Rodolfo Montes
Aquí sólo despacha el señor presidente”, atajan los guardias del Estado Mayor Presidencial (EMP) a las decenas de personas que diariamente se apersonan, currículum bajo el brazo, en la casa de Paseo de la Reforma 607.
Sin darles tiempo de reaccionar, y a veces ni de saludar, los integrantes del EMP envían a los despistados cazadores de empleo al número 525 de la misma avenida, en Lomas de Chapultepec.
La residencia donde trabaja el próximo presidente de México “es del Banco Nacional de México”, revela Felipe Zavala, secretario privado de Vicente Fox, y precisa: “nos la prestaron, es prestada”.
Adquirida hace un par de años por Banamex -y facilitada por su amigo Roberto Hernández-, esa mansión es el lugar donde Vicente Fox planea el funcionamiento de un gobierno que, según lo dicho el 2 de julio, se fundará en una “nueva relación política” donde “no cuenten las amistades”.
Fox no paga nada, aunque en esa rica zona de la Ciudad de México un inmueble similar se valúa en unos 3 millones de dólares, y se renta hasta en 18 mil dólares mensuales.
En los dos pisos de la casa de Banamex trabajan, de fijo, el propio Fox; su secretario particular, Alfonso Durazo; su vocera, Martha Sahagún; su asesor Pedro Cerisola, y Juan Hernández, encargado de la agenda.
Además de las oficinas
correspondientes a los miembros de este equipo -Durazo dispone de dos espacios-, la casa cuenta con un estacionamiento para 18 vehículos, un recibidor, una sala de espera, un amplio comedor y una cocina. Todo, rodeado por una barda de casi seis metros de altura que luce una apretada enredadera.
Consultada por el reportero, una corredora inmobiliaria de Century21, Miriam Cabrera, compara varias residencias del área y se detiene en una que, marcada con el número 1425, cuenta con mil 100 metros de terreno y mil de construcción, y se renta en alrededor de 6 mil dólares mensuales.
“Esta casona ha sido embajada de Colombia y de Bolivia; es muy similar en dimensiones a la que usa como oficina Vicente Fox, aunque la del presidente electo es del tipo de la arquitectura de Luis Barragán.”
La número 1425 fue construida en los años cuarenta o cincuenta, mientras que la de Fox es mucho más moderna, interviene el corredor inmobiliario Luis Miguel Dosamantes.
“Esa casona estuvo desocupada aproximadamente año y medio, luego de que la embajada de Arabia Saudita la dejó de rentar. Nosotros la íbamos a rentar para uno de nuestros clientes, pero pedían 18 mil dólares mensuales”, comenta.
Y calcula: dado que el metro de terreno por aquí -sobre el Paseo de la Reforma y en Las Lomas- se cotiza entre mil 200 y mil 500 dólares, y tomando en cuenta la construcción, “fácil, Reforma 607 está tasada arriba de los 3 millones de dólares”.
Allí se ha visto, en las últimas semanas, entrar o salir, entre otros, al gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz; al dirigente de la Coparmex, Alberto Fernández Garza; al presidente de los banqueros, Héctor Rangel, así como a Rigoberta Menchú y al director de Excélsior, Regino Díaz Redondo, a quien Vicente Fox se negó a recibir en su despacho.
Uno de los visitantes más frecuentes ha sido el próximo líder de la bancada panista en la Cámara de Diputados, Felipe Calderón Hinojosa, y, desde luego, no han faltado personajes como el gobernador de Nuevo León, Fernando Canales Clariond, y el de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez.
En el exterior, cuando arri-ban camionetas suburbans y vehículos con cristales polarizados, se desatan turbamultas de reporteros, fotógrafos y camarógrafos en torno de los personajes protegidos por “guaruras”.
Por eso la vecina de Fox, Guadalupe Pavón, separada sólo por un muro de la oficina del próximo presidente de México, se queja especialmente de los “guaruras” que llegan con los visitantes, quienes obstruyen con sus coches la entrada de su casa y “siempre muestran prepotencia”, aunque un miembro del equipo de seguridad de Fox le pidió reportarle todo ese tipo de anomalías.
Y es que ahí llegarán, sólo en la primera semana de agosto, los dirigentes de la comunidad judía en el país; el presidente de Transparencia Internacional, Peter Eigen, y el expresidente de Costa Rica, Oscar Arias, entre otros.
Entre los automovilistas y curiosos, que pasan por allí, ha habido, desde que Fox llegó, por lo menos cinco accidentes frente a la casa, que tiene una espléndida vista al monumento al héroe venezolano Antonio José de Sucre, donde a propósito puede leerse el último mensaje que este prócer dirigió al Congreso boliviano:
“Siguiendo los principios de un hombre recto, he observado el de que en política no hay amistad ni odio ni otros deberes qué llevar, sino la dicha del pueblo que se gobierna, la conservación de sus leyes, su independencia y su libertad.”








