teniendo sólo 10% del mercado de larga distancia y sus competidores 90%, “seguirá teniendo el monopolio porque es el dueño de la red y puede cobrar los precios de interconexión que quiera.
“Los competidores, al ir subiendo los precios para reflejar los mayores costos que les impone Telmex, están reflejando, en realidad, un poder monopólico en larga distancia mediante la interconexión a la red local.”
Las compañías que ofrecen servicio local, afirma, “son todavía charales. Los locales, para que representen competencia, deberían tener un porcentaje elevado del mercado”.
Piensa que las únicas que pueden arreglar el problema son la Cofetel y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Pero también se pronuncia por dividir a Telmex en dos empresas, porque “la resistencia a hacer una separación contable y a seguir otorgando subsidios cruzados será gigantesca”.
Considera penosa para el gobierno mexicano la intervención de Estados Unidos al solicitar un panel de controversias en la OMC.
“Es penoso para el desarrollo económico de México, para su competitividad internacional, que este asunto no se resuelva. Creo que a nadie le gusta que se forme un panel, inclusive a las autoridades mexicanas y estadunidenses. Si las cosas se pueden resolver por las buenas, es mucho mejor.”
-¿El negocio de interconexión es más redituable que el tráfico de llamadas por minuto?
-El ingreso por interconexión de Telmex no es muy elevado. No lo es justamente porque no nos ha permitido crecer. El problema no es tanto que obtenga muchos ingresos por interconexión, sino que sea tan alto el cobro que impida el desarrollo de la industria. Y lo impide por dos razones: porque para ahorcarnos, baja precios de larga distancia, sube interconexión y los cobros que hace por cualquier otro concepto.
Lamenta que la Cofetel no discuta con los competidores las reglas de dominancia de Telmex: “Somos terceros interesados, por las consecuencias que tiene para nosotros, y porque en las reglas, según se nos dijo, nos van a imponer ciertos requisitos de información”.
Acerca de si las autoridades están perdiendo el temor a alterar el status de Telmex y provocar un desajuste en la economía, contesta: “La pregunta es: debe la autoridad velar por el interés de una empresa o por el interés común. Ésa es la pregunta de fondo. En los últimos años, la economía de Estados Unidos ha tenido un crecimiento tan rápido, sin precedentes, con baja inflación, atribuible en un porcentaje muy elevado a la manera en que, gracias al bajo costo de las telecomunicaciones, se han ido automatizando diversos procesos y se han creado empleos en abundancia; se ha invertido como nunca, y ha crecido la economía. Casi la mitad del crecimiento se atribuye a la forma en que la productividad ha mejorado, como consecuencia de esto.
“Y aquí qué pasa: pues que tenemos apergolladas a las empresas con costos verdaderamente inauditos. Somos el país más caro en el cobro que se hace a las empresas, y medalla de plata a los consumidores. Lo que no ganamos en los Olímpicos.”