Empujones

Alberto Barranco Chavarría

Aunque la conseja pública ubica como el mayor aportante de recursos para la campaña del candidato triunfante de la Alianza por el Cambio, Vicente Fox -cubriendo, entre otras cosas, el costo del entrenamiento en Israel de su equipo de guardaespaldas-, al presidente del grupo Pulsar, Alfonso Romo Garza, en realidad la balanza la equilibra el presidente de Cementos Mexicanos, Lorenzo Zambrano.
De hecho, en afán de inhibir la participación del hombre cuya empresa está sembrada como la cuarta más importante del planeta en su ramo, se llegó a filtrar un supuesto desplante en el que le habría exigido al panista diversificar sus vías de financiamiento…
Lo cierto es que Zambrano sería el primer empresario con quien se reuniría  a comer en privado Fox después del proceso electoral, con la novedad de que habría un tercero en la mesa: el presidente del grupo financiero Banamex-Accival, Roberto Hernández.
Del encuentro -cuyo punto de convergencia sería la participación del invitado original en el Consejo de Administración del más poderoso consorcio bancario-bursátil del país, hasta el arribo de la alianza Bancomer-Bilbao-Vizcaya/Argentaria- surgiría la invitación a pasar un fin de semana en la isla del Caribe mexicano conocida como Punta Pájaros, propiedad de Hernández.
Compañeros de carrera en la Universidad Iberoamericana, amigos de varios años, el banquero y el virtual presidente electo de México habían separado sus rutas, al punto de ubicarse en dos trincheras políticas opuestas.
Muchos recuerdan, por ejemplo, la apresurada descalificación de Banamex a la publicación de una encuesta realizada a la vera de una reunión nacional de los consejeros de la intermediaria, en que la inmensa mayoría manifestaba su simpatía por el abanderado panista-ecologista.
Aquí somos labastidistas, dirían las entrelíneas.
Ahora que al fragor de la polémica pública levantada tras el anuncio de una oferta hostil del banco líder para comprar Bancomer… cuando éste cerraba la negociación con su nuevo aliado español, Fox aceptaría escuchar los argumentos de la contraparte, en una cena cuyo anfitrión sería el vicepresidente de la intermediaria en discordia, Mario Laborín.
El caso es que al margen de las preocupaciones de Hernández en torno de la parte de Banamex en la lista de préstamos calificados como irregulares que asumió el Fobaproa, cuyo disco duro descriptado necesariamente ocupa un primerísimo lugar en los pendientes de la nueva Legislatura, al margen, incluso, de la ayuda extraordinaria que le ofreció el gobierno a la intermediaria en momentos en que se desnudó un colosal boquete cambiario…
… el banquero anda urgido de aliados en su lucha frontal contra Carlos Slim Helú, recrudecida hasta el infinito cuando el presidente de Teléfonos de México se atrevió a calificar de cínica la oferta hostil de Banamex por Bancomer.
“Es una vergüenza y un cinismo -diría a la letra el también presidente del Grupo Carso- que Banamex en lugar de vender sus activos para pagar sus quebrantos, los use para comprar Bancomer.”
De acuerdo con las versiones en el tapete, Avantel, la empresa telefónica integrada en sociedad por Banamex y la firma estadunidense MCI World Com, empujaría una propuesta para que Slim escindiera sus negocios en telecomunicaciones, obligándolo a vender la parte sustantiva, es decir, la telefónica básica.
Dicho de otro modo, el magnate se quedaría en estricto con el segmento de larga distancia y la compañía celular.
Por lo pronto, la firma que con Alestra -integrada ésta por la sociedad entre Bancomer, el grupo Alfa y la estadunidense AT&T- mantiene la competencia mayor de Telmex, cabildeó para integrar a las propuestas de campaña del candidato triunfante la de otorgarle autonomía a la Comisión Federal de Telecomunicaciones, es decir, separarla de la  Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
La instancia es la responsable de dictar la “regulación de dominancia” para Teléfonos de México, es decir, las reglas que equilibrarían su presencia hegemónica en cinco mercados, señalada por la Comisión Federal de Competencia.
Y por lo pronto, además, las tareas de lobbismo de las propias MCI Word Com y AT&T lograron ya que el gobierno de Estados Unidos enviara a un funcionario a presionar al de México para que “equilibre” la competencia telefónica, en el amago cumplido de elevar el caso a un pánel de solución de controversias de la Organización Mundial de Comercio.
El caso es que cuando algún reportero le preguntó a Carlos Slim que a cuál candidato estaba apoyando económicamente, respondió que a todos. Poquito para uno. Poquito para otro.
El poder del dinero acomodándose (¿o sería mejor decir empujándose?) frente al poder político.
¿Alguien habló alguna vez de sana distancia?